Embarques de granos y subproductos a pleno en White

Embarques de granos y subproductos a pleno en White

De la mano de la soja y el maíz, es por demás intensa la tarea de descarga y envíos en las distintas terminales en la zona portuaria de Bahía Blanca. El ritmo sostenido se mantendrá, si se tiene en cuenta la gran cantidad de barcos fondeados o anunciados para los próximos días.

De la mano de la soja y el maíz, es por demás intensa la tarea de descarga y envíos en las distintas terminales en la zona portuaria de Bahía Blanca. El ritmo sostenido se mantendrá, si se tiene en cuenta la gran cantidad de barcos fondeados o anunciados para los próximos días.

Los embarques de cereales, subproductos y aceites desde la estación marítima local han pegado una verdadera estampida, en los últimos sesenta días.
    
El panorama contrasta, en gran medida, con lo que había ocurrido en los tres primeros meses de 2010, cuando registró uno de los períodos más pobres de los últimos años.
    
Claro que todo tiene una explicación. n ese primer trimestre, la caída en la exportación estuvo fundamentada por la escasa producción de granos finos, particularmente trigo, como consecuencia de una de las sequías más pronunciadas que se dieron en décadas, en la zona dedicada al cultivo.
    
Pese a todo, el trigo recuperó, aunque momentáneamente, el privilegio de ser el grano más importante en los embarques, puesto que ha perdido, en los últimos años, a manos de la soja.
    
En enero, por ejemplo, se enviaron al exterior 124.467 toneladas de trigo, 121.617 de maíz, 6.835 de cebada y el resto estuvo compuesto por pellets de soja; de girasol; aceite de soja y otros productos, hasta completar 364.219 toneladas de embarque.
    
En febrero, repitió el trigo, con 111.780 toneladas, seguido de maíz, con 60.755, y luego pellets de soja, harina de soja y malta, hasta llegar a las 250.401 toneladas.
    
En marzo, el maíz ocupó el primer lugar, con 86.755 toneladas, seguido de trigo, con 68.230, y después se ubicaron el aceite de girasol, la malta y otros productos, para llegar a las 220.544 toneladas, el mes más pobre en lo que va del año exportador.
    
Se redondeaba, como queda dicho, uno de los trimestres más pálidos en materia de embarques.
    
De todas formas, las expectativas estaban puestas en lo que podría ocurrir con el comienzo de la cosecha gruesa, frente al notable avance que, en los últimos años, ha producido la soja, no sólo en las zonas núcleo, sino también en regiones más próximas a Bahía Blanca, donde tradicionalmente los granos finos habían sido el cultivo más representativo.
    
La recolección de los granos gruesos generó un movimiento impresionante de transportes con destino a la zona portuaria de Ingeniero White, generándose, inclusive, el congestionamiento de las rutas adyacentes a la ciudad por la presencia de cientos y cientos de camiones cargados, ya no sólo de soja, sino también de maíz.
    
En forma paralela, comenzó la afluencia de naves de distintos lugares del mundo, en especial, Brasil y Asia, a la espera del llenado de sus depósitos.
    
Todo esto no hizo más que ratificar las condiciones del sistema portuario local para el completamiento de naves llegadas desde la zona fluvial del Paraná, limitadas, allí, por el menor calado existente.
    
Y aquí, claro está, una vez más quedó demostrada la trascendencia de poseer nada menos que 45 pies de profundidad, lo que permitió (y permitiría) el arribo de embarcaciones que superan largamente los 200 metros de eslora.
    
Abril, según las estadísticas brindadas por el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, evidenció un repunte notable en materia de embarques.
    
Se superaron las 810 mil toneladas, con índices parecidos entre soja y maíz. Salieron 363.140 toneladas de poroto de soja, contra 325.432 toneladas de maíz. La carga de trigo siguió declinando hasta las 63.445 toneladas y se completó aquella cifra con 17.200 toneladas de cebada, 19.370 de malta, 13.200 de aceite de girasol y, luego, harina de soja y aceite de soja.
    
