Bajo el hielo marino de Explorers Cove, en la Antártida, existe una sorprendente variedad de vida: estrellas de mar, erizos de mar y vieiras crecen en abundancia en el fondo marino, un marcado contraste con el paisaje lunar y helado en la superficie del continente. Este ecosistema distante y glacial puede servir como un microcosmos para la salud de todo el océano, y las abundantes estrellas de mar que salpican el fondo marino pueden actuar como un presagio del problema acuático.
Bajo el hielo marino de Explorers Cove, en la Antártida, existe una sorprendente variedad de vida: estrellas de mar, erizos de mar y vieiras crecen en abundancia en el fondo marino, un marcado contraste con el paisaje lunar y helado en la superficie del continente. Este ecosistema distante y glacial puede servir como un microcosmos para la salud de todo el océano, y las abundantes estrellas de mar que salpican el fondo marino pueden actuar como un presagio del problema acuático.
Científicos de la Universidad de Vanderbilt y del Ministerio de Salud de Nueva York dicen que estas comunidades de agua fría pueden ser especialmente vulnerables a los efectos de la acidificación oceánica. El grupo ha establecido la velocidad a la que el agua de mar disuelve los esqueletos de las estrellas de mar, y señala que la acidez oceánica podría estar cerca de un punto de inflexión. Superar ese umbral puede poner en peligro el crecimiento de los invertebrados marinos y alterar ecosistemas enteros.
Mediante el uso de rayos X de alta energía en la Fuente Avanzada de Fotones del Laboratorio Nacional Argonne, del Ministerio de Energía de EE.UU., el equipo publicó en la edición de mayo 2013 de la revista Palaios un punto de referencia para continuar el monitoreo de la acidificación oceánica. El documento se titula La disolución de huesecillos ofiuroideos en la plataforma antártica superficial: implicaciones para el registro de los fósiles y la acidificación oceánica.
Los esqueletos de las estrellas de mar son de calcita, que se disuelve más fácilmente en aguas ácidas. Con el aumento de los niveles de dióxido de carbono y el aumento de la acidez en el océano, las estrellas de mar y otros invertebrados pueden tener más dificultades para segregar calcita, y esto afecta la formación del esqueleto y su capacidad para sobrevivir.
Los investigadores se propusieron determinar la velocidad a la que estas partes del esqueleto, o huesecillos, se disuelven.
“Los invertebrados marinos como las estrellas de mar pueden simbolizar los efectos de la acidificación oceánica, y pueden ser utilizados para hacer un seguimiento de sus efectos en los organismos más vulnerables”, explica Beverly Walker, autora principal del artículo y supervisora del Laboratorio de Ciencias Crary en la estación McMurdo, en la Antártida.
Para descubrir esta velocidad, los investigadores compararon huesecillos erosionados con otros sanos, inspeccionándolos con un microscopio electrónico de barrido en busca de daño microestructural y fracturas. A continuación, en la línea GeoSoilEnviroCARS en APS, el equipo identificó 24 huesecillos en tres dimensiones utilizando tomografía de rayos X para conocer la magnitud del volumen que los huesillos erosionados habían perdido, y para reconstruir su estructura.
Los científicos hallaron que a la velocidad actual, los huesecillos necesitan entre seis y 105 años para disolverse completamente. Pero también observaron que con el aumento de los niveles de acidez, la calcita en las estrellas de mar es probable que sea aún menos estable en el futuro. “El hecho de que los huesecillos ofiuroideos muestren signos de disolución inicial después de sólo dos años de contacto con agua de mar sugiere que están cerca del umbral de disolución”, escribieron los investigadores.
Para obtener estos huesecillos erosionadas, los buzos recolectaron estrellas de mar del fondo marino, y los investigadores colocaron los restos de estrellas de mar en bolsas directamente sobre el fondo del mar o suspendidas a más de un metro por encima del mismo. Estas muestras fueron sometidas a las corrientes oceánicas durante dos años.
Antes de este estudio, los datos sobre la velocidad de disolución de las estrellas de mar eran escasos. Ahora que se ha establecido este tipo de punto de referencia, otras investigaciones pueden aprovechar estos datos para rastrear los efectos de la acidificación oceánica en estas comunidades altamente especializadas.
La investigación fue financiada por la Fundación Nacional de Ciencia y el uso de APS fue financiado por la Oficina de Ciencia del Ministerio de Energía de EE.UU.
16/08/13
FIS.COM
