Falleció en Río Grande pionera fueguina

Falleció en Río Grande pionera fueguina

Sara Sutherland nació en Punta Arenas. El Intendente de la Ciudad de Río Grande, profesor Gustavo Melella, mostró su profundo pesar al conocer la triste noticia y enviará sus condolencias a familiares de la antigua pobladora.


Sara Sutherland nació en Punta Arenas. El Intendente de la Ciudad de Río Grande, profesor Gustavo Melella, mostró su profundo pesar al conocer la triste noticia y enviará sus condolencias a familiares de la antigua pobladora.

“Sarita fue todo un ejemplo, a pesar de su edad, ella siguió educando y brindando su amor a todos los que la conocieron; su experiencia y la sabiduría que dan los años. Conoció nuestra ciudad antes de que se fundara y tuvo una activa vida social reconocida por todos los antiguos pobladores y por las nuevas generaciones que la conocieron”, destacó el Jefe comunal.

Sara Sutherland nació en Punta Arenas y llegó a nuestra ciudad con sus padres en el año 1917, el mismo año que llega la Prefectura Naval Río Grande. Se instalaron en la Estancia Teresita cuyos propietarios era la familia Braun Menéndez, hoy llamada Estancia Los Cerros. Luego se trasladaron a la Estancia Nueva Argentina (propiedad de los padres de Sarita), y finalmente se radicaron en la Estancia Río Yrigoyen, (donde el esposo de Sara era el administrador) y en el año 1960 se radican definitivamente en la ciudad de Río Grande en el domicilio de Thorne y Lasserre donde vivió hasta sus últimas horas.

Hasta el 2010 se desempeñó como maestra particular de inglés, oportunidad en que se retiró de esta profesión pedagógica por razones de salud. Sarita, como se la conocía vivió hasta los 103 años y fue una de las antiguas pobladoras que viajó a la Antártida en el Rompe Hielos Almirante Irizar en el año 2004.

Un viaje inolvidable
Reproducimos una nota periodística aparecida en los medios de comunicación el 1 de marzo de 2004 que relata el viaje de Sara a la Antártida.
“Sara Sutherland y Franca Susic, dos antiguas pobladoras fueguinas, realizaron una inolvidable travesía a las islas Orcadas, cumpliendo uno de los más esperados sueños justo cuando se conmemoraba el primer centenario de ocupación argentina en la Antártida, luego de que el doctor Bruce -médico escocés- entregara en 1904 una base científica a la jurisdicción de nuestro país.

Sara -o Sarita, como la conocemos- es hija de un matrimonio compuesto por un escocés y una malvinense. Hoy, continuando con su vocación de docente, sigue dando clases de inglés y atendiendo a su numerosa familia: tres hijos, diez nietos, veinticuatro biznietos y una tataranieta.
Su papá, Nemecio Sutherland, arribó a la isla de los Estados en 1903, en un contingente de cuarenta escoceses que venían a buscar “nuevos horizontes”. Fue empleado en la estancia Primera Argentina, propiedad de la familia Menéndez.

Su madre, Sara Macphee, nacida en las islas Malvinas, vivió durante los años de juventud en la ciudad de Punta Arenas, donde sus padres habían establecido un hotel.

En uno de los frecuentes viajes que realizaba Guillermo a Punta Arenas tuvo ocasión de hospedarse en el hotel de los Sutherland, donde conoció a Sara y con quien contrajo matrimonio en 1917. De esa unión nacieron Sarita, Guillermo y otro hijo ya fallecido.

En los primeros años, el matrimonio y sus hijos vivieron en el campo de los Menéndez hasta 1927, cuando se llevó a cabo la división de tierras fiscales, “y a mis padres, como a muchos otros, le dieron campos”, recuerda.

Sarita cursó sus estudios primarios internada en una escuela de Punta Arenas, “porque no había otros medios”. Así pasaron doce años, yendo y viniendo de un país a otro. En 1960, su esposo, de origen español, fue quien introdujo los primeros caballos, ovejas y vacas en la isla de los Estados, pero ‘él veía que el ganado no tenía mucha posibilidad de reproducirse por la abundancia de malezas y la falta de pasto corto’.”

Retorno a las tierras lejanas
“Al haberse enterado de la invitación que le hacía el gobierno provincial para que representara a la provincia en una ceremonia oficial para la ocupación antártica, la numerosa familia la alentó para que no perdiera esta gran ocasión: ‘Dale abuela, no vas a tener otra oportunidad’.”.
A las 07.45 del día 20 de enero comenzó el camino que la llevaría a un lugar donde no muy lejos tenía atesorado recuerdos imborrables de antaño.

A las 18.00 embarcó en el rompehielos Comandante Irízar, con el que finalmente zarparon hacia las islas Orcadas. ‘El mar estaba bastante quieto. Lo único que veíamos era agua, pero, como estábamos tan cansadas decidimos acostarnos’, relata Sara, que fue acompañada en la travesía por Franca Susic, otra antigua pobladora fueguina.

Unas horas antes de llegar a las islas Orcadas empezaron a ver los témpanos gigantes y, cuando se aproximaba, el panorama cambió por completo, ‘parecía que delante de nosotros se levantaba una gran ciudad, con altos picos que asemejaban a cúpulas de iglesias, y bloques de hielos formando varios colores’.

Al pisar el suelo de las islas sintió algo inefable, tomó conciencia de que esa porción, en el confín del planeta, era suya, y tuvo la sensación de “haber vencido el mundo”, relata la profesora Sutherland.

Concluida la ceremonia oficial, Sarita sintió una profunda pena al ascender nuevamente al barco; hubiera querido quedarse más tiempo, dijo
Además de la buena recepción y del cuidado que le prodigaron tanto en el viaje como en el asentamiento, trajo como recuerdo un prendedor obsequiado por la maestra Mónica Madoni y otro con la insignia del Irízar que les regaló el comandante de la nave argentina.

Como reflexión final, Sara alentó a todos los fueguinos a que emprendan este viaje inolvidable”.

La foto que ilustra la nota es una gentileza del Diario Provincia23.

22/07/13

RADIO POLAR

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