El peor año de la década

El peor año de la década

Este año se llevan realizados 77 días de campañas de investigación a bordo de los tres buques del INIDEP. Es la cifra más pobre de los últimos diez años. Las causas que explican la triste realidad que atraviesa el organismo.

Este año se llevan realizados 77 días de campañas de investigación a bordo de los tres buques del INIDEP. Es la cifra más pobre de los últimos diez años. Las causas que explican la triste realidad que atraviesa el organismo.

Si finalmente la campaña consuelo para evaluar los reproductores de merluza hubbsi no se hace a bordo del Oca Balda, el Bicentenario dejará sellada una marca tan tangible como dolorosa para el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).

Este año 2010 los tres buques de investigación del Instituto habrán completado apenas 77 días de campaña, un registro paupérrimo en los veinte años de funcionamiento del principal organismo pesquero argentino, sólo superado por el año 1990, cuando los buques estuvieron todo el año amarrados al muelle por falta de fondos para ponerlos en movimiento.

REVISTA PUERTO accedió a la planilla donde quedan registrados la totalidad de días en que los barcos están de campaña de investigación, tal vez la misión más importante del Instituto para cumplir con sus objetivos centrales: evaluar los recursos pesqueros.

Este año apenas sumó 22 días el Oca Balda, con el relevamiento de prerreclutas de langostino patagónico, y 25 el Holmberg para la campaña estival de juveniles de merluza. El que más “trabajó” fue el Cánepa, que sumó los restantes en campañas de corta duración y objetivos más modestos, como demarcación de corvina y prueba de trampas para besugo.

El Oca Balda está tratando de superar unos prolongados trámites burocráticos luego de completar su batería de reparaciones para hacer la campaña de reproductores, mientras que en el Holmberg colapsó su línea de eje a mitad de año y se lo piensa activo para principios del 2011.

Cuando no son problemas en los barcos hay reclamos y medidas de fuerza del personal científico técnico o de los gremios marítimos del personal embarcado. Lo cierto es que por una causa u otra, este año no se hizo la campaña de calamar, la global de merluza, la campaña austral, ni anchoíta ni la de langostino del segundo semestre.

DE MAL EN PEOR
El año pasado no fue muy diferente. El personal de ATE estuvo más de la mitad de año en un plan de lucha por mejores condiciones laborales del personal contratado y se perdieron las campañas más importantes.

La crisis provocó en agosto la salida de Lascano, cansado de los desplantes del subsecretario, Norberto Yahuar; y el entonces secretario, Cheppi, y harto de que el INIDEP no les importe en lo más mínimo.

Pero la crisis laboral interminable, que incluyó abrazos al edificio del Instituto, ocupación de la Banca 25 en el Concejo Deliberante y marcha frente a la Municipalidad, no se refleja en el nivel operativo de los buques.

Pese a esta realidad de parálisis, según lo que dice la estadística que entregó la Dirección Armamentos y Buques del INIDEP, en el 2009 los tres barcos del Instituto completaron 224 jornadas de campañas. Fueron 64 el Cánepa, 65 el Oca Balda y 95 el Holmberg.

La crisis que evidencia el INIDEP no es nueva ni casual. Desde la salida de Lascano, el último interventor/director, la Dirección está vacía. Claro que con un Director a cargo parece que la situación tampoco gana en cordura. En estos últimos años pasaron Barletta y Mizrahi, con grandes lagunas entre ambos y Lascano, pero la situación no mejoró en nada.

“Creo que atravesamos una década perdida, que está en línea con la decadencia en la administración pública argentina”, reflexiona un investigador consultado por REVISTA PUERTO.

Como sucede cada vez con mayor frecuencia, Otto Wöhler no pudo ser localizado para que brindara mayores precisiones sobre el contenido de esos números fríos que marcan los días de campaña realizados desde 1980 al 2010.

EL APORTE MENEMISTA
Pese a que no todos guardan un grato recuerdo de su paso por el INIDEP, uno de los períodos más “activos” de la flota de investigación fue en el período de Fernando Georgiadis.

