(FNM) El último de los barreminas de madera del Japón fue botado el lunes, en un astillero de Yokohama. El “TAKASHIMA”, un barreminas de 57 metros de eslora y un desplazamiento de 570 toneladas, fue construido en un astillero operado por Universal Shipbuilding Corp. en Tsurumi Ward, Yokohama.
(FNM) El último de los barreminas de madera del Japón fue botado el lunes, en un astillero de Yokohama. El “TAKASHIMA”, un barreminas de 57 metros de eslora y un desplazamiento de 570 toneladas, fue construido en un astillero operado por Universal Shipbuilding Corp. en Tsurumi Ward, Yokohama.
Antes de la ceremonia, Noboru Goto, de 58 años, que es el trabajador de mayor edad en la construcción del barco, expresó: “honestamente, me siento disgustado con la decisión de que éste sea el último barreminas que se construya en madera. Más allá de toda consideración, el know-how debería ser preservado”.
El uso de la madera en la construcción de este tipo de barcos apunta a evitar que las minas magnéticas reacciones ante su proximidad. Durante décadas, finalizada la Segunda Guerra Mundial, los barreminas de madera fueron utilizados para limpiar campos de minas sembrados por las fuerzas estadounidenses en las aguas costeras japonesas. Esos mismos buques fueron despachados para la remoción de minas en el Golfo Pérsico, después de la Guerra del Golfo.
Durante la construcción del “TAKASHIMA” era posible observar cómo se formaba una gran pila de viruta y polvo de madera alrededor del barco, en agudo contraste con la lluvia de chispas de soldadura que se ven en un astillero convencional.
Estos barreminas tienen una vida útil de alrededor de 20 años. La proa y la estructura general de estos barcos de madera, se construyen mediante el ensamblado de alrededor de 70 piezas de madera con un método de impermeabilización que previene su posterior combadura.
En su construcción se minimiza la incorporación de partes metálicas, utilizándose solamente pocas cantidades de metales no magnéticos, como el bronce.
Una gran cantidad de minas fueron plantadas en las costas japonesas hacia el final de la Segunda Guerra. La mayoría fueron voladas en los años siguientes al fin de la contienda. La Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (MSDF), fue responsabilizada por la destrucción de las restantes, y a fin del año pasado había cumplido con la disposición de 542 minas.
En 1991, después de la Guerra del Golfo, la MSDF envió varios barreminas al Golfo Pérsico, donde eliminaron 34 artefactos.
Últimamente, el número de constructores de este tipo de obras ha disminuido, y se ha hecho más difícil obtener las planchas de pino que provienen de los EEUU. Por ello, el Ministerio de Defensa resolvió comenzar a utilizar fibras plásticas reforzadas para este tipo de fabricación. Aun cuando tienen un campo magnético levemente superior al de la versión en madera, la construcción de los barcos plásticos es más económica.
(Traducido por NUESTROMAR, de Maritime News y The Daily Yomiuri; 30/09/08)
02/10/08
NUESTROMAR

