Extraña historia de marineros

Extraña historia de marineros

Liverpool, nuevo film de Lisandro Alonso, un director seductor y difícil.

Liverpool, nuevo film de Lisandro Alonso, un director seductor y difícil.

Liverpool (Argentina-Francia-España-Holanda-Alemania/2008). Dirección: Lisandro Alonso. Guión: Con Juan Fernández, Nieves Cabrera, Giselle Irarzabal. Fotografía: Lucio Bonelli. Hablada en español. Duración: 84 minutos En el Complejo Tita Merello y en la sala Lugones, del Teatro San Martín.
Nuestra opinión: buena

Por lo que se ve en los primeros minutos de Liverpool , el cuarto largometraje de Lisandro Alonso, su protagonista es un marinero solitario y taciturno, alguien que escapa de algo. Hombre de pocas palabras, que recurre a la botella de a ratos, está a punto de llegar a bordo de un carguero a Ushuaia, cuando pide quedarse un par de días porque, supone, encontrará a su anciana madre, de la que no tiene noticias desde que partió cuando era joven. Su imagen se recortará entre contenedores y se precipitará hacia el espectador, necesitado de una razón de ser. Deambulará en medio del frío y encontrará, finalmente, una respuesta a su búsqueda, que no es la esperada, que no es tan simple de digerir, y en la que el espectador deberá dilucidar aquello que a lo largo de esa hora y media no se ve, ni se dice.

Así es el cine de Alonso, en esa categoría que no parece admitir posturas intermedias. Hay quienes no toleran su mínimo contacto con las narraciones convencionales, sus historias más sugeridas que explícitas, su parsimonia, para algunos, tedio en estado puro.

En cambio, hay otros que lo subliman, que admiran sus recursos y su estilo, y esa facilidad que estas obras tienen para congraciarse con las elites que hacen de ciertos cineastas "autores", a quienes defienden a ultranza. Medida por medida: el cine de Alonso es seductor y en cuanto a recursos estéticos, cada vez, más atractivo. Pero, ¿qué es lo que Alonso quiere decir?

Al menos queda en claro que esta vez su mirada está puesta en la soledad y el distanciamiento, y si bien su discurso cinematográfico tiene relación con el que ya experimentó en sus obras anteriores (ahora con más producción), el aporte de algunos datos extras permite una mejor y fluida digestión, incluso para aquellos que escapan al hábito de intelectualizar o explicarlo todo con sofismas ad hoc , frecuentes cuando se expone acerca de un cine "para pocos".

En los últimos tiempos, Alonso dijo, con algo de ironía, que "la gente mejora lo que filmo". Más que broma parece una confesión: es un sector de la crítica el que, con su sublimación, termina aún provocando peores reacciones de sus detractores.

Ni en un extremo ni el otro: Alonso propone un cine que permite seguir pensando una vez que la pantalla se oscurece abruptamente. Algo menos parsimonioso y más producido que en sus comienzos, Liverpool sigue pareciendo un film a medida de festivales. Cuando esa sensación se diluya por completo, quizás también crezca aquí el reconocimiento que reconoce, todavía no encuentra.

Por Claudio D. Minghetti

02/11/08
LA NACIÓN

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