Embarques “truchos” de merluza en MADRYN

Son 50.000 toneladas anuales.

Son 50.000 toneladas anuales.

Cuando bajan el pescado, dicen que es de otra especie. El embarque detectado estaba listo para exportación. Es una práctiva habitual para no declarar y ganar más. La práctica también fue detectada en el puerto de Mar del Plata, que junto con Madryn suman pérdidas de 50.000 toneladas anuales.

Fue el mes pasado pero recién trascendió ahora. En el Storni, una empresa española "subdeclaró" merluza. Esto quiere decir que la quiso hacer pasar por otra especie. Autoridades pesqueras detectaron en Puerto Madryn y Mar del Plata importantes subdeclaraciones de merluza, que pretendían ser descargadas como especies diferentes. Los operativos, realizados en junio, y que fueron monito-reados directamente por la Dirección Nacional de Coordinación Pesquera, pusieron de relieve las insuficiencias y problemas de transparencia de los controles pesqueros en tierra y en el mar.

En el caso de Puerto Madryn, el caso detectado, en un buque congelador de procedencia española, es aún más grave porque se trata de producto congelado y empacado, listo para exportación, lo cual podría configurar un intento de contrabando, y se habrían detectado otros dos buques más a punto de entrar en puerto. La noticia implica reconocer ciertos logros en la gestión de la pesquería de merluza ya que funciona efectivamente el control satelital, hay mayor previsibilidad anual, comienza a funcionar la Comisión de Control de las Descargas, el recorte de los cupos de un 11% tiene efecto.

Todavía no han conocido la luz del día los informes del INIDEP de este año que confirmarán un deterioro importante de la salud de ambos stocks de merluza, pero los viajes de pesca verifican que, excepto en el Golfo San Jorge, los porcentajes de juveniles son muy bajos, lo que corrobora el mal reclutamiento de este año. "Ello es muy preocupante, tomando en cuenta el bajo nivel de biomasa reproductiva en condiciones de generar mejores reclutamientos en próximos años" dice el sitio especializado CEDEPESCA.

En esos informes todavía no emitidos surgirá la necesidad de recortar de nuevo los desembarques de cada buque. Pero la medida gozaría de muy escaso consenso en el sector, que reclama, que primero se tapen todos los agujeros del sistema de control por donde se escapan las merluzas que nadie registra. «Si no se procede de esa manera, los que pagamos el precio de la salud del recurso somos siempre los que menos mentimos», expresan, con fastidio.

PICARDIA Y DELITO

El primer agujero es una picardía habitual en las descargas: hasta un 10 por ciento de subdeclaración es tolerado por las autoridades basado en que los buques fresqueros no tienen balanza a bordo y el capitán estima el tonelaje capturado en base a volúmenes (cajones) y el criterio es correcto. Pero una vez establecido el peso real de la descarga en muelle, la autoridad no descuenta de la cuota esa cifra sino lo declarado en el parte de pesca.

De esa manera todos los buques autoincrementan su cuota en un 5-10 %, lo cual anualmente representa alrededor de 25 mil toneladas de merluza. La solución es obvia y muy sencilla. El segundo agujero es más grave: con la complicidad de algunos inspectores a bordo e inspectores de muelle se declaran unas especies por otras. En Puerto Madryn, como se ha demostrado en el caso del mes pasado, la merluza de cola es el disfraz favorito para algunos buques congeladores. En Mar del Plata es más variado.

No todos practican este “deporte”, que hasta ahora no ha sido demasiado peligroso, y los que juegan en las ligas mayores son bastante conocidos y se cuentan entre los «enganchados» de junio. Es difícil de cuantificar, pero es posible que este negocio de unos pocos, en esos dos puertos solamente, le cueste al patrimonio natural de todos los argentinos por lo menos unas 50 mil toneladas de merluza. La Comisión de Control de las Descargas, con participación del sector privado como auditor cruzado de los desembarques, puede contribuir a resolver esto, pero debe ser fuertemente respaldada por las autoridades de Pesca y Prefectura con información transparente en tiempo y forma, y seguridades físicas. 

Operativos como los realizados en junio son alentadores, pero deben tener consecuencias claras y continuidad para generar confianza y conductas adecuadas en los actores del sector.

El descarte de juveniles, un problema

Los descartes de juveniles son, en general, un gran problema. Tienen menor valor comercial y eso incentiva a las tripulaciones a preferir los ejemplares más grandes, ya que sus ingresos están relacionados con el volumen y el tipo de pescado que traen. Este sistema remunerativo debería ser reemplazado en algún momento por otro que incentive la calidad y que no discrimine tamaños.

Ello contribuiría a crear un clima favorable para el uso de artes de pesca selectivos. El uso de la tecnología disponible para determinar zonas de pesca y horas de arrastre debería reemplazar las declaraciones, casi siempre falsas, de los partes de pesca. Y el entrenamiento del ojo de los funcionarios de SENASA y Aduana, así como el control cruzado de esos organismos, los de Pesca y la AFIP, deberían complementar los de la descarga a fin de minimizar el impacto de los circuitos de comercialización en negro y el contrabando.

"Si con estas medidas, que representarían un «ahorro» de 100 a 150 mil toneladas de merluza, los stocks no dan señales de recuperación, habrá llegado el momento de consensuar nuevos recortes de las cuotas, que a su vez deberán estar acompañadas por medidas económicas desde el Estado, que apoyen a los trabajadores y los empresarios durante el período de recuperación del recurso" dice CEDEPESCA.

16/07/07
EL CHUBUT

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