Etanol: Castro estaba en lo correcto

Como combustible verde, el etanol es una buena idea, pero el tipo que produce Estados Unidos no lo es tanto – Mientras más tierras se usen para plantar maíz en vez de otros cultivos de alimentos, los precios se elevarán. En tanto, existen muchas áreas disponibles para plantar caña de azúcar, en Brasil y otros países.

Como combustible verde, el etanol es una buena idea, pero el tipo que produce Estados Unidos no lo es tanto – Mientras más tierras se usen para plantar maíz en vez de otros cultivos de alimentos, los precios se elevarán. En tanto, existen muchas áreas disponibles para plantar caña de azúcar, en Brasil y otros países.

No es muy usual que este periódico se declare a sí mismo de acuerdo con Fidel Castro, el dictador comunista de Cuba. Pero cuando él la semana pasada se levantó de su lecho de enfermo para escribir un artículo criticando el malsano entusiasmo de George Bush por el etanol, tenía razón.
 
Junto con otros críticos de la movida de Estados Unidos en el tema del etanol, Castro advirtió lo "siniestro que era la idea de convertir comida en combustible". Que Estados Unidos use el maíz para hacer etanol biocombustible, que luego puede ser mezclado con la bencina para reducir la dependencia del país en el petróleo extranjero, ya ha impulsado hacia arriba el precio del maíz.

Uso de tierras

Mientras más tierras se usan para plantar maíz en vez de otros cultivos de alimentos, como la soya, los precios se elevarán. Y dado que el maíz es utilizado como alimento para animales, el precio de la carne también sube. El abastecimiento de comida, dicho en otras palabras, está siendo canalizado como alimento de los hambrientos autos norteamericanos.
 
El etanol no es muy usado en Europa, pero es un aditivo de combustible en Estados Unidos, y es creciente el número de autos que pueden usar tanto bencina como etanol. Significó sólo cerca del 3,5% del consumo de combustible de Estados Unidos el año pasado, pero la producción está creciendo en un 25% al año. Eso es porque el gobierno subsidia la producción doméstica y al mismo tiempo penaliza las importaciones. Como resultado de eso, las refinerías se están multiplicando como callampas en el medio oeste, el que ahora se ve a sí mismo como Texas de los combustibles verdes.
 
¿Por qué el gobierno es tan generoso? Porque el etanol es la única iniciativa de alternativa energética que tiene un amplio apoyo político. Los agricultores lo aman porque les entrega una nueva fuente de subsidios. Los halcones lo aman porque les ofrece la posibilidad de que Estados Unidos se libere a sí mismo del petróleo del Medio Oriente.
 
La industria de automóviles adora la idea, porque calcula que el cambio hacia el combustible verde sacará el tema del calentamiento global de los autos. La industria del petróleo lo ama porque el uso del etanol como aditivo significa que su negocio se mantiene como siempre.

Malo, bueno y mejor

Pero el etanol con base en el maíz, el que se produce en Estados Unidos, no es ni barato ni ecológico. Se requiere casi tanta energía para producirlo (incluso más dicen algunos estudios) que la que emite cuando es quemado. Y los costos de los subsidios en los contribuyentes, de acuerdo al Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable, están en alguna cifra entre los US$ 5,5 mil millones y los US$ 7,3 mil millones al año.
 
El etanol hecho a partir de la caña de azúcar, por el contrario, es bueno. Produce mucha más energía de la que se necesita para que crezca, y Brasil – el principal productor de etanol de caña de azúcar- tiene muchas tierras disponibles para plantar caña sin necesidad de reducir su producción de alimentos o invadir sus bosques naturales.
 
Otros países en vías de desarrollo con climas tropicales, como la India, Filipinas o incluso Cuba, podrían prosperar si produjeran etanol de caña de azúcar y se lo vendieran a los norteamericanos ricos para alimentar sus autos.

Pero aún hay un prospecto brillante allí: el etanol de celulosa. Se hace a partir de sustancias ricas en celulosa, como la madera, varios pastos y arbustos, y desechos agrícolas. Convertir esas cosas en etanol requiere de costosas enzimas, pero actualmente hay muchas investigaciones que buscan rebajar los costos del proceso.

El etanol de celulosa sería incluso más eficiente en términos energéticos de producir que el etanol de caña de azúcar y no tendría relación alguna con la producción de alimentos.
 
Eventualmente, incluso permitiría que países con muchos árboles y relativamente poca población, como Suecia y Nueva Zelanda, pudieran producir su propio combustible en vez de importar petróleo.
 
Para eso aún queda tiempo. Mientras tanto Estados Unidos debiera amarrar su política tonta. Si terminara de cargar con impuestos al buen etanol y parara de subsidiar al etanol malo, el primero florecería, el segundo decaería, el mundo sería más ecológico y los contribuyentes norteamericanos serían más ricos.

El etanol por sí mismo no va a solucionar los problemas energéticos del mundo. Pero quienes lo proponen no dicen que lo vaya a hacer.
 
El etanol es sólo uno más de un portfolio de nuevas tecnologías energéticas que serán necesarias en los años venideros. El etanol bueno, lo es y no el producto malo que tiene entusiasmado a Estados Unidos.

"El etanol con base en el maíz, el que se produce en EE.UU., no es ni barato ni ecológico.".  

The Economist

09/04/07
EL MERCURIO

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