El puerto está por pagar un alto precio por la indefinición (Buenos Aires)

El puerto está por pagar un alto precio por la indefinición (Buenos Aires)

Si los grados del giro en la relación Gobierno-sindicatos se acerca más a los 180, el puerto no puede hacer más que acompañar esa tendencia.

Si los grados del giro en la relación Gobierno-sindicatos se acerca más a los 180, el puerto no puede hacer más que acompañar esa tendencia. Pasaron mucho más que los 10 días hábiles comprometidos por el Gobierno, el 19 de octubre, para ratificar la readecuación contractual del contrato de concesión de la terminal 5, concesionada a Bactssa, del grupo internacional Hutchison Port Holdings (HPH), de Hong Kong.

Los sindicatos, encabezados por los estibadores de Juan Corvalán, pero también con el apoyo de Roberto Coria (guincheros), sin mediar mayor sutileza, amenazaron con parar el puerto: no los contenedores, sino los buques de pasajeros, entendiendo que los cruceros son el vínculo más directo (único tal vez) entre el puerto y la Presidenta.

El compromiso era que el Ministerio de Planificación Federal firmaría la extensión de contrato por poco más de tres años a Bactssa. No sucedió.

Corvalán y Coria asistieron al acto de inauguración de la nueva temporada de cruceros, que contó con la presencia del ministro de Turismo, Enrique Meyer, y el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi. Corvalán se quedó en el fondo, y mascaba bronca. “Si es por él, no baja ni un turista más. Y si antes de fin de año no firman ese acuerdo, que garantiza la continuidad de las fuentes de trabajo, para todo”, lo interpretaba un portuario que conoce las idas y venidas de esta saga.

Coria, más componedor, esperó que los periodistas dispensaran a Schiavi para abordarlo y consultarle. “Hay que esperar, tenemos que sentarnos todos”, fue la respuesta escueta, dada a las corridas, de Schiavi.

2012 será un caldero: 1) Cae la concesión de Bactssa, que improbablemente invierta millones de dólares por tres años de extensión de contrato. 2) Se inauguraría Tecplata, de la mano de la silenciosa Ictsi, que vuelve con ánimos de revancha al juego. 3) El ejecutivo Oscar Vecslir -que sacó a Buenos Aires del estado de coma- podría dejar su cargo en la AGP.

El precio de la indefinición puede ser muy caro para Buenos Aires. Hoy Bactssa es la punta de un iceberg.

Por Emiliano Galli

06/12/11

LA NACION

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