EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1831: Este día, el hidrógrafo del Almirantazgo inglés, Beaufort, le envía al comandante Robert Fitz Roy, que estaba a punto de partir hacia los mares australes, una serie de instrucciones sobre su misión. En uno de sus párrafos le indica: “Es necesario destacar nuestra ignorancia actual de las islas Falkland por frecuentemente que se la haya visitado. El tiempo exigido por un minucioso levantamiento de este grupo de islas no guardará proporción con su valor”.
EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1831: Este día, el hidrógrafo del Almirantazgo inglés, Beaufort, le envía al comandante Robert Fitz Roy, que estaba a punto de partir hacia los mares australes, una serie de instrucciones sobre su misión. En uno de sus párrafos le indica: “Es necesario destacar nuestra ignorancia actual de las islas Falkland por frecuentemente que se la haya visitado. El tiempo exigido por un minucioso levantamiento de este grupo de islas no guardará proporción con su valor”.
Para esa fecha, el gobierno británico ya había tomado la decisión de ocupar por la fuerza el archipiélago, como lo testimonió Manuel Moreno, el ministro argentino en Londres, al enviar un informe reservado al ministro de Relaciones Exteriores Manuel García, advirtiéndole de “una disputa de las más seria trascendencia que se está silenciosamente preparando con mucha actividad y puede comprometer dentro de poco los derechos del país, su dignidad y sus destinos (…) Tal es la cuestión que se pretende suscitar acerca de la soberanía de las Islas Malvinas” (Aníbal Ford. Darwin, Fitz Roy y la política inglesa. Revista Todo es Historia N°202).
Fitz Roy siempre fue postulado como el jefe de una diáfana misión científica. Sin embargo, la expresión “minucioso levantamiento” del instructivo que recibió, implicaba “un objetivo militar y comercial”, que sería utilizado con posterioridad. Incluso puede llegar a presumirse que los objetivos del Almirantazgo no se limitaban a las Malvinas.
Cuando el coronel Pacheco advirtió la presencia de la misión inglesa en Patagones, durante “bastante tiempo”, contratando baqueanos y barcos menores, comprando “a cualquier precio las plantas que se producen allí”, sostuvo: “estoy persuadido de que no se trata solamente de rectificar descubrimientos ni de adelantar meramente las nociones científicas: el plan de los ingleses irá más adelante y algún día veremos sobre nuestro continente poblaciones extranjeras que se aprovecharán de nuestra imprevisión y de nuestra incuria”.
La de Fitz Roy fue “algo más que una pura exploración científica”. Cuando los ingleses ocuparon las islas, “estaba ahí nomás, explorando minuciosamente las costas de Tierra del Fuego, otra codiciada zona geográfica como se desprende de los mismos textos de Fitz Roy y de sus experiencias “misioneras” con los indios fueguinos” (op.cit).
Por Bernardo Veksler
11/11/13
EL DIARIO DEL FIN DEL MUNDO
