En la hermana República de Chile y tras una semana de duras negociaciones entre 22 representantes de gobiernos de estados costeros y de poseedores de flotas pesqueras en aguas distantes, se ha dado un importante paso para la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales del Pacífico Sur.
En la hermana República de Chile y tras una semana de duras negociaciones entre 22 representantes de gobiernos de estados costeros y de poseedores de flotas pesqueras en aguas distantes, se ha dado un importante paso para la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales del Pacífico Sur.
El acuerdo alcanzado en el balneario de Reñaca establece que a partir del 30 de septiembre próximo ningún pesquero tendrá autorización para pescar en áreas donde existan o puedan existir ecosistemas vulnerables, tales como corales de agua fría y esponjas marinas si no se realizaron previamente estudios que permitan evaluar el impacto. Además se acordó que mediante sistemas de monitoreo satelital se controle que las embarcaciones pesqueras se mantengan a 5 millas náuticas de los ecosistemas marinos en riesgo y se obliga a la presencia de un observador a bordo en cada barco que realice pesca de arrastre de fondo.
Los resultados se aplicarán desde el Ecuador hasta el Antártico y desde Chile hasta Australia, fuera de las aguas sujetas a jurisdicción de los Estados pero como parte del deber que tienen los Estados miembros de la Convención de Derecho del Mar de adoptar todas las medidas necesarias para la conservación de los recursos vivos de la alta mar y de cooperar en los planos regionales y mundial para la protección y preservación del medio marino.
Chile fue esta vez el país anfitrión de la tercera reunión para negociar la creación de la Organización Regional de Administración Pesquera del Pacífico Sur (ORAP-PS) que deberá instrumentar, entre otras obligaciones internacionales, las recomendaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas referidas a la protección de los ecosistemas marinos vulnerables en aguas internacionales.
Se reconoce que la pesca de arrastre es el arte menos selectivo, además de destruir los arrecifes de coral levanta nubes de sedimento que sofocan la vida marina. A partir del acuerdo alcanzado, en una cuarta parte de los océanos del mundo se protegerá la biodiversidad marina, que según los científicos guardan una riqueza comparable a los bosques tropicales.
La Unión Europea, a través del comisario de Pesca, Joe Börg, propuso en Reñaca que se congele el esfuerzo de pesca tanto para especies demersales –de fondo marino– como pelágicas –de media profundidad– a los niveles del presente año y que la misma medida se tome en el Pacífico Sur cuando se utilicen redes de arrastre para la captura de especies como el reloj anaranjado, el alfonsino y la merluza austral.
Si bien Nueva Zelandia advirtió que estas restricciones afectarán a sus barcos pesqueros y la dura posición de Rusia impidió que se adoptaran medidas sobre otras especies pelágicas, se ha iniciado el camino para llegar en el futuro a otros acuerdos que protejan la biodiversidad del medio marino.
No puede obviarse que los avances que se concretaron para el Pacífico Sur en el reciente encuentro internacional son en parte fruto del esfuerzo realizado por una alianza de más de 40 organizaciones científicas y ambientalistas de todo el mundo que desde hace tiempo exigen la urgente implementación de medidas de carácter precautorio que prohíban la pesca de arrastre de fondo en el alta mar. Moratoria que para el Pacífico Sur debería finalizar cuando el organismo regional de pesca genere la información científica necesaria y se implementen medidas de manejo que permitan efectuar un manejo sustentable de los ecosistemas de aguas profundas.
Entre los antecedentes para proteger los bancos coralinos de los fondos oceánicos, los Estados Unidos prohibieron la pesca de arrastre de fondo en una franja de mar frente a las costas de las Islas Aleutianas de Alaska. Recientemente el presidente Hugo Chávez de Venezuela se sumó a la preocupación por el daño ambiental y anunció que impulsa una modificación de la ley de pesca para prohibir totalmente la pesca de arrastre.
La conciencia creciente sobre que nuestros océanos son vastos pero no ilimitados y el marco jurídico internacional, dado especialmente por la Convención del Derecho del Mar, obligan a que todos los Estados soberanos que actúan en una región avancen en medidas de gestión conjunta y coordinada para la protección del medio marino y sus especies, deber que excede el ámbito nacional de actuación de los países para convertirse en una obligación ética y universal. Desde el encuentro de Reñaca, el Pacífico Sur estará un poco más protegido, el Atlántico Sur deberá encontrar el modo.
14/05/07
PESCA & PUERTOS
