En Puerto Deseado la caída de las ventas fue del 65%

La crisis del sector pesquero se hace sentir fuerte en el ámbito comercial en la ciudad portuaria. Algunos comerciantes hablan de una caída de ventas del 65%. El intendente Ampuero reconoció la gravedad del panorama y pidió mantenerse unidos para encontrar una salida.

La crisis del sector pesquero se hace sentir fuerte en el ámbito comercial en la ciudad portuaria. Algunos comerciantes hablan de una caída de ventas del 65%. El intendente Ampuero reconoció la gravedad del panorama y pidió mantenerse unidos para encontrar una salida.

La situación por la que atraviesan los comerciantes de Puerto Deseado es definida por la mayoría como crítica. Hablan de una caída del 65 por ciento de las ventas, sostienen que el factor principal de esta crisis es el alto nivel de desocupación que registra la ciudad y el parate que se produjo en el puerto por la mala temporada del calamar.

Por su parte, el intendente Ampuero reconoció que el panorama actual es grave y pidió a los comerciantes que no bajen los brazos y se mantengan unidos en busca de estrategias.

“Te puedo mostrar el libro de entrada y salida de pasajeros y hay días en que está todo vacío porque no entra nadie, si tuviera plata para indemnizar a los empleados hace rato que hubiera cerrado, porque el hotel me está dando pérdida” sostuvo Adrián Fernández, un joven empresario que cuenta con un hotel y una coqueta confitería ubicada en pleno centro de la ciudad.

Fernández, quien proviene de una familia fundacional de Deseado, dice que el hotel no le genera ya beneficios económicos, que inclusive debe poner dinero de sus ahorros para afrontar deudas. “Este mes fue fatal y no tengo esperanzas de recuperar nada, porque las deudas que tengo para cobrar son la más grande de apenas 600 pesos, ya las empresas no mandan gente a la localidad, antes venían los barcos y los capitanes se quedaban una noche, ahora directamente se quedan en los barcos, y esos son clientes que ya no están”, sostuvo.

Hoteles vacíos
Para el chef Aníbal Navarro, quien explota desde hace unos meses el hotel y parrilla Brisas del Mar, la situación no es muy distinta que la de Fernández. “Pasajeros en el hotel casi no entran y eso que una habitación single sale 90 pesos, la doble 120 y la triple 150 pesos, pero no hay caso, no viene prácticamente nadie”, se queja Navarro, quien se apura en decir que sólo la parrilla le da ganancias, “ahora con la parrilla me defiendo bien, pero la gente que viene es toda del pueblo, gente que me conoce de otra parrilla donde trabajé 22 años y se cerró, así que gracias a Dios en ese sentido la gente viene porque sabe que los precios tampoco son muy caros, pero con el hotel no sé qué pasa”, se preguntó.

Por su parte, Humberto Uribe y Lidia Gallardo, propietarios del residencial Los Olmos, señalan que la falta de industrias alternativas a la pesca y la desocupación trajo como consecuencias “la mayor crisis que se conozca en esta localidad”. “Al residencial lo atendemos con mi esposa, mis hijos y cuatro empleados, que son dos chicas de la limpieza y dos serenos, pero aún así ganamos lo justo para vivir, en comparación con otros años hay una baja de un 60 al 65 por ciento de las ventas, tanto en el rubro hotelero como en otros productos”, sostiene Uribe.

Para el comerciante, la depresión en la economía local hay que buscarla en los siniestros contra las pesqueras. “A partir de allí ya no nos paramos más, los comercios se cayeron en picada, los viajantes de comercio que venían cada semana ahora vienen cada 15 días, los que venían cada 15 días ahora vienen una vez por mes y los que venían una vez por mes directamente dejaron de venir porque prácticamente los pedidos son muy pocos”, señaló.

Hasta en alimentos
En tanto Lidia Gallardo, quien es concejal por el PJ, señala que es tal la gravedad de la situación por la que atraviesa la ciudad portuaria que “hay personas que van todos los días al Concejo Deliberante a solicitar comida y trabajo”. “Es un tema que nos preocupa y lo hablamos con el intendente, no vemos una salida a corto plazo, porque tampoco hay empresas que hayan presentado proyectos en el Concejo para radicarse en Deseado, y eso preocupa. El único proyecto es el de la minera Cerro Moro que aún está en etapa de exploración, y me parece que será una fuente de trabajo seguro una vez que inicie su explotación. Por mi parte, yo estoy de acuerdo con la minería pero controlada, porque eso nos va a permitir un crecimiento”, recalcó.

Pero no sólo los hoteles y los restoranes sufren el embate de la crisis, también otros negocios de venta de comestibles y verdulería. En ese sentido, una vecina que hace algunos meses atiende un multirrubro en un barrio de la ciudad señaló a Crónica que las ventas bajaron de manera dramática, aquí hay días en que se vende 50 pesos, y te hablo de mercadería, de cosas de primera necesidad, de pan, no de lujos”, sostuvo la mujer que pidió reserva.

“En la farmacia se vende bien del 1 al 10 de cada mes, después se produce una baja importante, hay cosas que salen a cuentagotas, como todo lo que tiene que ver con perfumería, que en realidad son los productos donde se hace la diferencia, porque con los medicamentos es muy poco lo que se gana”, sostuvo Nicolás Torres, quien posee junto a su familia una farmacia ubicada en pleno centro de la ciudad.

No bajar los brazos
Consultado por Crónica sobre la situación por la que atraviesan los comerciantes de la ciudad, el intendente Luis Ampuero sostuvo que se trata de un panorama grave, pero se mostró confiado en que pronto habrá cambios.

“Nosotros estamos trabajando para mejorar las cosas, apuntamos a la radicación de nuevas industrias como la naval y la textil, que pueden ser alternativas para el uso del puerto, también hicimos un fuerte trabajo en lo turístico, es cierto que la aguja no se ha movido demasiado, pero los comerciantes tienen que estar unidos y no bajar los brazos”, dijo para finalizar.

15/06/10
DIARIO CRONICA

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