Aunque a muchos les cueste creerlo, durante la década menemista, con todo lo que significó la implantación de un modelo neoliberal y el crecimiento desmedido y fruto de la corrupción del esfuerzo pesquero en la flota nacional, el INIDEP fue mucho más “productivo” que con gobiernos que se dicen más “progresistas” y mentores de la investigación.

Después del caos de 1990, la actividad de los buques comenzó a mejorar paulatinamente, a pesar de los continuos encontronazos entre el director Malaret y la asociación de profesionales y técnicos, comandada por los hermanos Lasta y Guillermo Cañete.

En este contexto el INIDEP durante los primeros años de Menem fue virtualmente abandonado. Sumó 112 días de campaña en 1991 a partir de un interventor con pocos pergaminos que envió el menemato: era Lascano, el mismo del año pasado.

Con la llegada de Felipe Solá a la Secretaría las cosas comenzaron a cambiar. En el INIDEP se fueron algunos de los referentes de la Asociación de Profesionales y llegó Fernando Georgiadis, un abogado con algún gremio marítimo entre su cartera de clientes. Con él al mando, se pasó de 181 días de campaña en 1992 al pico máximo de los 20 años de campañas, con 605 días en 1996.

“Los barcos rebotaban contra el muelle”, grafica un marinero que vivió esa época dorada, y recuerda la relación del Director con los tripulantes. “Había respeto desde ambos lados y no quedaba otra que laburar”, revela.

Otras fuentes consultadas destacan factores adicionales. La personalidad fuerte del Director y la profesionalidad de las tripulaciones de los tres buques de investigación. “Pensá que no existía ni ATE ni el SIMAPE”, acota un técnico, cansado de mirar a los barcos amarrados en el muelle de la Base Naval.

Claro que surgen otras explicaciones a la hiperactividad del organismo. No deja de ser una posibilidad que revestir de operatividad al INIDEP formara parte de una estrategia perversa. Para ponerle precio a los recursos pesqueros primero debían conocer en qué estado estaban.

2000 Y DESPUÉS
Cuatro años después de tocar el techo, en el 2000, a pesar de las ondulaciones del gobierno de la Alianza, los buques mantuvieron un rendimiento acorde con un Instituto que es el máximo centro de investigación pesquera nacional: fueron 557 días de campañas.

Ya no estaba Jorge Cajal, el interventor de puertas abiertas, quien se había ido en septiembre de 1999 a la Subsecretaría de Pesca. Era especialista en llamas y camellos y hombre de De la Sota, a quien Menem le había entregado el “negocio” de la pesca nacional en sus últimos días de gestión.

Había vuelto Fernando Georgiadis, tras su salida dos años antes, luego del affaire con el guinche del Oca Balda, del que todavía algunos se acuerdan en los pasillos del INIDEP.

Pero dos años después, en el 2002, la situación comenzaba a cambiar drásticamente y se llegó a completar algo más que un tercio. Fueron 236 días, sumando los 47 días del Cánepa, 60 días del Capitán Oca Balda y 129 días del Holmberg.

Salvo en 2004 y 2005, nunca más en la década los buques llegaron a superar los 400 días de campañas. Desde ese período se ingresa en un tobogán que llega al piso en este 2010.

A partir de recorrer el archivo periodístico de este último período, presentamos los hechos más importantes que sucedieron y que impidieron el normal desarrollo de las campañas. Contrastados los hechos, la magnitud de los conflictos, con el número final que muestra el INIDEP, es inevitable que broten dudas sobre la veracidad de los datos aportados por el organismo.

“Puede ser que se tomen como campañas oficiales del INIDEP las que se han hecho con buques comerciales. Sucede con las de vieira, que siguen un protocolo como si las hiciera uno de nuestros barcos”, reveló un investigador.

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL NAUFRAGIO
En el 2006 eran todas sonrisas en el INIDEP. Barletta todavía estaba en la Dirección y por su sangre “pingüina” había conseguido 20 millones de presupuesto; 6 más que los que había tenido asignado el organismo en el 2005.

