Fuerzas de EE.UU., más cerca de Libia

Obama movilizó tropas a la zona; decidió un embargo millonario.

Obama movilizó tropas a la zona; decidió un embargo millonario.

WASHINGTON.- Con mayor libertad de movimientos tras haber evacuado a parte de sus ciudadanos de Libia, el gobierno norteamericano pasó abiertamente al terreno de la presión, con un fuerte castigo financiero y el fantasma de la amenaza militar para empujar la caída del desgastado Muammar Khadafy.

Entre otras medidas, movilizó tropas en la región "para que estén listas ante cualquier contingencia" y decidió el mayor embargo financiero de su historia al congelar más de 30.000 millones de dólares en activos libios. La Casa Blanca admitió que existen "contactos" con grupos rebeldes a Khdafy, para el que señaló, como posible salida, la opción del "exilio".

Al cerco norteamericano se suman las medidas de presión que, con más cautela, decidió tomar la Unión Europea (UE). El bloque acordó un embargo a la venta de armas a Libia y limitaciones para la emisión de visas, mientras Gran Bretaña -al igual que Washington- evalúa declarar una "zona de exclusión aérea" sobre el convulsionado país, lo que impediría que Khadafy atacara a los rebeldes desde el aire.

Todo eso, para apuntalar la posición expresada por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en el sentido de que Khadafy "tiene que dejar el poder ya mismo, sin más dilaciones ni violencia".

La funcionaria admitió que Washington mantuvo "contactos" con líderes rebeldes, a los que no identificó. "No sabemos qué final tendrá lo que está ocurriendo", dijo Clinton, que deslizó que quienes luchan por su libertad y por un futuro mejor tendrán todo el "apoyo" que necesiten de Estados Unidos.

Ante la dramática situación que impera en la tierra de Khadafy, el gobierno de Barack Obama dispuso además el envío de ayuda humanitaria a las fronteras con Egipto y Túnez para asistir a los miles de libios que escapan de una potencial guerra civil.

"Hasta ahora se movilizaron cerca de 10 millones de dólares en refuerzos humanitarios" para atender a quienes huyen desesperados del baño de sangre, indicó el Departamento de Estado.

Pero el mensaje más fuerte del día fue la decisión de reforzar el despliegue militar en la zona, así como el masivo congelamiento de activos libios bajo jurisdicción de Estados Unidos, por un monto cercano a los 30.000 millones de dólares.

Semejante castigo financiero -el más elevado en el pasado reciente de Estados Unidos- fue anunciado por el Departamento del Tesoro.

"La medida se corresponde con la decisión de varias entidades norteamericanas de cancelar el acceso a varias cuentas vinculadas con el gobierno de Libia y con la familia de Khadafy", precisó David Cohen, subsecretario de inteligencia financiera y terrorista. Se trata de fondos que, mayormente, pertenecen al Banco Central de Libia y al fondo de inversión Libyan Investment Authority (LIA), que se considera que está manejado por Khadafy y miembros de su familia.

La decisión del Pentágono de reposicionar efectivos, aviones y naves de guerra en la zona fue una clara señal del gobierno norteamericano a Khadafy., en momentos en que el líder libio, acorralado en Trípoli, intenta una contraofensiva en varias ciudades.

"Lo hacemos para estar atentos a cualquier contingencia. Las fuerzas navales y aéreas darían al presidente norteamericano un abanico de posibilidades ante la crisis", dijo el vocero de la cartera de Defensa, David Lapan.

En Ginebra, Clinton tuvo que aclarar versiones sobre una eventual ofensiva militar y afirmó que "no se trata de acciones militares", sino de contar con apoyo para "operaciones humanitarias y de rescate" de exiliados. Sin embargo, se negó a descartar de plano un operativo militar. "Todas las opciones están sobre la mesa", aclaró Clinton.

Fuentes del Pentágono informaron que están trabajando en varias posibilidades, desde la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia para evitar ataques contra civiles hasta la evacuación de heridos y civiles en riesgo.

Sin embargo, aclararon que Estados Unidos buscará un consenso internacional antes de tomar medidas militares, tanto en las Naciones Unidas como en el seno de la OTAN. La decisión de imponer una zona de exclusión aérea exigiría, además, la creación de una estructura capaz de cumplirla, con aviones norteamericanos y de la OTAN.

"Khadafy debe irse inmediatamente, sin más demora ni violencia", afirmó Clinton, siguiendo la línea marcada durante el fin de semana por Obama. "Es hora de que [Khadafy] se vaya y el mundo debe hablar con una sola voz para decir que esta violación de los derechos universales es inaceptable", dijo Clinton en Ginebra, de donde emprendió anoche el regreso.

Khadafy se mostró indignado por la reacción de la Casa Blanca. "Los Estados Unidos han abandonado a Libia", sostuvo, en una entrevista con la cadena ABC. "Tal vez lo hagan porque quieren ocupar Libia, pero no temo porque mi pueblo me ama. Morirían para protegerme", sostuvo (ver aparte).

La reacción a la entrevista fue inmediata: la embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, calificó de "delirantes" las afirmaciones del coronel libio. "Esto muestra hasta qué punto no está capacitado para gobernar y hasta qué punto está desconectado de la realidad", expresó.

La ofensiva de la Casa Blanca para apoyar a los rebeldes incluyó también contactos directos, admitieron ayer fuentes oficiales, que no identificaron a los interlocutores. "De todas formas, es prematuro reconocer a uno u otro", dijo el nuevo vocero presidencial, Jay Carey. Que Khadafy opte por exiliarse es una de las posibilidades", añadió.
Silvia Pisani
Corresponsal en EE.UU.

01/03/11
LA NACION

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