El puerto que quiere frenar vientos y olas (Quequén)

Toma fuerza la idea de un plan estratégico de mediano plazo para el resurgimiento de la terminal y su hinterland.

Toma fuerza la idea de un plan estratégico de mediano plazo para el resurgimiento de la terminal y su hinterland.

Quequén tiene pesadillas eólicas. Los fuertes vientos y las olas que azotan su puerto de aguas profundas obligan a bajar las persianas unos 80 días por año. Los buques recalan menos, y la carga -cerealera principalmente- percibe un 5% menos de dinero en pizarra respecto de otros puertos. Casi un impuesto a la falta de infraestructura.

Quequén es el cuarto puerto de salida de granos del país. Pero mientras los tres primeros (Rosario, San Martín y Bahía Blanca) crecen el volumen embarcado acompañando las cosechas récord del país, esta terminal tuvo durante los últimos diez años una curva "horizontal". El máximo operado fue en 1996, con 6 millones de toneladas. Hoy está en 4 millones.

Para lograr una operatoria más eficiente del puerto y terminar con los días de "puerto de oportunidad", donde los barcos sólo recalan para completar la carga, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires le encargó al Centro de Estudios Estratégicos del ITBA un diagnóstico de situación que proponga oportunidades de mejora. El Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, autoridades provinciales y locales y la comunidad portuaria asistieron a la presentación de los resultados, el mes último.

"El trabajo analizó cómo hacer más eficiente la operatoria gracias a la extensión de la escollera, que demandó inversiones de entre 30 y 40 millones de dólares. Quequén tiene buena profundidad, pero al estar en un lugar abierto permanece muchos días cerrado por los vientos y las olas", explicó Pablo Bereciartúa, del ITBA.

Para el diagnóstico se usó un modelo de simulación náutico único en la Argentina, de origen noruego y utilizado por la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano, que reproduce el puente de mando virtual en una habitación, y en otra las computadoras permiten ver lo que sucede. Se diseñaron dos buques (Handymax y Panamax) como los que llegan a Quequén y, junto con la experiencia de los prácticos de la terminal, más un historial de olas y vientos, se diagramó una matriz con 22 escenarios ante los que el puerto cierra.

"Se está avanzando. Prefectura subió la regla de cierre de puerto con una ola significativa de 1,80 metro a una de 2,40 metros. Y además de la extensión de la escollera, se profundizó el dragado a 14 metros en 2007. Por todo esto, el puerto estuvo más tiempo abierto", dijo.

Las simulaciones arrojaron como conclusión que es posible ingresar y salir del puerto en los 22 escenarios en los que permanecía cerrado, con algunas consideraciones: pasa a ser muy importante el papel de los remolcadores y la necesidad de que tengan más potencia. "No son resultados taxativos -indicó- sino que quedan a criterio del consorcio y de Prefectura".

Bereciartúa destacó que se está empezando a tomar en serio la idea de mejorar el puerto y recomendó diseñar un plan estratégico de mediano plazo para el desarrollo de la terminal y su integración con el hinterland. El puerto puede volver a las 6 millones de toneladas de 1996, pero pueden proyectar entre 8 y 10 millones, que en términos económicos representan US$ 300 millones que quedarían en la región.

Con una mejor vinculación con el transporte, el dragado del recinto portuario, la remoción de cascos hundidos y la mejora de las estructuras portuarias, Quequén podría reemplazar sus pesadillas por un sueño apacible de puerto de tercera generación, especializado, que les preste servicios a los armadores y a la carga.

Por Emiliano Galli
De la Redacción de LA NACION

15/01/08
LA NACIÓN

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