El pescado “ecoetiquetado”, bajo la lupa

El pescado “ecoetiquetado”, bajo la lupa

Un estudio difundido esta semana por la Universidad de Victoria evaluó las etiquetas de los productos del mar creadas para distinguir a aquellos que ocasionan menos daños al entorno. Los investigadores llegaron a la conclusión de que muchos de los pescados que se comercializan con etiquetas ecológicas en realidad no tienen un impacto menor sobre el medioambiente.

Un estudio difundido esta semana por la Universidad de Victoria evaluó las etiquetas de los productos del mar creadas para distinguir a aquellos que ocasionan menos daños al entorno. Los investigadores llegaron a la conclusión de que muchos de los pescados que se comercializan con etiquetas ecológicas en realidad no tienen un impacto menor sobre el medioambiente.El estudio, titulado How Green is Your Eco-label? (¿Qué tan ecológica es su etiqueta ecológica?) es el primero que se concentra en analizar las diferencias entre el pescado certificado como ecológico y las opciones normales. La idea es ayudar a los consumidores a comprender mejor las etiquetas que identifican los métodos de cultivo con una huella de carbono más leve.

Uno de los principales hallazgos del equipo es que las etiquetas “orgánicas” marcan una tendencia, aunque algunas son muy escuetas. Además, los investigadores determinaron que muchos productos del mar cultivados identificados con ecoetiquetas no son mucho mejores que los cultivados por los métodos convencionales y, si bien la mayoría de las ecoetiquetas se otorgan sobre la base de un solo impacto ambiental en una granja, los efectos acumulados de muchas granjas pueden rápidamente anular los beneficios de los impactos bajos de una granja individual o de un grupo pequeño de granjas certificadas.

“Nuestra investigación demuestra que la mayoría de las ecoetiquetas para los peces marinos cultivados no ofrece una mejora que supere el 10% de lo normal”, dijo John Volpe, ecologista marino de la Universidad y autor principal del informe. “Excepto por algunos ejemplos destacados, un tercio de las ecoetiquetas evaluadas para estos peces utiliza estándares que están en el mismo nivel, o por debajo de lo que consideramos convencional o la práctica promedio en la industria.”

“Establecieron criterios que, en la actualidad, están por debajo del desempeño normativo de la industria convencional”, explicó el investigador, según informó BBC.

El estudio fue respaldado por el Pew Environment Group y fue reconocido por varios expertos independientes. 

Ranking de los estándares para los productos del mar cultivados. (Gráfico: pewenvironment.org)

 

 

En la investigación se utilizó una metodología cuantitativa derivada del Índice de Desempeño Global de la Acuicultura 2010 para determinar las calificaciones numéricas del desempeño ambiental de 20 ecoetiquetas para peces de escama de cultivo como salmón, bacalao, rodaballo y mero. Estas calificaciones se emplearon para evaluar el desempeño entre las diversas ecoetiquetass.

El informe no consideró las ecoetiquetas para los peces de agua dulce cultivados, como la tilapia o el bagre.

Los autores se basaron en 10 factores ambientales para evaluar las ecoetiquetas. Algunos de estos factores son: el uso de antibióticos, los efectos ecológicos de los escapes de peces de las granjas, la sustentabilidad de los peces utilizados para el pienso, el uso de tratamientos para parásitos y de la energía industrial.

“Las ecoetiquetas pueden ayudar a los acuicultores a producir y a los consumidores a seleccionar productos del mar que favorecen el medioambiente, pero sólo si las etiquetas se basan en estándares significativos que ya están implementados”, dijo Chris Mann, director del Proyecto Estándares Acuícolas de Pew. “Los compradores de productos del mar en el nivel minorista y mayorista deberían demandar que se demuestre la sustentabilidad con hechos, no simplemente con palabras.”

Los investigadores se centraron en los principales productores, entre los que figuran asociaciones orgánicas, grupos industriales y minoristas como Marks & Spencer -que quedó ubicado entre los últimos puestos-.

“Lo que deja en claro este análisis es que el criterio que debería cumplir un productor para conseguir la etiqueta de Marks & Spencer ya está por debajo de las prácticas que sigue toda la industria”, observó Volpe.

“Nos decepcionó mucho el informe, que creemos que interpreta mal nuestra posición líder en la industria en cuanto al abastecimiento sustentable de pescado”, respondió un vocero de Marks & Spencer, de acuerdo con Click Green.

El estudio concluye que tanto las políticas gubernamentales, como las regulaciones y las ecoetiquetas efectivas son necesarias para limitar el daño ambiental que provoca la acuicultura.


Por Natalia Real

08/12/11

FIS.COM

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