Final de una oportunidad histórica (Bahía Blanca)

El despido de los 1.500 obreros que se desempeñaban en la obra que levantaba en Ingeniero White la empresa brasileña Vale –concretado los primeros días del mes– puso punto final a cualquier expectativa última de que el emprendimiento tomara nueva vida.


El despido de los 1.500 obreros que se desempeñaban en la obra que levantaba en Ingeniero White la empresa brasileña Vale –concretado los primeros días del mes– puso punto final a cualquier expectativa última de que el emprendimiento tomara nueva vida.

Se trata de la caída de una de las más grandes inversiones en la historia industrial local, como parte de un emprendimiento integral de 6 mil millones de dólares, que tendría en la localidad portuaria una infraestructura de depósito del fertilizante que se elaboraría en el sur mendocino.

En la historia quedará el intenso debate que instaló en la sociedad bahiense la posibilidad de que la firma de origen brasileño se mudara a General Daniel Cerri, para así apuntalar el dragado del canal existente entre Puerto Galván y Cuatreros, generando un espacio para la potencial instalación de nuevas industrias.

La salida de Vale supone un importante golpe a la economía local desde el punto de vista coyuntural, tanto en el empleo de mano de obra para la construcción de sus instalaciones como en el movimiento tercerizado y propio que generaría en el largo plazo.

Pero, sin duda, la gran oportunidad histórica que se ha perdido es la recuperación que la empresa realizaría del tramo vial existente entre nuestra ciudad y el sur mendocino, la mítica vía a Neuquén inaugurada en 1899, y desde hace décadas completamente desafectada de todo uso.

Vale se encargaría de la puesta en condiciones de 850 kilómetros de tendido férreo, una inversión imposible de ser afrontada desde el Estado y ni siquiera a partir de inversiones privadas, incluido el tramo de rieles que, cruzando nuestra ciudad, llegaría hasta las instalaciones portuarias de la firma.

Más allá de las cuestiones domésticas –que incluían la preocupación de los vecinos a las vías por el paso de un par de trenes de carga diarios, y la posibilidad de construir viaductos o puentes para salvar esos pasos–, se abría para la ciudad una vía de transporte que enlazaba nuevamente a Bahía Blanca con provincias de enorme potencial. Se ha perdido, en ese aspecto, una oportunidad única que quizá nadie alcanzó a dimensionar en su plenitud.

16/05/13

LA NUEVA PROVINCIA

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