Enredados en el laberinto

El gobierno nacional enfrenta dificultades con varios sectores productivos. En estos días se ha tensado la situación con el campo a partir del prolongado paro dispuesto por la totalidad de las organizaciones representativas de los productores agropecuarios que se oponen a la política oficial de aumento de las retenciones a las exportaciones.

El gobierno nacional enfrenta dificultades con varios sectores productivos. En estos días se ha tensado la situación con el campo a partir del prolongado paro dispuesto por la totalidad de las organizaciones representativas de los productores agropecuarios que se oponen a la política oficial de aumento de las retenciones a las exportaciones.

Uno de los voceros de las entidades ha dicho que la medida de fuerza busca “llamar la atención” del gobierno sobre la situación. El jefe de Gabinete de Ministros Alberto Fernández salió a responderles indicando que "en vez de volverse tan intemperantes, sería formidable que nos pongamos a trabajar para adelante. Es bueno terminar con las declaraciones altisonantes, con este tipo de medidas y con los dobles discursos". "Lo que el país necesita no son estos paros. En vez de seguir con este paro, podríamos estar reunidos para trabajar", agregó.

Si el campo que mantiene ganancias aceptables aún con retenciones consigue que se lo invite a encontrar soluciones en medio de una medida de fuerza, el sector pesquero en estas horas y ante la falta de respuestas debe estar preguntándose si en lugar de anticipar los problemas que vendrían debió optar por el camino del enfrentamiento para “llamar la atención”.

Lógica del absurdo si se aspira a la construcción de un país “normal” con crecimiento sostenido, equidad distributiva y desarrollo. Tan absurdo como defender el derecho de dibujar las estadísticas oficiales para afirmar que la inflación real es solo una “sensación” de inflación.

Lo cierto es que la difícil situación por la que atraviesan quienes se dedican a la pesca del calamar y del langostino no es una “sensación” como les gusta decir a quienes se obstinan en negar la inflación.

La descripción que hicieron las cámaras empresarias sobre la volatilización de los márgenes de ganancias a partir del aumento de los costos de producción, la caída de los precios internacionales, agravada para el caso del calamar por la inundación de los mercados de productos capturados por las flotas que operan en la milla 201, coincide con la evaluación oficial hecha por la Subsecretaría de Pesca de la Nación, en agosto de 2007. Aunque en este caso “sensación” y estadísticas oficiales no difieran, el sector fracasó, hasta el momento en lograr modificar la ecuación.

La falta de merluza, tampoco es una “sensación”, dos años consecutivos de recortes y un futuro biológico incierto no alcanzaron para diseñar una política integral que contemple en el corto plazo su recuperación y asegure la sustentabilidad para el mediano y largo. A falta de nuevas recetas, solo aparecen viejas asechanzas.

El buen camino se construye para la pesca y para el resto de los sectores productivos con consenso, participación y credibilidad. Sincerando los discursos, trasladándolos a los hechos. Sin aprietes ni amenazas para llamar la atención pero tampoco para negar realidades, hoy eufemísticamente llamadas “sensaciones”.

Sería necio negar que la administración pesquera pesca está mas ordenada pero sería irresponsable suponer que está consolidado su crecimiento, por el contrario están reapareciendo voces que añoran el desorden de otras épocas. Para resistir esos embates se necesita política, decisión y gestión, aspectos que también se tiñen de incertidumbres. Se deben despejar cuanto antes esas incertidumbres antes que las propias autoridades queden enredadas en su propio laberinto.

24/03/08
PESCA & PUERTOS

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