Alrededor de esta fecha, un estanciero de apellido Lynch serrucha la cabeza del mascarón de proa del velero Duquesa de Albany, que había naufragado en las costas fueguinas.
Alrededor de esta fecha, un estanciero de apellido Lynch serrucha la cabeza del mascarón de proa del velero Duquesa de Albany, que había naufragado en las costas fueguinas.
Hasta entonces había permanecido intacto, siendo una pieza de incalculable valor por la belleza de su tallado y por el carácter totémico que le adjudicaban los marinos.
El depredador se proponía llevarlo a Buenos Aires con la presunta intención de obtener algún provecho económico. Francisco Bilbao, propietario de la estancia Policarpo, denunció a las autoridades el robo de la cabeza, posibilitando que en poco tiempo fuera recuperada.
En 1971, la Justicia entregó la pieza al gobernador territorial y, seis años después, el personal del Museo del Fin del Mundo removió el mascarón y procedió a su restauración, que demandó más de un año de cuidadosos trabajos. Luego de finalizada la reconstrucción, se habilitó su exposición, siendo uno de sus objetos más preciados. Junto con el mascarón se exhiben el propao y un ojo de buey del barco.
El velero de bandera británica Duquesa de Albany, de tres palos y dos cubiertas, naufragó al sudoeste de la isla Grande de Tierra del Fuego, el 13 de julio de 1893, con una tripulación de veintisiete hombres. Se encontraba en tránsito entre Río de Janeiro y Valparaíso.
La varadura se produjo en horas de la madrugada, frente a la caleta Policarpo, por razones desconocidas. Una de las hipótesis planteadas fue que este sería uno de los tantos casos de barcos a vela siniestrados intencionadamente por los armadores, con el fin de cobrar el seguro y dotarse de navíos motorizados. A fines del siglo XIX, se vivía esa transición tecnológica y las aguas aledañas a Tierra del Fuego eran de las más elegidas para esas operaciones non sanctas, por hacer casi imposible el arribo de los peritos de la compañía aseguradora.
La tripulación del Duquesa de Albany sobrevivió completa y el casco del barco aún permanece junto a la costa en un avanzado estado de deterioro.
09/02/11
EL DIARIO DEL FIN DEL MUNDO
