Existen desde hace muchos años estudios y opiniones de reconocidos especialistas que apuntan a señalar la necesidad de conectar al Puerto La Plata con las grandes vías camineras de nuestro país.
Existen desde hace muchos años estudios y opiniones de reconocidos especialistas que apuntan a señalar la necesidad de conectar al Puerto La Plata con las grandes vías camineras de nuestro país.
Mientras se definen en la facultad de Ingeniería los estudios vinculados con la anunciada obra de la nueva autopista de circunvalación Presidente Perón, cuyas posibles trazas han venido originando controversias muy agudas -especialmente las que prevén su paso por el parque Pereyra Iraola, que nuestra Provincia rechazó a través de la Fiscalía de Estado, o por Villa Elisa, enérgicamente resistida por sus pobladores- correspondería recordar que existen desde hace muchos años estudios y opiniones de reconocidos especialistas que apuntan a señalar la necesidad de conectar al Puerto La Plata con las grandes vías camineras de nuestro país.
Como se sabe, la proyectada autopista consiste, a grandes rasgos, en un anillo perimetral al Gran Buenos Aires que a lo largo de más de 100 kilómetros atravesará catorce municipios. Por consiguiente, no resulta inconsistente, en modo alguno, vaticinar que esa gran vía colectora sólo causaría un fuerte impacto negativo si se la conectara en forma directa con la Autopista La Plata-Buenos Aires, que ya se encuentra en la actualidad cercana al colapso.
Tal como se informó, esa posible conexión está prevista en las trazas tentativas que se proyectan para la nueva vía caminera y, de concretarse, como se ha dicho, sólo acentuaría la congestión existente y no actuaría, tampoco, como factor de reactivación regional.
Mejor parece entonces proyectar esa conexión primero a través algún empalme con la ruta 6 -que viene vinculada desde el puente de Zárate-Brazo Largo por medio de un trazado que atraviesa los distritos y localidades de Campana, Capilla del Señor, Luján, General Las Heras, Cañuelas, San Vicente- y por último, a través de la avenida 90 enlazar al Puerto La Plata, enhebrándose también ese diagrama troncal con las rutas 2, 36 y 11 que llevan a los balnearios de la costa atlántica y, desde luego, con la autopista La Plata-Buenos Aires, a través de la avenida 122 o de la ampliación futura de esta autopista hasta la zona de influencia del Puerto local.
Una rápida mirada a nuestra historia demuestra que, en los últimos años, el trazado de rutas -como la 6 y la proyectada Presidente Perón- apunta a romper con el centralismo, que caracterizó el diagrama de caminos y líneas férreas tendidos principalmente a fines del siglo XIX, con la clara finalidad de llevar rápidamente al puerto de Buenos Aires la producción agropecuaria, principal recurso exportador de nuestro país. Más allá de las críticas que se formularían después a este esquema convergente, lo cierto es que aquellas obras respondieron a una planificación acorde a las posibilidades y a las necesidades de la época. Y que, desde entonces, no se han impulsado planificaciones descentralizadoras, en especial a lo que se refiere a las líneas ferroviarias, ninguna de las cuales cuenta con un trazado perimetral a la capital federal.
Ahora se cuenta con la posibilidad de concretar un trazado racional, que aproveche las características de un puerto que, como el local, está potenciando sus enormes posibilidades, pero que, a su vez, carece de comunicaciones camineras ágiles y aptas para transportar los productos que se exporten o importen desde los muelles locales. Sería deseable entonces que los estudios que se realicen pongan en la balanza todos los factores en juego, asignándole a la nueva obra el decisivo valor estratégico que puede llegar a tener como reactivadora de la economía general. En suma, el Puerto local no puede dejar de estar en la mira de la nueva autopista.
21/03/11
EL DÍA
