Se puso totalmente al lado de Japón en la disputa de soberanía que sostiene con Beijing. Tokio Y Beijing – El presidente de EE.UU. Barack Obama advirtió ayer que los acuerdos de mutua defensa entre Washington y Tokio se extienden a las islas por cuya soberanía Japón y China mantienen un duro enfrentamiento. La declaración difundida a traves de una entrevista por escrito publicada en un diario de la capital japonesa, implica una fuerte advertencia a Beijing que ha venido sosteniendo que Estados Unidos no debe involucrarse en las controversias en el sur y el este del mar de la China.
Se puso totalmente al lado de Japón en la disputa de soberanía que sostiene con Beijing. Tokio Y Beijing – El presidente de EE.UU. Barack Obama advirtió ayer que los acuerdos de mutua defensa entre Washington y Tokio se extienden a las islas por cuya soberanía Japón y China mantienen un duro enfrentamiento. La declaración difundida a traves de una entrevista por escrito publicada en un diario de la capital japonesa, implica una fuerte advertencia a Beijing que ha venido sosteniendo que Estados Unidos no debe involucrarse en las controversias en el sur y el este del mar de la China.
El reportaje en el diario Yomiuri se publicó horas antes de iniciar ayer en Japón una gira de alto valor estratégico que seguirá en Corea del Sur, Malasia y las Filipinas. Cada uno de ellos sostiene algún tipo de conflicto de soberanía con el gigante chino.
“La política de Estados Unidos es clara. Las islas Senkaku (según el nombre japonés o Diaoyu para China) están siendo administradas por Japón y nos oponemos a cualquier intento que atente contra la soberanía japonesa de esas islas”.
La reciente anexión de la región de Crimea por parte de Rusia, elevo temores de que el gigante Chino siga el mismo camino para resolver de ese modo fáctico los litigios abiertos en esas ricas aguas.
Fue inmediata la reacción del gobierno comunista de Beijing que revindicó la “indisputable soberanía” de China sobre esos territorios. “La autodenominada alianza entre Japón y EE.UU. no debe atentar contra los derechos territoriales chinos”, advirtió. “Nos oponemos a que se aplique el acuerdo de seguridad entre Japón y EE.UU. en el asunto de las islas Diaoyu”.
La Casa Blanca ha venido fortaleciendo el llamado triángulo de seguridad de la región conformado por Tokio, Seúl y el propio Washington. La potencia se asume como parte en ese area debido a la importancia estratégica de esas aguas y desafiando los recelos de China.
Esa estrategia liga además con la doctrina de política internacional que ha venido construyendo EE.UU. desde aún antes del gobierno del demócrata de Bill Clinton denominada Pivot hacia Asia (“the Asia Pivot”). Se trata de un giro substancial, un “rebalanceo” de la agenda exterior norteamericana tanto económica como de seguridad y diplomática desde sus antiguos frentes en Oriente Medio y el Golfo. En parte, la presión de Washington, hasta ahora fallida, para una solución a la crisis entre Israel y Palestina así como la apertura negociadora con Irán se inscriben en esa mudanza.
La gira asiática se propone analizar cómo imponer límites a China que alivie la situación de los aliados de Norteamérica en la región, pero evitando desarrollar nuevas tensiones con Beijing. Es un desafío muy complicado. “Esta será la visita más crítica de la administración de Obama a la región, un examen para evaluar sus posibilidades”, dijo, citando aquellos motivos, Richard Jacobson, un analista basado en Manila y responsable de una consultora de riesgo de inversiones. La situación es tan crítica que Vietnam, una potencia económica comunista con lazos con la banca internacional, inició un proceso de armamentismo en prevención de una disputa con China por la soberanía de un archipiélago.
Obama le dijo al diario Yomiuri que su país está profundizando sus vínculos con China “pero esos compromiso no se realizarán a expensas de Japón o de otro de sus aliados”. Y defendió la fuerza de marines basados en Okinawa como absolutamente crítica para “nuestra mutua seguridad”. (AP y Clarín)
25/04/14

