Una vez más una lluvia de mediana intensidad como la caída en estas jornadas originó graves trastornos en nuestra zona, generándose anegamientos, cortes de luz y la subsiguiente falta de agua corriente en el casco urbano y en la periferia. Y una vez más los vecinos formularon protestas y reclamos que están sobradamente justificados.
Una vez más una lluvia de mediana intensidad como la caída en estas jornadas originó graves trastornos en nuestra zona, generándose anegamientos, cortes de luz y la subsiguiente falta de agua corriente en el casco urbano y en la periferia. Y una vez más los vecinos formularon protestas y reclamos que están sobradamente justificados.
Así, la empresa a cargo del servicio eléctrico detalló que, como consecuencia de las condiciones climáticas registradas, se habían producido inconvenientes en la prestación del suministro en Tolosa, Barrio Norte, Barrio Hipódromo, cercanías al Parque San Martín, Abasto, Romero, Punta Lara, Ensenada, aledaños al parque Saavedra y en sectores del centro de la Ciudad.
Pero también nuestra ciudad sufrió anegamientos en distintos barrios, inundándose no pocas viviendas en las que, por precaución, hubo que cortar la luz durante varias horas. Calles y casas cubiertas por el agua convirtieron el paisaje urbano en una suerte de ingrata pesadilla, en una situación que se reitera cada vez que llueve con alguna intensidad.
De este modo, la tormenta volvió a dejar en evidencia la falta de redes de desagües, el inadecuado e ineficiente servicio que presta el sistema de zanjas existentes y, en definitiva, la inexistencia de planes maestros de urbanización que prevean y consiguientemente impidan anegamientos que complican la vida y causan serios perjuicios a muchos pobladores de nuestro distrito.
Se ha dicho que este panorama no es novedoso. En las grandes lluvias de inicios de la década del ’80, cuando buena parte de la Ciudad quedó cubierta por verdaderos y hasta torrentosos cauces de agua, quedó a la vista que el sistema de desagües pluviales se encontraba colapsado y que resultaba estructuralmente ineficaz para superar las emergencias. Desde entonces hasta ahora no se hizo demasiado, sino que, con el sólo crecimiento demográfico y urbanístico, con la realización de muy promocionados planes de pavimentación, sin el previo tendido de las redes de desagües, la situación se agravó ostensiblemente.
Existe además un estudio realizado por especialistas de la Universidad Nacional de La Plata que alude a una insuficiencia generalizada del sistema de desagües de nuestra ciudad, atribuido entre otras causas a la impermeabilización provocada por el desarrollo urbano -por la pavimentación de calles y veredas, que lleva a que se acorten los tiempos de concentración del agua-, así como a la modificación progresiva de los cursos y a la obsolescencia del sistema pluvial, cuyo trazado responde al diseño de épocas en que las lluvias tenían menor intensidad y recurrencia que las actuales.
Se ha dicho en esta columna que no faltan diagnósticos sobre el problema, aunque es claro que para impulsar proyectos y planes de acción consistentes, es preciso que las autoridades convoquen a expertos en cuestiones de hidráulica, para que brinden su aporte en un tema que, desde luego, es complejo. Sólo a partir de allí -sin perjuicio de las tareas de limpieza y mantenimiento que la Municipalidad debe realizar- podrá iniciarse un plan directriz de obras que, en materia hídrica, viene faltando.
13/12/10
EL DÍA
