Descubrir paraísos en lo profundo del mar, durante una semana, es un placer al que se accede por $ 11.000.
Descubrir paraísos en lo profundo del mar, durante una semana, es un placer al que se accede por $ 11.000.
Los ruidos se apagan, la luz se atenúa, los colores florecen. El movimiento de las aguas agita como viento las algas que cubren el suelo arenoso. Los corales decoran la transparencia de un mar manchado de cardúmenes que parecen deambular sin rumbo.
Este escenario en apariencia lejano del hombre es más accesible de lo que se cree. Incluso, las profundidades de algunos sitios del planeta donde se esconden verdaderos paraísos de flora y fauna. Bucear en el Mar Rojo, trasladando las patas de rana en camello; nadar entre tiburones ballena en el Caribe o recorrer la barrera de coral en Australia, son algunas de las posibilidades que ofrecen escuelas de buceo locales.
El requisito antes de sumergirse es una certificación internacional que puede obtenerse en cursos de 6 a 13 clases, de una semana a dos meses de duración. Estas capacitaciones de entre $ 990 y $ 1200 abren la puerta a destinos de buceo por excelencia.
La costa egipcia del Mar Rojo es una de las mecas de los buzos. Luego de disfrutar atractivos como las pirámides en la superficie, los aficionados se embarcan para zambullirse entre tortugas, delfines, corales y peces de arrecife de todo tipo. “Allí se hacen dos rutas: la del coral y la de los naufragios, donde bucea entre más de 20 barcos hundidos en la segunda Guerra Mundial”, cuenta Rodrigo Medina, instructor de Galápagos.
Otro de los centros de capacitación invita a descender en aguas de un parque nacional tras un paseo a lomo de un camello entre acantilados de una costa turquesa. El viaje se extiende por una quincena y cuesta entre US$ 4000 y US$ 5000, con todo lo necesario para bucear.
Gustavo Gerdel, de Buenos Aires Buceo, agrega a Tailandia, la Polinesia y Hawai entre los lugares preferidos para la actividad. “No hay un sitio mejor que otro; depende qué se busque. Los más experimentados, por ejemplo, quieren ver animales más grandes, que suelen estar en zonas de corrientes donde hay más plancton y menor visibilidad”, dice el buzo especialista en biología marina, que enriquece los descensos con explicaciones.
En algunas ocasiones se requiere una especialidad. Tal el caso del buceo nocturno, típico de Cabo Frío, en Brasil; de los cenotes mexicanos, o del buceo en naufragios.
Además de Cozumel, en México, la isla colombiana San Andrés constituye otro punto en el mapa del buceo internacional. Hacia allí partirán en septiembre alumnos de ArBuceo, entre otros aprendices locales. La tercera barrera de coral a nivel mundial, llamada Blue wall, es el principal atractivo en un mar “de siete colores, aguas cálidas, excelente visibilidad y una variedad enorme de peces y corales”, resume Fabián Bruno, de ArBuceo. El paquete semanal tiene un costo de entre $ 11.000 y $ 15.500, según el organizador.
El próximo destino de la Escuela Nacional de Buceo es Roatán, Honduras, donde el baño, más aventurado que de costumbre, será entre tiburones.
Por Luján Scarpinelli
15/07/12
LA NACION

