El aumento del precio de los alimentos alarma al mundo. La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que alcanzaron cifras récord y que el petróleo más caro sólo agrava la situación.
El aumento del precio de los alimentos alarma al mundo. La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que alcanzaron cifras récord y que el petróleo más caro sólo agrava la situación.
Por otro lado, hace pocas semanas el G 20 -grupo que integran las principales potencias del mundo- intentó adoptar medidas que limitaran este proceso, al cual se opusieron, con éxito, nuestro país y otros productores de alimentos.
La suba del precio de los alimentos en el mundo no es un fenómeno súbito o coyuntural, sino que se viene registrando desde hace varios años, y parece más bien ser un cambio estructural en la relación de precios en la economía mundial. Frente a este hecho, nuestro país enfrenta una situación dual y contradictoria.
Por un lado, como importante productor mundial de alimentos, la situación internacional lo beneficia en alto grado. Por el otro, el aumento del precio de los alimentos en el mercado interno afecta severamente el poder adquisitivo de la población en general y de los sectores de menores ingresos en particular. Como consecuencia de esta contradicción la política enfrenta dilemas que, lamentablemente, no ha sabido resolver o, a veces, incluso ha agravado.
Hay coincidencias en quienes analizan el mercado que, quizás por primera vez en la historia, el problema no es consecuencia de fenómenos que afectan a la producción, como plagas u otros hechos naturales, sino que se trata de la resultante de un notable incremento de la demanda mundial de alimentos, que supera largamente el aumento de la oferta. Se trataría de la convergencia de tres situaciones nunca antes vividas.
Primero, un incremento exponencial de la clase media mundial, básicamente por el largo ciclo de crecimiento económico a muy altas tasas de países con grandes poblaciones como China e India. Este evento extraordinariamente positivo para la humanidad, ha potenciado el consumo de alimentos de todo tipo.
Un segundo factor es el aumento de la demanda de petróleo (por la misma razón) y en consecuencia el aumento de su precio, dando lugar a una creciente demanda de bío-combustibles, es decir los que se producen con granos y caña de azúcar.
Y tercero, a consecuencia del incremento de la demanda de alimentos han subido, como es lógico, el precio de las tierras fértiles en el mundo. A ello deben agregarse complejas maniobras especulativas en los mercados mundiales de valores.
La relación entre el alto precio del petróleo y el aumento del precio de los alimentos es directa e inmediata. No se puede producir alimentos sin petróleo; es indispensable como combustible para la maquinaria agrícola, para el transporte de cargas, como insumo para fertilizantes y envases de los alimentos.
Desde el punto de vista de la economía argentina la situación mundial es excepcionalmente favorable. Puede vender todo lo que produce a precios altos, estamos es una las mejores situaciones de términos del intercambio de toda nuestra historia. Lamentablemente parecería que no estamos aprovechando esa situación, que estamos dejando pasar una gran oportunidad.
Las políticas del gobierno nacional, con el propósito de impedir que la suba de precios del mercado internacional se traslade al mercado interno, han terminado desalentando la producción.
Así ocurrió con la producción de carne: por reducción del stock ganadero hemos pasado de liderar el mercado al séptimo lugar como exportadores, ahora encabezado por Brasil y también por Uruguay. El caso de este país es notable por que nos ha superado en exportaciones y consumo interno por habitante.
En materia de granos ocurre una situación similar. Las retenciones y severas limitaciones a las exportaciones han contribuido a reducir el área sembrada y los volúmenes exportados.
Lo más triste es que el país está perdiendo una gran oportunidad y que el intervencionismo estatal no ha impedido que los argentinos estemos pagando muy caros los alimentos.
28/03/11
LOS ANDES
