El otro villano del naufragio más celebre

El otro villano del naufragio más celebre

A las 23, 40 el sacudón y un estrépito desconocido hicieron que Joseph Bruce Ismay, presidente de la compañía naviera White Star, se levantara de su lecho en una de las suites de primera clase, se pusiera un sobretodo encima del pijama y se dirigiera al puente de mando, donde estaba el capitán, Edward Smith.

A las 23, 40 el sacudón y un estrépito desconocido hicieron que Joseph Bruce Ismay, presidente de la compañía naviera White Star, se levantara de su lecho en una de las suites de primera clase, se pusiera un sobretodo encima del pijama y se dirigiera al puente de mando, donde estaba el capitán, Edward Smith.Allí le hizo una pregunta sin duda histórica: “¿Cree usted que el asunto es serio?” Era el 14 de abril de 1914 y diálogo se desarrollaba en una cubierta del “TITANIC”.

En estos días, en los que la sociedad global sigue, entre atónita y apenada, el novelón del naufragio del “COSTA CONCORDIA” frente a la Toscana y no deja de sorprenderse de la conducta de su capitán, Francesco Schettino, quien actuó, según todo lo indica, con una pavorosa mezcla de temeridad, negligencia, inoperancia y cobardía, probablemente ilustre consignar lo hecho por uno de sus más indignos predecesores.

Joseph Bruce Ismay había sido uno de los predicadores de la invulnerabilidad del “TITANIC”. Esa omnipotencia lo llevó a apoyar la decisión de no equipar al portento del mar con la necesaria cantidad de botes de rescate. Fue una de las razones por las cuales murieron 1.517 personas de las 2.227 que iban a bordo.

Pero quizá por lo cual el nombre de Bruce Ismay llegó a la fama en los periódicos de su tiempo fue por celeridad para ponerse a salvo. A pesar de haber declarado que ayudó durante dos horas embarcado a mujeres y chicos en los botes, lo cierto es que en cuanto divisó un huequito se lanzó en palomita, con lo cual no salvó su honra pero sí su vida . Todo eso mientras cientos nadaban en las aguas heladas y otros cientos y cientos esperaban un rescate que no llegaría.

Su secretario y su camarero personal no tuvieron su suerte y murieron en el naufragio.

También, el capitán Smith, el jefe de oficiales y el primer oficial del “TITANIC”. De los músicos de la banda que tocaron, heroicos, hasta el fin en una cubierta ya inclinada de la nave, ninguno se salvó.

Bruce Ismay murió a los 74 años en medio de la comodidad y hundido en la vergüenza. Aquella noche en el “TITANIC” perdió la oportunidad de morir decentemente.

Por Marcelo A. Moreno

18/01/12

CLARÍN

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