Entre el vacío y la vacilación de las autoridades

"Hay un fuerte vacío de las autoridades, una vacilación para tratar de ver cuáles son las alternativas para solucionar este tipo de problemas", señaló Schmid.

"Hay un fuerte vacío de las autoridades, una vacilación para tratar de ver cuáles son las alternativas para solucionar este tipo de problemas", señaló Schmid.

-¿A qué autoridades se refiere?

-A la autoridad laboral pero también a la representación del área de transporte, es decir, al poder concedente, la AGP [Administración General de Puertos]. El que le concede el negocio a las terminales, el Estado, por medio de la AGP, algo tendrá que preguntarse ante una situación que provoca pérdidas millonarias. No hay una intervención concreta de las autoridades.

-En un momento del conflicto, el ministro de Trabajo Carlos Tomada les dijo a las partes que hicieran lo que quisieran.

-No creo que Tomada repita esa frase. Además, convengamos que el sector portuario o el marítimo tiende a creer que es el ombligo del mundo, y en la Argentina hay conflicto con los petroleros, con empleados de una planta de alimentos, con la autopartista Mahle en Rosario…

-No son el ombligo, y están bastante lejos de serlo.

-Eso le pasa a los sectores alejados de los centros urbanos, que no tienen el impacto y la fortaleza que puede tener un paro de subtes por ejemplo. Pero hay 100 millones de dólares de pérdida, alguien tiene que tomar cartas en el asunto.

-¿Cree que existe una política portuaria en el país?

-Creo que tiene una política que intentó organizar algunas cuestiones, avanzó en unas y en otras tiene deudas muy grandes. Reclamamos fuertemente por la reactivación de la navegación interior, y no avanzamos mucho. Para tener una mirada más integradora en lo territorial, lo portuario y en todos los modos falta mucho.

-¿Cómo está la relación de la Fempinra con las terminales?

-Bien. Hemos logrado establecer una cobertura desde la retracción del comercio hasta ahora para los trabajadores eventuales.

-¿Cuál es la actitud que tienen respecto de las fuentes de trabajo frente a la crisis?

-Mantener las fuentes. Por eso digo que hay dirigentes que no entienden. Estamos hablando de 50 millones de despidos en todo el mundo. Aunque a uno lo asista la razón, y pueda avanzar y recuperar ciertas cosas, en algún momento hay que parar y dejar para más adelante la discusión de algunos temas.

La Fempinra en el puerto

-¿Cuándo nace la Fempinra?

-En 2003. Luchamos como intersindical contra la desregulación portuaria porque veíamos que era mucho tener seis terminales en el puerto, y que iba a derivar en conflictos sociales. Y la razón nos asistió lamentablemente. Los trabajadores pagaron el costo del cierre de la terminal 6. Es difícil conciliar los intereses de todos, pero con la Federación por primera vez se lograron convenios globales en el puerto. Se creó una cámara de empresas concesionarias de terminales y se avanzó en transparentar las relaciones laborales. Se redujo el número de trabajadores tercerizados, pero la tercerización no se termina, es una característica propia del trabajo portuario que responde a los picos del comercio exterior, donde la demanda varía. Si no hubiera una Federación, en lugar de haber un conflicto habría una docena. Es una construcción donde uno pudo haber cometido errores.

-¿Cómo cuáles?

-En la interpretación de las demandas de los compañeros en algunas terminales. Hay un desequilibrio porque las terminales compiten entre sí. Hay más movimiento en unas que en otras, y no tenemos que quedar prisioneros de una competencia comercial salvaje. Si hoy hay menor diferencia con Exolgan es porque esta Federación buscó siempre que las reglas de juego de ambas márgenes fueran parecidas.

15/09/09
LA NACION

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