A gremio y empresas los separa un abismo.
A gremio y empresas los separa un abismo.
(Puerto Madryn) Los primeros contactos entre las empresas y el gremio de la alimentación no han arrojado resultados positivos, las partes expusieron pretensiones y ofertas, pero la diferencia es tal que el punto de encuentro no se avizora hasta tanto se flexibilicen las posiciones.
El gremio presentó una propuesta de modificar varios puntos en el actual convenio colectivo de trabajo, como por ejemplo la reconfiguración de la escala de factores y la recategorización del personal; además de un pedido de reajuste salarial.
El STIA planteó un pedido de actualización salarial del 35%, a lo que sumaron una serie de modificaciones en el convenio colectivo, que en su aplicación representa para determinados trabajadores un incremento real superior al 100%. En tanto, desde la industria pesquera se sostiene que no pueden afrontar aumentos superiores al 19,5%, en tanto rechazan la pretensión sindical, por considerarla desmedida y de imposible pago.
No obstante, desde el STIA ratificaron que no se moverán de ese “piso” del 35%, y así lo resolvió una asamblea provincial de delegados de planta, quienes dieron mandato a la conducción del sindicato para que negocie sobre esa base. Alentados por los recientes acuerdos logrados por los metalúrgicos y otros sectores que alcanzaron un 32%, anticipan que expondrán los mismos argumentos en cuanto a la escalada inflacionaria.
Así las cosas, las posiciones entre las partes las separa un abismo, y el clima parece enrarecerse cuando surgen señales muy claras de presión, como son las protestas con paralización de plantas y bloqueo de sus ingresos con quema de cubiertas. Hubo casos particulares que luego se destrabaron, pero sigue latente esa modalidad de reclamo.
Una y otra vez, la historia vuelve a repetirse, se comienza a negociar bajo presión, y los ánimos se crispan, lo cual es una amenaza para que prospere el proceso de intercambio y diálogo.
Las empresas pesqueras proponen que debe incorporarse al convenio los 280 pesos otorgados en el segundo semestre del año pasado, discutir mejoras en los sueldos de bolsillo sobre la base de “productividad” de cada trabajador y fijar con claridad un monto por “asistencia perfecta”. Es decir, explorar varias alternativas que signifiquen en la práctica una mejora en la remuneración del empleado de una planta de procesamiento de pescado.
La situación de crisis, cada vez más profunda, que agobia a la industria pesquera argentina por la disminución del recurso, el incremento de los costos fijos, y la depreciación internacional de los productos exportables no parece ser condicionante en las pretensiones sindicales. Con todo, se reconozca o no, se ha llegado a un punto límite en el que debiera primar el más elemental sentido común, pero que a la luz de los hechos, no parece ser el más común de los sentidos.
09/06/08
PESCA & PUERTOS