Pero el “ingeniero” no se quedó mucho tiempo para gastarlos.

Se fue del INIDEP justamente por los problemas recurrentes para completar las campañas. Costó que se completara la de langostino. Primero un problema mecánico y luego uno gremial la retrasaron hasta febrero.

Ya con Otto Wöhler al frente de la Dirección, aunque de manera interina, los problemas no desaparecieron. En abril el personal técnico y científico repetía jornadas de protesta e inactividad total en reclamo de mejoras salariales. Con los trabajadores marítimos al día, esta vez no había investigadores en condiciones de embarcarse y la campaña de evaluación de calamar fue cancelada.

La frutilla del postre llegó en agosto, con la cancelación de la campaña global de merluza. El reclamo de los capitanes, maquinistas y conductores de los buques de investigación no era nuevo pero la respuesta no llegó a tiempo.

Pese a todos estos contratiempos, el INIDEP mostró en el 2006 el año más fructífero de este período analizado con meticulosidad. Sumó en total 357 días de campaña. Fueron 74 en el Cánepa, 123 en el Oca Balda y 160 en el Holmberg.

El 2007 comenzó mejor, con la realización de la campaña de langostino, pero pronto llegaron los contratiempos. En abril, un paro de actividades de ATE suspendió la campaña de vieira. Tiempo después se rompió el Holmberg mientras evaluaba los recursos australes. El año cerró con otro conflicto: el personal embarcado reclamaba mejoras en el día de embarque.

Ese año, según la estadística de la Dirección de Armamento y Buques, se completaron 215 días de campaña. 46 en el Cánepa, 97 en el Oca Balda y 72 en el Holmberg.

Lo que sucedió en el 2008, bajo la conducción de Enrique Mizrahi, despierta los mayores interrogantes.

El año comenzó arrastrando viejos problemas gremiales en los buques de investigación. Los tripulantes del SIMAPE solicitaban un aumento en sus haberes y pedían un piso garantizado de 135 horas mensuales. La campaña de evaluación de merluza zarpó pero se hizo de manera incompleta porque los marineros estaban con trabajo a reglamento.

El conflicto se mantiene y provoca la cancelación de la campaña de calamar. La de langostino se hace, pero con un buque de la flota comercial. En abril los tres barcos están paralizados por los gremios marítimos. Más medidas de fuerza cancelan la campaña austral. Se suman al reclamo el SICONARA y el Centro de Patrones.

En julio la situación de parálisis se mantiene. El personal científico técnico renueva paros sin concurrencia al lugar de trabajo todos los jueves y viernes de cada semana.

La campaña de prerreclutas de langostino se hace a bordo de un buque comercial. La global de merluza estira los plazos para intentar un arreglo. Finalmente se cayó.
EL INIDEP busca salir de campaña con buques de la Armada y embarcar a los técnicos dispuestos a trabajar. El proyecto nunca se cristalizó, pero las campañas tampoco salieron.

En septiembre la protesta de los trabajadores se realizó en las inmediaciones de la Expopesca, en la Base Naval. Sin aire ni posibilidad de maniobra, maniatado por el desinterés de los niveles superiores de decisión, en octubre deja el cargo Mizrahi, quien siguió extraoficialmente en funciones hasta que Nieto le aceptó la renuncia.

Pese a este panorama desolador, la información oficial del INIDEP al analizar el 2008 marca que se totalizaron 145 días de campaña: 13 en el Cánepa, 45 en el Oca Balda y 87 en el Holmberg.

No debe existir una sola causa que explique el porqué de este descenso abrupto en el nivel de prestaciones del INIDEP. Ni un solo responsable. Todos, autoridades, personal, gremios, son artífices de está pálida imagen que exhibe el organismo. Dada la profundidad de la caída, parece difícil imaginar que se puede estar peor.
Por Roberto Garrone / Fotos de Diego Izquierdo

03/12/10
REVISTA PUERTO

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