Sindicatos y patronal siguen sin acercar posturas en torno al conflicto del naval en Vigo. En guardia desde el pasado 3 de mayo, ayer se cumplieron once días de huelga, y lejos de cesar sus reivindicaciones la situación toma cada día peor cariz. Si el sábado la última de las reuniones maratonianas, que estos días protagonizan los agentes implicados en las negociaciones, dejaba un buen sabor de boca, el lunes «el principio de acuerdo» tornaba en un paro indefinido.
Sindicatos y patronal siguen sin acercar posturas en torno al conflicto del naval en Vigo. En guardia desde el pasado 3 de mayo, ayer se cumplieron once días de huelga, y lejos de cesar sus reivindicaciones la situación toma cada día peor cariz. Si el sábado la última de las reuniones maratonianas, que estos días protagonizan los agentes implicados en las negociaciones, dejaba un buen sabor de boca, el lunes «el principio de acuerdo» tornaba en un paro indefinido.
Indignados con la actitud de los empresarios, por el incumplimiento del convenio vigente, los representantes de los trabajadores señalaban que «mientras que se actúe colectivamente, está todo justificado», en clara referencia a los incidentes registrados en la ciudad.
En ese sentido, y además de realizar cortes de tráfico o incinerar contenedores, el incidente más grave ocurrido ayer fue el asalto a un edificio de la Xunta en Vigo, donde destruyeron miles de documentos oficiales de la Administración autonómica, lo cual supuso un nuevo distanciamiento entre las partes negociadoras.
Los trabajadores permanecieron más de una hora en las instalaciones, en las que se iba a producir un nuevo encuentro conciliador. Tuvieron tiempo de arrojar por las ventanas todo aquello que se encontraron a su paso, romper mobiliario y realizar pintadas en las que calificaban a los empresarios de «fascistas».
El mensaje por parte de las organizaciones sindicales implicadas -UGT, CC.OO. y CIG- fue claro: «En los próximas días no tendrán un escenario más favorable para encontrar una salida a un conflicto que quema». En este sentido, reclamaron a los políticos que se posicionen a favor o en contra de él en vez de olvidarlo. Desde Vigo, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Joan Clos, apeló al diálogo, al tiempo que lamentó la existencia del conflicto en un sector «que se ha recuperado muy bien de una antigua crisis» y que puso como ejemplo de «plantar cara a la deslocalización».
Por E. P. Rodríguez-Somoza
16/05/07
ABC
