La condición de país mediterráneo no le impidió a Paraguay posicionar su flota fluvial como la tercera más grande del mundo. Si bien los empresarios argentinos fueron responsables de ese crecimiento al registrar sus embarcaciones en este país, en la actualidad sólo el 10% de la flota tiene capital argentino. Estados Unidos, Grecia, Alemania y China (aún cuando no tiene relaciones diplomáticas con Paraguay) tomaron la delantera.
La condición de país mediterráneo no le impidió a Paraguay posicionar su flota fluvial como la tercera más grande del mundo. Si bien los empresarios argentinos fueron responsables de ese crecimiento al registrar sus embarcaciones en este país, en la actualidad sólo el 10% de la flota tiene capital argentino. Estados Unidos, Grecia, Alemania y China (aún cuando no tiene relaciones diplomáticas con Paraguay) tomaron la delantera.
Pero Paraguay se cansó de que tildaran de informal su marina mercante y tomó al acuerdo de la hidrovía por las astas.
Sucede que de los ocho protocolos y 14 reglamentos del acuerdo, sólo Brasil, Uruguay y Bolivia habían aprobado la totalidad; Paraguay sólo contaba con dos protocolos aprobados y la Argentina con ninguno.
Hace 10 días, el gobierno de Horacio Cartes firmó un decreto y aprobó los 12 protocolos restantes. “La Argentina ahora es la única en off side; todos nos pusimos de acuerdo, y todos debemos cumplir el reglamento”, señaló a la nacion un alto directivo de la Dirección General de Marina Mercante paraguaya.
“Nos reclamaron poner la casa en orden y es lo que estamos haciendo. Le dimos a los armadores un plazo de cuatro años como máximo para someter la flota a inspección”, agregó la fuente.
La Dirección General delegó en las ocho compañías internacionales clasificadoras radicadas en Paraguay que adaptaron sus controles a los parámetros establecidos por el acuerdo de la hidrovía la emisión de la declaración de cumplimiento de las condiciones constructivas. Con esa declaración, se embandera la embarcación se le entrega un certificado por ocho años. Anualmente, la prefectura paraguaya controla las condiciones de navegabilidad y extiende el apto operativo.
“La demanda de bodega era tal que muchas embarcaciones se incorporaron sin control. Les estamos pidiendo a los armadores un plan de inspección de su flota, que propongan plazos, dentro de los cuatro años, para realizar el control de espesores y otros sistemas técnicos”, amplió el directivo.
Consultado sobre por qué creía que la Argentina no había aprobado los protocolos, el funcionario dijo: “Porque prefiere seguir con un reglamento interno como el Reginave, que en muchos casos contradice al acuerdo de hidrovía: por ejemplo, dice que toda embarcación de 120 metros de eslora y 20 pies de calado precisa un práctico más a bordo, y que tiene que ser argentino. Deberían darse las dos condiciones para exigirlo; pero lo piden igual aún cuando ninguno de nuestros barcos tiene 20 pies de calado porque no podrían entrar al río Paraguay”. (Por Emiliano Galli; La Nacion)
04/12/14