De todas formas, el "boom" exportador se dio en el reciente mes de mayo, cuando la soja tuvo una estampida, hasta llegar a casi 700.000 toneladas embarcadas.
    
Específicamente, fueron 692.982 toneladas de porotos de soja, 397.516 de maíz, 72.849 de trigo, 34.389 de pellets de soja, 19.150 de malta, 35.990 de harina de soja, 16.530 de aceite de girasol, 10.548 de pellets de girasol y 5.500 toneladas de aceite de soja. Todo esto permitió que en mayo se llegara a 1.285.454 toneladas de granos y subproductos exportados.
    
Si se hace un análisis de lo embarcado por las cuatro terminales principales en la materia, vemos que Terminal Bahía Blanca se ubica en primer lugar, con 1.149.925 toneladas de granos y subproductos; después se ubica Toepfer, con 750.389; Cargill, con 682.171 y posteriormente Moreno, con 348.220 toneladas.
    
Ahora bien, la comparación se hace con los primeros cinco meses del año último, se advertirá que la exportación de granos, subproductos y aceites, por White, decayó un 2 por ciento. Fueron 3.029.753 toneladas de 2009 contra 2.970.290 del presente año.
    
Y aquí entra a jugar, nuevamente, la magra producción de granos finos, en especial trigo, en la zona de influencia de Bahía Blanca, originada por la sequía histórica.
    
Dos datos son claros, en tal sentido.
    
En enero-mayo de 2009 se habían embarcado 936.323 toneladas de trigo, contra 451.471 de igual período de este año, lo que representa el 51,8 por ciento menos.
    
En el mismo lapso del año último, se exportaron 191.494 toneladas de cebada, contra sólo 24.035 en los primeros cinco meses de 2010, lo que significa el 87,8 por ciento menos.
    
Hubo bajas, comparativamente hablando, del 46,6 por ciento en aceite de girasol y del 15,4 por ciento en pellets de girasol, así como del 8,6, en aceite de soja.
    
En el resto de los rubros, el panorama fue opuesto.
    
Así, en materia de poroto de soja, de las 841.049 toneladas de los primeros cinco meses de 2009, se pasó a nada menos que 1.056.122, volumen que se consiguió en tan sólo dos meses, lo que representó el 15,6 por ciento más.
    
El avance se notó mucho más con el maíz, pues se pasó de 567.709 toneladas a 981.375, en los primeros cinco meses de 2010, lo que significa el 72,9 por ciento más.
    
Con menores volúmenes, el embarque de harina de soja se elevó el 178,1 por ciento, pasándose de 26.980 toneladas a 75.042 y los pellets de soja el 17,6 por ciento, de 98.363 a 115.682.
    
Últimos embarques
La planilla elaborada por el Consorcio mostraba, al jueves último, tres de las cuatro terminales cerealeras en plena actividad de carga.
    
En la de Toepfer, el Richmond cargaba 13.000 toneladas de maíz para Corea.
    
En Cargill, se depositaban 4.700 toneladas de aceite de girasol, para Estados Unidos, mientras que en Moreno, el Star of Dubai recibía 24.200 toneladas de maíz destinadas a Indonesia.
    
En tanto, estaban fondeadas once naves, de las cuales la mayoría de ellas recibiría poroto de soja destinado, fundamentalmente a China.
    
Lo más llamativo es que para lo que resta de junio, está anunciada la llegada de nada menos que 34 naves que cargarán granos gruesos y subproductos.
    
Específicamente, 21 llevarán al exterior soja; 9 maíz, una cada una malta, trigo pellets de soja, aceite de soja y harina de soja y la restante falta confirmar lo que cargará.
    
Si bien hay muchos destinos sin ratificar, hasta ahora, la mayoría de las embarcaciones llevarán el producto hacia China.

