La presencia de las ballenas francas en las costas patagónicas cada año es una señal para la migración de los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas / Whale Conservation Institute, que desde distintos puntos viajamos a su encuentro.
La presencia de las ballenas francas en las costas patagónicas cada año es una señal para la migración de los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas / Whale Conservation Institute, que desde distintos puntos viajamos a su encuentro.
Estamos realizando la trigésimo octava temporada de estudios del Programa Ballena Franca Austral en Península Valdés. Como siempre, el reencuentro con los lugares queridos, los amigos y colaboradores patagónicos, y por supuesto, con las ballenas trayendo a sus nuevas crías, marcan un momento muy especial en nuestras vidas y en la actividad del ICB.
Este año iniciamos la temporada realizando el relevamiento aéreo de fotoidentificación de ballenas, en el marco del convenio de cooperación entre la Armada Argentina y el ICB. Los oficiales Carlos Falcone, Pablo Viozzi y Fernando Spoglia, y los suboficiales José Tolaba y Eduardo Espinoza, conformaron la tripulación del avión Porter Pilatus de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina. Nuevamente se destacaron por su profesionalismo, tanto en el aire como en tierra, facilitando notablemente el trabajo de fotoidentificación y mejorando la seguridad a bordo. Diego Taboada coordinó la logística de los vuelos, mientras que John Atkinson y Mariano Sironi estuvieron a cargo de la fotografía y el registro de datos de localización de las ballenas en un GPS.
Los días 8 y 9 de septiembre sobrevolamos el perímetro de la Península incluyendo los golfos Nuevo y San José, desde Puerto Lobos en el norte hasta Playa Unión en el sur. En dos días de excelente clima, mucho sol y poco viento, tomamos casi 6.500 fotografías de todas las ballenas avistadas en la superficie, que serán luego identificadas por Vicky Rowntree en el laboratorio. Este año contamos 633 ballenas incluyendo 207 crías. Dado que el objetivo de nuestros relevamientos aéreos no es el conteo de animales sino su fotoidentificación, la técnica de vuelo empleada es diferente a la usada durante un conteo. Hay más ballenas en la Península que las que nosotros contamos.
El registro de cada ballena reidentificada es incorporado a su historia de vida en nuestra base de datos, incluyendo datos como su localización en las bahías, la presencia de un ballenato, la cercanía de otras ballenas, y marcas o heridas en su cuerpo. A su vez, cada nueva ballena que identificamos por primera vez, es agregada al catálogo, el cual así va aumentando año a año. En la actualidad, hemos identificado más de 2.000 ballenas en esta población. A muchas las conocemos desde hace casi cuatro décadas, y algunas forman parte del Programa de Adopción Ballena Franca Austral. Todos podemos adoptar una ballena y así contribuir con la continuidad de este programa a largo plazo.
Habiendo completado este nuevo relevamiento de fotoidentificación, queremos agradecer especialmente a la Armada Argentina por su compromiso y el profesionalismo de la tripulación, a la Policía de Puerto Pirámides por facilitar el alojamiento del equipo, y a las numerosas organizaciones, fundaciones, agencias de gobierno, empresas, adoptantes y voluntarios que apoyan al Programa Ballena Franca Austral del Instituto de Conservación de Ballenas / Whale Conservation Institute de distintas maneras.
Desde el aire, las imágenes de ballenas navegando sobre un mar color esmeralda, protegiendo a sus ballenatos recién nacidos bajo sus inmensas colas, descansando al sol en la superficie del agua o apoyando sus cuerpos sobre los fondos arenosos, me permiten vislumbrar apenas un instante en sus vidas oceánicas. Desde estas bahías protegidas, migrarán hacia otras aguas alejadas miles de kilómetros, para regresar luego al encuentro de estas costas que las vieron nacer, trayendo nuevos ballenatos a su mundo acuático.
Millones de años y de ciclos como éste han transcurrido imbuidos de la belleza y la paz de estas imágenes. De todos nosotros depende que sigan transcurriendo estos ciclos de belleza y paz de ballenas en las costas de nuestro país.
Por Mariano Sironi – Director Científico del ICB / ESPECIAL PARA EL CHUBUT
14/09/08
EL CHUBUT
