Un fallo judicial respondió así a una demanda de cinco comunidades indígenas contra la minera Barrick, que ya invirtió US$ 4200 millones; por ahora no afectaría a la parte argentina.
Un fallo judicial respondió así a una demanda de cinco comunidades indígenas contra la minera Barrick, que ya invirtió US$ 4200 millones; por ahora no afectaría a la parte argentina.
La justicia chilena suspendió ayer las obras de Pascua Lama, proyecto de mina binacional de oro y plata a cielo abierto por US$ 8500 millones perteneciente a la canadiense Barrick Gold, ubicado entre 3800 y 5200 metros de altura en la Cordillera de los Andes, a la altura de San Juan, por diversas irregularidades ambientales.
La medida, dictada por la Corte de Apelaciones de la ciudad de Copiapó, se tomó tras acoger una orden de no innovar presentada por cinco comunidades indígenas diaguitas del norte de Chile tras varios informes que revelaban altas concentraciones de arsénico, aluminio, cobre y sulfatos en las aguas subterráneas de la zona.
El abogado de la comunidad diaguita, Lorenzo Soto, explicó los argumentos del recurso a LA NACION: “Estamos denunciando la destrucción de los glaciares Toro 1 y 2, además del Esperanza, ubicados en las inmediaciones de la mina. No es todo. También denunciamos la contaminación de los recursos hídricos, fruto del depósito de estériles, sin que esté operativa la planta de drenajes de ácidos de roca que lo impediría”, dijo Soto. Sólo este año, precisó Soto, Barrick ha recibido multas por US$ 350.000 por incumplimientos en el plan de monitoreo de los glaciares cordilleranos.
Fuentes de Barrick dieron a entender a LA NACION su malestar con la medida, por cuanto no habían recibido ninguna señal oficial o informal por parte de las autoridades.
En un comunicado, Barrick anunció ayer la suspensión de los trabajos de construcción, mientras se aboca a los requerimientos ambientales y otros de tipo regulatorio exigidos por las autoridades chilenas. “Las actividades de construcción en la Argentina, donde se localiza la mayoría de la infraestructura clave de Pascua Lama, no están afectadas. Es demasiado pronto para evaluar el impacto, si es que hay alguno, en el presupuesto y calendario del proyecto”, dijo el vicepresidente de Asuntos Corporativos de Barrick, Rodrigo Jiménez Castellanos.
El inicio de la producción, que estaba proyectado para el primer semestre de este año, con una producción anual de 800.000 onzas de oro durante el primer lustro, ya cuenta con casi mil trabajadores contratados en San Juan. Según la empresa, ya se han invertido US$ 4200 millones con un 40% de avance en las obras.
Extrañamente, y pese a la independencia que le caracteriza en relación a los fallos judiciales, el gobierno del presidente Sebastián Piñera se manifestó de acuerdo con la medida. “Se habían observado incumplimientos en relación al proyecto que estaban comprometidos (…) nos parece bien que se haya podido, a través de un organismo judicial, suspender faenas”, dijo el ministro del Interior, Andrés Chadwick. La ministra chilena de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, aclaró que Barrick tiene un plazo perentorio para levantar su defensa. “(La obra) ya se encuentra paralizada por el Servicio Nacional de Geología y Minería, y la Superintendencia de Medio Ambiente le formuló cargos. La empresa tiene un plazo máximo de 10 días para responder. Ya han pasado 4 y sólo le quedan 6”, explicó Benítez.
Tras el anuncio público de la paralización de obras, Greenpeace y numerosas comunidades exigieron el cierre definitivo de Pascua Lama. “Las comunidades de la zona han luchado años para detener este nefasto proyecto (…) No es posible reparar los glaciares, el daño es gravísimo y reiterado. Pascua Lama debe cerrar”, aseveró el director de Greenpeace en Chile, Matías Asún.
Por Carlos Vergara
11/04/13
LA NACION
