Con un excelente balance concluyó la tradicional fiesta de los pescadores. El buen clima y una gran cantidad de fieles acompañaron la recorrida del santo por las calles del puerto y por el mar. Con un excelente balance concluyó la tradicional fiesta de los pescadores. El buen clima y una gran cantidad de fieles acompañaron la recorrida del santo por las calles del puerto y por el mar.Con gran cantidad de fieles, público y buen clima, se cumplió ayer la tradicional procesión en honor a San Salvador, con la que concluye la Fiesta Nacional de los Pescadores que, desde hace 30 años organiza la Sociedad de Patrones Pescadores. Es el domingo más esperado por la comunidad portuaria y, sin dudas la actividad de ese sector de la ciudad que convoca a un mayor número de turistas quienes no se quieren perder la posibilidad de despedir al santo con los pañuelos en alto o, incluso, se animan a subirse a las lanchitas amarillas y participar de la procesión náutica. Los festejos de San Salvador se han transformado en una tradición marplatense, así como también una demostración pura de fidelidad con el santo que protege a los pescadores. “Yo tengo un barco que navega por el mar, y en este barco Jesús es capitán”, dice la canción que año tras año acompaña esta actividad, religiosa y popular. La de ayer fue una procesión especial, porque estuvo presidida por primera vez por el flamante obispo diocesano, monseñor Antonio Marino, que partió con toda la peregrinación desde la Parroquia Sagrada Familia, y se desplazó por las principales calles del Puerto, para trasladar hacia la banquina chica la imagen del Santo. Lo acompañaron también estandartes e imágenes de una veintena de santos y comunidades relacionadas con ese tradicional sector de la ciudad. Este año le tocó a la embarcación “Don Mario” el honor de llevar al Santo Patrono y a la comitiva oficial a la boca del puerto, para brindar las ofrendas florales al mar. Embarcaron en el Don Mario, el obispo, la nueva soberana, María Jimena Gómez, sus princesas, Camila González y Antonella Moncada, el presidente de la Asociación de Patrones Pescadores, Luis Mario Ignoto, el jefe de la Prefectura de Mar del Plata, Walter Guido, entre otros. Una gran cantidad de lanchas amarillas se suman a esta etapa de la actividad religiosa y popular, invitando a los que se animan a formar parte de la navegación, que se realiza hasta la punta de la escollera sur, desde donde se realizan las ofrendas. Ya en tierra firme, monseñor bendijo los frutos de mar y dio su mensaje. “Bendigo el mar para que fluyan las diversas especies y así que los que trabajan en la pesca puedan llevar el pan a sus casas. Que los frutos de mar sean compartidos equitativamente y que la pesca de uno no sea perjudicada por la del otro. Que San Salvador proteja a nuestros hermanos pescadores que con su trabajo hacen al progreso de la sociedad”, resaltó el obispo Marino. “Esta es una de las tradiciones más hermosas que me encuentro en esta ciudad” aseguró monseñor Marino, en diálogo con la prensa, durante la procesión. Tras el mensaje, la Sociedad de Patrones Pescadores entregó una placa al Padre Miguel Cacciutto por su predisposición y compromiso con los festejos. Es tradicional escuchar la voz en todo el sector de la banquina, adelantando al público lo que va pasando, dando detalles de la celebración y matizando la espera del santo. Una vez finalizado el acto comenzaron los juegos acuáticos. Nuevamente el público se divirtió en grande con el palo enjabonado, que tiene un interesante premio para el ganador. No obstante, el famoso palo, suele doblegar a la mayoría de los que se atreven a subirse a él. Como fin de la fiesta, la imagen de San Salvador fue guiada nuevamente a la parroquia la Sagrada Familia. 30/01/12 LA CAPITAL (Mar del Plata)
