"No, en absoluto", interrumpió el comandante de operaciones navales de la armada, almirante Gary Roughead, cuando se le preguntó si la creación de la IV Flota pudo responder a los cambios que se perciben en Cuba. Tampoco, afirmó, parecen haber tenido que ver la animosidad creciente con Venezuela o el hallazgo de reservas energéticas enormes sobre las costas de Brasil.
"No, en absoluto", interrumpió el comandante de operaciones navales de la armada, almirante Gary Roughead, cuando se le preguntó si la creación de la IV Flota pudo responder a los cambios que se perciben en Cuba. Tampoco, afirmó, parecen haber tenido que ver la animosidad creciente con Venezuela o el hallazgo de reservas energéticas enormes sobre las costas de Brasil.
MAYPORT, Florida (De nuestro corresponsal).- "¡No, no, no!", reafirmó, tajante. "No tiene nada que ver con eso. Estados Unidos respetará los territorios de sus vecinos. ¿Cómo va a deberse a eso si hice el planteo de reactivar la flota hace más de un año y por razones operativas ", retrucó.
Roughead sostuvo que la resurrección de la flota respondió a una cuestión de sentido común.
"Cuando asumí como jefe de Operaciones Navales, pregunté por qué este hemisferio carecía de una flota asignada como otras regiones", reveló.
"Entonces tomamos la decisión [de reactivarla] para conducir mejor nuestras operaciones con nuestros vecinos y para hacer más eficiente nuestro trabajo dentro de la Armada. Eso es todo", dijo.
A su lado, el jefe del Comando Sur, almirante James Stravidis, aclaró en ese momento que "todas las armadas de la región fueron informadas de la IV Flota mucho antes de su anuncio oficial".
También insistió en que su actividad estará centrada en "misiones humanitarias" y en la "lucha contra el narcotráfico".
Roughead relativizó la posibilidad de que se asignara el portaaviones George H. W. Bush, que está a punto de ser botado, a la IV Flota y dijo que lamenta la reacción que mostraron algunos gobiernos, expertos, académicos y políticos, que denunciaron la antesala de una ofensiva sobre reservas petroleras o acuíferas o el Amazonas, o la antesala a operaciones en contra de Venezuela o Bolivia o Nicaragua, cuyos gobiernos son hostiles hacia Washington.
-¿Cuál fue su reacción ante la reacción de sospecha?
-¿La mía? Que malinterpretaron nuestra decisión.
Otra vez, más cuidadoso, Stravidis aclaró: "Tenemos que hacer mejor nuestro trabajo, explicándonos. Por eso es que el embajador Shannon [Tom, el máximo referente de la administración Bush para América latina], lo explicó ahora en la Argentina. Pero al final, estamos seguros de que la IV Flota se explicará sola. En seis meses o un año, los críticos no tendrán nada que decir".
A su lado, el flamante jefe de la flota, contralmirante Joseph Kernan, dijo que, lejos de supuestas misiones de combate, su mayor objetivo pasará ahora por "pelear por más recursos y más estructura con los comandantes de las otras flotas", que la IV Flota no tendrá buques asignados de manera permanente y que contará con un staff que pasó de 80 a 120 personas.
-Bueno, es que su perfil como comando especial SEAL (de mar aire y tierra) alienta suspicacias en algunos gobiernos
-Mi pasado como SEAL no tiene nada que ver con esto.
13/07/08
LA NACIÓN

