Las embarcaciones de rada/ría no son las lanchas artesanales, pero tampoco los barcos costeros. Están en una zona sui géneris de la legislación pesquera que les genera más contratiempos y dificultades que beneficios.
Las embarcaciones de rada/ría no son las lanchas artesanales, pero tampoco los barcos costeros. Están en una zona sui géneris de la legislación pesquera que les genera más contratiempos y dificultades que beneficios.
Navegar en un mar de indefiniciones desde las frías normativas y disposiciones ha provocado también la diáspora de intereses y en consecuencia, una larga lista de organizaciones que representan a parte de los actores involucrados.
Luis Ignoto lidera a los más chicos, Franco Boccanfuso a otro grupo y Juan Buzurro a los costeros más grandes. Carlos Alberto Grecco está al frente de la Cámara Argentina de Buques Pesqueros de Rada/Ría y el armador es consciente que esta división no le sirve a nadie. O al menos no a ellos.
“Hace un año y medio que estamos funcionando y no hemos podido consolidarnos”, dice de la agrupación que nuclea a unas 20 embarcaciones menores a los 19 metros de eslora. “El problema es que no somos ni una cosa ni la otra y estamos en una zona común donde no podemos competir con los barcos más grandes. Cuando los costeros arrastran, uno se tiene que correr”.
Esta situación de fuerzas y capacidades disímiles se observa cada año en la Bahía de San Borombón, donde la flota menor opera sobre la corvina como especie objetivo durante la temporada, que arranca en mayo y termina en octubre.
“Pero ahora la Provincia acaba de habilitar la pesca en el frente marítimo, desde Punta Rasa al sur y es una zona donde nuestras embarcaciones no pueden ir”, se lamentó Grecco.
La corvina es un recurso que no goza de buena salud biológica, con desembarques que se han incrementado en los últimos años y un esfuerzo pesquero que no para de crecer. Más allá de las medidas precautorias que se han implementado, y esta necesidad de competir con la flota uruguaya en el Frente Marítimo con Uruguay, “es probable que para ese entonces, no haya mucho más que pescar si ahora los barcos más grandes la capturan afuera”, reconoce el presidente de la Asociación.
Grecco reiteró lo que parece que muchos no observan. “Sopla un poco de viento y no podemos salir, mientras los costeros no tienen problemas y alcanzan más millas”, indicó el armador, al tiempo que pidió “protección” para garantizar la sustentabilidad de la operatoria.
“Hay barcos que llegan a la corvina luego de completar su cupo de merluza; cosa que nosotros no podemos acceder, más allá de tener permisos irrestrictos. Pero cuál es su historia con la corvina o la anchoita, que la tienen que pescar al lado nuestro, entre las 3 y las 12 millas –se pregunta Grecco–. Hasta hace poco los barcos de más de 24 metros no podían ingresar a las 12 millas. Ahora pueden entrar hasta las 3 millas de la costa”.
02/04/07
PESCA & PUERTOS
