El cabo Martínez saltó al agua para asistir a un hombre que cayó de su lancha en la zarpada del buque escuela del puerto de Buenos Aires. "Hay que arrojarse y no dudar", dice.
El cabo Martínez saltó al agua para asistir a un hombre que cayó de su lancha en la zarpada del buque escuela del puerto de Buenos Aires. "Hay que arrojarse y no dudar", dice.
Mar del Plata – El cabo primero Juan Alberto Martínez es el nadador de rescate de la Armada que el sábado pasado, durante la zarpada de la fragata ARA "Libertad" en el puerto de Buenos Aires, saltó al agua para asistir a una persona que cayó de su lancha cuando acompañaba la salida del buque escuela.
Martínez cubría guardia en la proa de la fragata, cuando una embarcación menor se acercó demasiado al buque escuela y desafortunadamente dos hombres cayeron al río de la Plata. “Vi una cabeza asomando en el agua por la banda de babor, se gritó ‘hombre al agua’ en el buque y me tiré sin dudar”, recuerda.
Ante la emergencia, hizo salto de borda y cayó unos 8 metros hasta el agua, pasando por sobre la lancha que estaba en la proa de la fragata, que ya se encontraba con los motores detenidos. “Hay que arrojarse, no dudar, contener a la persona que está en el agua. Es importante estar lúcido en el momento y tener rapidez en la reacción”, explica Martínez, que hace cinco años que es nadador de rescate y ese día puso a prueba su formación.
Una vez que constató que la persona rescatada estaba en buenas condiciones y a salvo, quedando a resguardo de la Prefectura Naval Argentina, un bote de esa fuerza lo acercó hasta la fragata.
“Mientras haya un nadador cerca, la vida de un hombre en el agua está a salvo”, dice con orgullo, aunque para él, lo que hizo es parte de su trabajo. Aún así, al volver al buque, el comandante de la fragata, la plana mayor y sus mismos compañeros lo felicitaron por su acción.
A bordo de la “Libertad” viajan otros tres nadadores de rescate. Su presencia es requerida durante todas las maniobras que se hacen en la cubierta, porque hay riesgo de que alguien caiga al agua. Las entradas y salidas de los puertos las cubren dos nadadores, uno en proa y otro en popa; en el resto de las maniobras se hacen guardias de cuatro horas.
No sólo de rescates vive el hombre
El cabo Martínez tiene otra función casi igual de importante a bordo de la fragata ARA "Libertad", que realiza el 42º viaje de instrucción con guardiamarinas de la Escuela Naval Militar en Comisión.
Junto a otros 4 camaradas, es el cocinero del personal de suboficiales y cabos de la tripulación del buque. Y según confiesa, el plato favorito a bordo es milanesa con papas fritas.
Estar preparado para un rescate
Los postulantes a nadadores de rescate realizan un adiestramiento intensivo durante un año y la prueba final es el salto desde un helicóptero en la ría de Bahía Blanca, frente al helipuerto de la Base Naval Puerto Belgrano.
Una vez egresados del curso, cuando no están navegando, se adiestran lunes y miércoles. Cada 6 meses son recalificados y anualmente hacen otra recalificación con saltos desde un helicóptero.
“Nos adiestramos en forma constante y también a bordo, cuando participamos de ‘zafarrachos’ de abandono y de incendio”, cuenta el cabo Juan Alberto Martínez, quien en su tiempo libre sale a correr y a nadar para mantenerse en buen estado físico.
Juan Alberto es bahiense, tiene 37 años, está casado con Valeria y tienen dos hijas: Zoe y Lara, a quienes espera ver mañana en la Base Naval Mar del Plata, antes de zarpar rumbo a Río de Janeiro (Brasil), el próximo puerto del itinerario del 42º viaje de instrucción de la fragata “Libertad”.
04/06/11
GACETA MARINERA