162 barcos operaron en las terminales de Bahía Blanca en los cinco primeros meses de este año, llevando granos, subproductos y aceites.

"Los 45 pies han sido fundamentales"
El titular del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, Jorge Otharán, consideró vital la profundización de la estación marítima local a 45 pies, para el rol protagónico que tiene actualmente en la Argentina.
    
"El proyecto estratégico de la década del 90 fue, para el puerto bahiense, determinante", dijo Jorge Otharán.
    
Recordó que, cuando se hizo aquel dragado, se estaba a la puerta de los buques panamax o de los pospanamax.
    
"Si nos hubiésemos quedado con los 33 pies de calado, quizás el espacio de completamiento que hoy se consolidó no lo tendríamos. El río hubiera buscado otra alternativa y utilizaría barcos más chicos", reflexionó.
    
No obstante, reconoció que en Bahía Blanca se tomó la dirección adecuada, lo que no sólo permitió el ingreso de barcos de gran porte, sino que con el refulado se pudo rellenar Cangrejales y permitir el asentamiento de emprendimientos como los de Profértil, Mega y los que estás en vías de ejecución: Dreyfus y el eventual complejo industrial que harían en conjunto esta firma con Glencore Moreno.
    
Al referirse al panorama actual, Otharán admitió que estamos ante una cosecha récord de maíz y soja, aunque también los productores del sudoeste bonaerense saben de la situación extrema que produjo la crisis climática y su impacto sobre la cosecha fina.
    
"Ambos escenarios tienen repercusión en el puerto de Bahía Blanca", aseguró.
    
Por eso, reconoció, el primer trimestre fue muy complicado y abril y mayo marcaron una recuperación muy importante, con la llegada de granos gruesos desde la zona núcleo en materia de producción.
    
A juicio de Otharán, esto plantea dos aspectos interesantes para analizar.
    
"Desde el punto de vista nacional –afirmó– Bahía blanca ya ocupa un lugar trascendente en la consolidación del sistema de completamiento, que se articula entre el río y el sistema marítimo".
    
En consecuencia, la estación marítima local aprovecha su profundidad y saca, a 45 pies de calado, lo que el río no puede con sus 34 o 36 pies.
    
Desde el punto de vista regional, Bahía disputa una frontera imaginaria de exportación con el puerto de Quequén, que es una zona más triguera.
    
"Nosotros estamos muy expectantes en función del crecimiento que tiene el puerto local, no sólo porque se consolida el movimiento de granos y subproductos, sino porque estamos ante un escalón más por subir, que significa la incorporación de tres nuevos amarres en el puerto, con tres productos diferentes", dijo.
    
En tal sentido, Otharán mencionó el muelle de Vale Río Doce, desde donde se exportará potasio; el proyecto de Dreyfus, que constituirá el quinto en materia granelera, y la idea de Toepfer de construir un nuevo muelle, emancipándose del de la termoeléctrica, que podrá destinarse, después, a la descarga de fuel-oil para aquella central.
    
"Por lo tanto, nuestro objetivo es generar alternativas que permitan seguir ocupando ese espacio en el mercado nacional", dijo el titular del CGPBB.
    
Para ello consideró fundamental la realización de inversiones.
    
Citó los anuncios de la doble vía desde Bahía Blanca a Pigüé y la licitación de la autovía 3, que permitirán un mejor movimiento de los camiones, en tanto el 30 por ciento del transporte de granos se hace por ferrocarril.
    
Otharán, citó, por otro lado, la serie de reuniones que se han venido haciendo con toda la comunidad portuaria, para analizar la nueva geometría del canal de acceso a fin de mantenerlo operativo a 45 pies o ver qué se podrá modificar.
    
"Yo creo que hay que hacer un abordaje no sólo náutico y técnico de ingeniería, sino analizar, en definitiva, cuál será la evolución de la industria marítima", concluyó.
Por David Roldán

12/06/10
LA NUEVA PROVINCIA

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