Por las repetidas protestas sindicales, el sector sufrió millonarias pérdidas e interrupción de embarques. El Gobierno no logra mediar en el diálogo, trunco hace meses.
Por las repetidas protestas sindicales, el sector sufrió millonarias pérdidas e interrupción de embarques. El Gobierno no logra mediar en el diálogo, trunco hace meses.
La empatía está ausente. El diálogo entre la industria pesquera de exportación, mayoritaria en Mar del Plata porque vende en el exterior más del 90% de lo que captura, y el movimiento sindical que agrupa al personal embarcado está interrumpido y en uno de sus peores momentos históricos. La imposibilidad de exportar alrededor de 1000 contenedores de pescado es ya una anécdota.
El conflicto que protagoniza el Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU) se mantiene, con intermitencias, desde hace más de un año.
Esta es la cronología.
29 de mayo. SOMU, sindicato que representa al personal embarcado no jerárquico, impide el remolque de buques oceánicos con productos de mar a bordo. Su poder coactivo radica en la influencia que ejerce en los tripulantes de la flota de remolcadores.
Son los porteros de los puertos.
Sus reclamos afectan a muchas industrias (flota pesquera, plantas procesadoras, empresas de transporte carretero, agentes marítimos, armadores y exportadores). Esto le garantiza el máximo de atención, y también el mayor riesgo.
Su injerencia se pierde en Mar del Plata donde el Simape, sindicato homólogo pero con jurisdicción exclusiva en la ciudad costera, le quita protagonismo.
Omar Suárez, el conflictivo dirigente del SOMU, quiere unificar las condiciones salariales y laborales para todos las artes de pesca en todo el país, lo que lo enfrenta con numerosas cámaras empresariales. Aplica para todos el mismo método: ¿los empresarios patagónicos no quieren firmar el convenio colectivo? Se frenan las exportaciones. ¿En Mar del Plata los exportadores no quieren mejorar las condiciones? Se bloquea el puerto. ¿Se llevan el pescado en camión a Buenos Aires? Se niega el remolque a barcos con pescado marplatense a bordo.
Lo sufren el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (Caipa) y la Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca (Cafrexport), pero no son las únicas. Ante el boicot a las exportaciones se manifestaron la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) y el Centro de Navegación porque el boicot demoró la salida de 1000 contenedores en las últimas semanas. Suárez aplica un collar de ajuste financiero a las pesqueras. Si no exportan, principal negocio que tienen, no cobran. Si no cobran, no pagan y así el SOMU se asegura trascendencia política nacional.
En diálogo con LA NACION, Suárez dice que el SOMU no estuvo de "paro", que se dio remolque a los barcos, "salvo a los que tuvieran pescado a bordo" y subraya que se llega a esta situación porque "hay marineros que no llegan al salario mínimo, vital y móvil". Y se queja del concepto de "productividad", donde los ingresos quedan determinados por el resultado la pesca.
2 de junio. Cafrexport publica una solicitada en la que declara "el estado de alerta" ante el bloqueo a los embarques. Advierte que "la suspensión de personal" es el paso que sigue.
Caipa radica una denuncia en el juzgado federal N° 4 de Mar del Plata. El juez Alfredo López falla en favor de los empresarios y le ordena al SOMU cesar con el bloqueo so pena de sufrir astreintes y de denunciarlo en la justicia penal. La Justicia innova y supera el marco de resolución clásico de este conflicto: el Ministerio de Trabajo y el gobierno de la provincia de Buenos Aires, con sus paréntesis de menor o mayor duración.
Es la primera vez, en un año y medio de tensión gremial-empresaria, que la Justicia se expide.
"Es una medida autosatisfactiva, que es una forma de amparo más potente", indica el presidente de CEPA, Oscar Fortunato.
4 de junio. El Centro de Navegación remite una carta al Ministerio de Trabajo en protesta por las exigencias del SOMU de ver los manifiestos de exportación para prestar remolque en el puerto de Buenos Aires. "Estos pedidos de información, además de ser ilegales, retrasan el servicio y provocan la pérdida de ventanas de atraque y mayores costos operativos de los buques", destaca el presidente de la entidad, Javier Dulce.
7 de junio. Las exportaciones siguen paralizadas pese al fallo judicial. El Ministerio de Trabajo interviene, pero para convocar a paritarias. Dos meses atrás, las empresas marplatenses habían firmado un convenio colectivo. La citación enfurece a los empresarios, presentes de nuevo ante el juez Alfredo López para informar sobre el desacato del SOMU. "El ministerio en lugar de adoptar medidas para hacer cesar el boicot a las exportaciones, nos cita a negociar", señalan los empresarios.
8 de junio. El juez federal Alfredo López resuelve aplicarle multas económicas al SOMU de 100.000 pesos por día de incumplimiento, hasta llegar a un millón de pesos al décimo día, además de abrir una causa en la justicia penal.
9 de junio. Interviene el gobernador Daniel Scioli y logra que el SOMU cese con su postura. "Por quince días", asegura Suárez. "Después haremos un paro histórico nacional", amenaza.
Scioli convence a Suárez del "costo político" de continuar con la medida luego de un fallo judicial. Suárez, no obstante, no da el brazo a torcer.
El sindicalista estudia recurrir a la Justicia no sin antes promover un paro general, nacional e internacional. "Lo va a promover la ITF (la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte, de la que forma parte). Vamos a pedirle a la Justicia que les exija a las pesqueras los números de los últimos 10 años", advierte. ¿Qué plantea Suárez hoy? Lo pone en estos términos: "¿Por qué el marinero argentino tiene que subsidiar el consumo de pescado en Europa? ¿Por qué está en crisis? ¡Que no lo vendan entonces! ¡Que se quede en el agua! ¡No pueden pagarnos el mínimo, vital y móvil y exportan a US$ 2000 la tonelada, y en Constitución la merluza está a $ 28 el kilo, a US$ 7000 la tonelada! ¿No hay dumping acá?"
La industria, a propósito, dice que se trata de productos distintos: filetes congelados e interfoliados, al exterior, y pescado fresco en el mercado interno. "No se pueden comparar el precio de exportación con el que se le cobra a un consumidor", desestima un empresario del sector. ¿A cuánto le venden al sector mayorista o al distribuidor en el mercado interno?, preguntó LA NACION. "Ah, no sé. Me dedico sólo a la exportación", contesta.
10 de junio. Comienza a embarcarse gradualmente el pescado. Los próximos 10 días serán de arduas negociaciones políticas. La empatía seguirá ausente.
Emiliano Galli
LA NACION
Fuerte caída de las exportaciones
Entre enero y abril, las exportaciones de pescados y mariscos cayeron un 12% en volumen y un 7% en valor. En abril, la cifra interanual fue de 42% y 26%, respectivamente, en relación con el mismo mes de 2009. La industria pesquera de exportación se resiente de la desventaja cambiaria. El aumento de costos internos, con un fuerte componente del ítem laboral, carcomió el margen nominal de un dólar a casi 4 pesos. Caen los embarques a Europa, donde la crisis obliga a un ajuste que se expresa en la retracción de las importaciones. El sector pesquero desconoce hasta dónde llegará la desaceleración de las compras europeas
1100
• Millones de dólares es lo que se exporta de pescados y mariscos
90%
• de lo que se captura se vende afuera
20 mil
• personas trabajan en la industria en forma directa
40
• ciudades costeras viven de la pesca
80 %
• de la merluza se agotó en los últimos 20 años según la Fundación Vida Silvestre
05/06/10
LA NACION

