(FNM) De acuerdo con un estudio recientemente dado a conocer, la anunciada fusión de la masiva capa de hielo que cubre la Antártida Occidental, podría ocurrir más lentamente que lo previsto, por causa de dos grandes factores que resultan mayormente subestimados alto en los actuales modelos computacionales.
(FNM) De acuerdo con un estudio recientemente dado a conocer, la anunciada fusión de la masiva capa de hielo que cubre la Antártida Occidental, podría ocurrir más lentamente que lo previsto, por causa de dos grandes factores que resultan mayormente subestimados alto en los actuales modelos computacionales.
Los resultados, publicados en Nature Communications, sugieren que el impacto sobre el nivel del mar a escala global causado por la disminución de la capa de hielo podría resultar menos drástico – o por lo menos, más gradual-, que lo que las recientes simulaciones han venido indicando.
A lo largo del último año, numerosos estudios han advertido que partes de la masa de hielo de la Antártida Occidental están al borde de un proceso desenfrenado de retroceso. La semana pasada, por ejemplo, se conoció una presentación científica de alto perfil, que pronostica que tal proceso podría llevar finalmente a una elevación del nivel medio del mar de hasta tres metros.
Sin embargo, los autores del trabajo publicado en Nature Communications, se concentran en dos elementos geofísicos que según ellos no están adecuadamente reflejado en las simulaciones por computadora para esta región: la sorprendentemente poderosa fuerza gravitacional que la inmensa capa de hielo ejerce sobre el agua circundante, y la inusual naturaleza fluida del manto ubicado por debajo del lecho de roca sobre el que se asienta el hielo.
“La suerte de las capas de hielo polar en un mundo en proceso de calentamiento constituye una de las principales preocupaciones para los decisores, y la atención está correctamente enfocada en la importancia de restringir las emisiones de CO2 y de prepararse para niveles del mar en ascenso”, dice en la trabajo su autora principal, la Dra. Natalya Gomez, profesora de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad McGill, en Montreal. “Pero nuestro estudio muestra que para la Antártida, en particular, los modelos computacionales también deben tomar en cuenta de qué modo los efectos gravitacionales y las variaciones en la estructura de la Tierra podrían afectar el ritmo de la futura pérdida de capas de hielo”.
El efecto de la gravedad
La mayor parte de la gente piensa en la gravedad como la fuerza que mantiene nuestros pies sobre el suelo. Pero todo cuerpo grande –tal como una masiva extensión de hielo-, ejerce una fuerza gravitacional sobre otros cuerpos, incluida el agua.
A medida que las placas de hielo sobre la Antártida Occidental se fundan, la reducción de su masa reduciría también su atracción gravitatoria, hasta tal punto que bajaría pronunciadamente el nivel del mar en cercanías del hielo. Esto, a su vez, retardaría el ritmo proyectado de la retracción de la capa de hielo.
El efecto de la elasticidad
Gomez y los coautores, David Pollard de la Universidad del Estado de Pennsylvania y David Holland de la Universidad de New York, consideraron también otra variable importante en sus simulaciones.
Cuando un gran cuerpo de hielo se funde, la masa terrestre sobre la que descansaba, comienza a ascender a medida que se va liberando del peso del hielo. Este “rebote” se produce en dos partes: hay un componente elástico que reacciona de inmediato y un componente viscoso que reacciona a lo largo de cientos o miles de años. Debe recordarse que el interior del planeta –el denominado manto-, se comporta como un fluido, pero que fluye muy lentamente a causa de su viscosidad.
La Antártida Occidental se sitúa sobre una región en la que el manto fluye más fácilmente que en otras partes de la Tierra. Por ello, la tierra allí “rebotará” más rápidamente que lo pronosticado por los científicos y sus modelos, que utilizan valores de viscosidad promedio del manto terrestre.
“Nuestras simulaciones muestran que cuando se asume una estructura del interior de la Tierra que refleja la estructura existente debajo de la Antártida Occidental, el ascenso por rebote de la superficie continental es más rápido y más alto en cercanías del borde de la placa de hielo en retracción”, explica Holland. “Esto hace más someras las aguas a lo largo de dicho borde, lo que ralentiza la retracción de la placa de hielo”.
Emisiones de CO2, un factor crucial
Las simulaciones de este trabajo confirman que los niveles futuros de emisiones de CO2 serán un factor crucial en el ritmo de retracción del hielo en la región. “Cuanto menores resulten los niveles de CO2 en la atmósfera, mayores serán los efectos de los factores geofísicos en ayuda de la contención de la retracción del hielo”, afirma Gomez. “A mayores niveles de emisiones, mayor riesgo de que las fuerzas geofísicas resulten sobrepasadas por la potencia del calentamiento”. (phys.org. Adaptado al español por NUESTROMAR)
12/11/15
