Un equipo de investigadores de la Universidad Central de Ecuador estudia el uso de algas de la Antártida para generar biodiésel que sirva como fuente alternativa de energía renovable del combustible fósil.
Un equipo de investigadores de la Universidad Central de Ecuador estudia el uso de algas de la Antártida para generar biodiésel que sirva como fuente alternativa de energía renovable del combustible fósil.
Los científicos, que trabajan en la Facultad de Ciencias Químicas de Quito, esperan poder utilizar el biocombustible en la base científica ecuatoriana Pedro Vicente Maldonado, ubicada en punta Fort Williams, en la isla antártica Greenwich, para disminuir el impacto medioambiental en el continente blanco.
El docente líder de la investigación, Ronny Flores, ya visitó en dos oportunidades la Antártida, gracias al apoyo brindado por el Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE), para realizar estudios sobre la contaminación atmosférica de dicho continente.
El investigador opina que esta contaminación podría ser extraña debido a la lejanía del territorio antártico respecto de las zonas pobladas del mundo, y una consecuencia de la instalación de bases científicas de varios países y de la explotación turística, informó Anepi.
Además, por las corrientes de aire, los otros continentes también están exportando polución hacia estas lejanas tierras,
Flores sostiene que las algas podrían usarse para producir combustible, lo que ayudaría a reducir la contaminación generada.
Explica que las algas producen mayor cantidad de aceite vegetal, con el que se elabora biodiésel, que la soja o el maíz, y cuando están en situación de estrés en bajas temperaturas y bajo alimento, produce más aceite, lo cual sería una ventaja adicional.
Luego de recolectar muestras de algas y de realizar el reconocimiento de las especies se probaron diferentes medios de cultivo para lograr la sobrevivencia de los especímenes en condiciones distintas a las de su hábitat natural.
Ahora está en desarrollo la tercera etapa de la investigación, que consiste en la extracción del aceite vegetal. En esta fase participan estudiantes que se encuentran realizando sus tesis de grado en esta facultad.
Se están evaluando diferentes métodos de extracción y también se trabaja en la caracterización de los rasgos físicoquímicos del aceite obtenido.
Si el grupo logra obtener biodiésel en cantidades considerables, estima que esto resultará muy beneficioso para controlar la contaminación atmosférica en la Antártida. (Por Analia Murias; Fis.com)

