España y Gibraltar no descartan vertidos de combustible en el rescate del “New Flame”

España y Gibraltar no descartan vertidos de combustible en el rescate del “New Flame”

Los expertos de la empresa holandesa Wijsmuller, que se encarga de coordinar el rescate del buque “New Flame” retomaron la extracción de las casi 500 toneladas de combustible que encierran los tanques 3 y 4 del buque.

Los expertos de la empresa holandesa Wijsmuller, que se encarga de coordinar el rescate del buque “New Flame” retomaron la extracción de las casi 500 toneladas de combustible que encierran los tanques 3 y 4 del buque.

La extracción del material contaminante se desarrolló durante todo el día con la intención de finalizar cuanto antes esta labor y poder reflotar el barco totalmente.

Los técnicos encargados de dirigir la operación de salvamento barajaron sacar el “New Flame” íntegramente y de una sola pieza, y no sólo la parte de popa del barco como se quería hacer hasta hace unos días. Para ello se reflotaría la proa, que se encuentra sumergida a 23 metros de profundidad, y que se mantuviera a flote con la ayuda de dos remolcadores que tirarán de ambos extremos del barco semihundido.

Una vez que se consiga que el navío se mantenga a flote, de una forma asistida y controlada será llevado al puerto de Gibraltar para extraerle cualquier resto de fuel que pueda permanecer en su interior y proseguir con la reparación del mismo.

El pasado martes, el remolcador “Fotiy Krylov” tiró de la popa emergida del buque para intentar acelerar la ruptura en dos mitades de la embarcación ante el riesgo de que esto ocurriera de forma incontrolada. En la mañana del pasado miércoles, desistieron en esta labor después de ver la dificultad de romper en dos el chatarrero. El equipo de buceo volvió a sumergirse para un nuevo reconocimiento de la situación del casco y pudieron comprobar que, a pesar de la fuerza que ejerció el mayor remolcador del mundo para partirlo, aún se mantiene unido en un 60% de su superficie.

Por otro lado, aún no ha habido pronunciamiento de ninguna de las partes sobre qué va a ocurrir con las 27.000 toneladas de chatarra que contiene el buque. Esta chatarra es una incógnita, ya que aún se desconoce la procedencia de la misma, así como su naturaleza y en qué parte del barco se encuentra situada. Los directores de la operación no han transmitido qué pasaría con este material en caso de una ruptura o en caso de que se intente reflotar íntegramente el barco.

24/08/07
VEINTEPIES

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