Este día, la edición de la revista Caras y Caretas sale a la calle con un título que se destaca sobre los demás: “Los caníbales del Río Negro”.
Este día, la edición de la revista Caras y Caretas sale a la calle con un título que se destaca sobre los demás: “Los caníbales del Río Negro”.
Allí, se narran los entretelones de los asesinatos de un centenar de comerciantes ambulantes, casi todos de origen árabe, con el objeto de saquear sus pertenencias y de hacerlos víctimas de aberrantes vejámenes y canibalismo. Los responsables eran indígenas chilenos que tenían entonces una práctica habitual de robar y contrabandear en esa zona de frontera.
Entre 1904 y 1909, muchos inmigrantes árabes se dedicaron a mercadear diversos productos viajando por las incipientes poblaciones del centro y norte patagónico. Esta forma de ganarse la vida implicaba correr graves riesgos, al transitar por un territorio sin presencia efectiva del estado. En ese contexto, algunas tribus araucanas encontraron un campo propicio para el saqueo.
Esta fenomenal cadena serial de crímenes, pudo esclarecerse a partir de los comentarios formulados por el joven Juan Aburto que, disgustado con su padre, aseguró en un boliche haber presenciado más de cuarenta crímenes de mercaderes.
Poco después, los policías apresan a una veintena de nativos en una toldería. Antonia Gueche Macagua era la hechicera y líder de la tribu, también la encargada de extraer el corazón, los testículos y el pene de las víctimas, para disecarlos y usarlos como gualicho. Confiaba que al contar con esos órganos el grupo estaba preservado de cualquier represalia.
Macagua también asaba la carne de sus víctimas, declaró que primero lo hizo por curiosidad para conocer las diferencias de sabor de las carnes; después se convirtió en algo habitual.
El 24 de enero de 1910, los acusados fueron llevados a General Roca y todo el pueblo salió a la calle para observar a los delincuentes desfilar desde los carruajes hacia el juzgado.
Las primeras planas de los medios de la época no dejaron de hacer referencia a este escandaloso descubrimiento, a la detención de los criminales, a su juzgamiento y a los detalles truculentos que se fueron conociendo. Las principales publicaciones enviaron corresponsales para cubrir la noticia, que compartía espacios preferenciales con los festejos anunciados para celebrar el año del Centenario.
02/02/11
EL DIARIO DEL FIN DEL MUNDO
