El mar que nos emociona, nos atrae y nos asusta

El miércoles 16 de mayo en el Espacio Ecocentro de Buenos Aires – Santa Fe 1860 3er. piso – se llevó a cabo con entrada libre y gratuita la primera de las charlas previstas para la edición 2007 del ciclo “El Mar necesita que lo Miren”, organizado por el Conicet y la Fundación Ecocentro.

El miércoles 16 de mayo en el Espacio Ecocentro de Buenos Aires – Santa Fe 1860 3er. piso – se llevó a cabo con entrada libre y gratuita la primera de las charlas previstas para la edición 2007 del ciclo “El Mar necesita que lo Miren”, organizado por el Conicet y la Fundación Ecocentro.

A través de esta iniciativa – que transita su segundo año consecutivo – distintos especialistas del Conicet abordarán a lo largo del año temas vinculados con el mar,  desde una perspectiva accesible  e interesante para un público que quiere acercarse, entender y conocer mejor los misterios de la maravillosa vida oceánica. En el encuentro inaugural  las investigadoras Matilde Otero-Losada y Eliana Ruetti, expusieron sobre percepciones sensoriales y sobre los temores que provoca el mar.
 
La propuesta es aprender a mirar al mar con otros ojos: conocerlo y entenderlo para acercarnos al océano con una actitud más sensible y armónica. Todos los encuentros y temas del ciclo “El Mar necesita que lo miren” están en sintonía con ese concepto. 
 
¿Por qué el mar huele a mar?, se preguntó la primera expositora, la doctora Matilde Otero-Losada, neurofarmacóloga especialista en investigaciones sensoriales en su disertación tituló  “Sentir el mar. De los aromas a las emociones y la salud”. La investigadora explicó que si bien el olfato es un sentido emocional más que intelectual; es más actividad del hemisferio derecho que del izquierdo, más intuitivo que lógico, sintético no analítico, y más apto para las combinaciones sinestésicas que cualquiera de los otros sentidos – ese ancestral misterio sobre el peculiar olor que caracteriza a la orilla del mar y que encandila a más de un romántico, parece haberse descifrado gracias al descubrimiento de una nueva especie de bacteria aislada en la costa de North Norfolk, en el Reino Unido.

Luego, Eliana Ruetti, becaria del Conicet analizó en su conferencia el “Miedo al mar: ¿temor a sus peligros o a su inmensidad?” si este sentimiento que experimentan algunos se debe a situaciones previas o si se trata de un extremo respeto ante su inmensidad.
 
A continuación un breve resumen de los conceptos centrales de cada una de las disertaciones:
 
Matilde Otero-Losada
¿Por qué el mar huele a mar? Algo de química y biología
 
El olor a mar ha sido identificado…y embotellado!…en un tubo de ensayo.
 
Sin embargo, ese ancestral misterio sobre el peculiar olor que caracteriza a la orilla del mar y que encandila a más de un romántico, parece haberse descifrado gracias al descubrimiento de una nueva especie de bacteria aislada en la costa de North Norfolk, en el Reino Unido.
 
El profesor Andrew Johnston y su equipo de la Universidad de East Anglia (University of East Anglia Norwich NR4 7TJ UK) aislaron a principios de este año este particular microbio en los lodos de las salinas de Stiffkey. Este equipo ha podido identificar el gen responsable de la emisión y producción de un gas fuertemente oloroso responsable de esta percepción olfativa: el dimetil sulfuro (DMS), lo que valió la publicación del trabajo en la prestigiosa revista Science.
 
“A pesar de cierta creencia generalizada de que aspirar el olor a ozono que desprende la orilla del mar tiene ciertas virtudes, ésta idea parece no estar del todo justificada, ya que el ozono no es tan beneficioso y, además, no es el responsable del particular olor de la orilla del mar, que en realidad es debida a la inhalación del nombrado DMS”, explica la doctora Matilde Otero-Losada, investigadora del Conicet .
 
Los científicos identificaron hace tiempo al dimetil sulfuro, pero no el mecanismo responsable de su producción, por lo que aislando este único gen de Marinomonas y clonándolo en otras bacterias normales han podido descifrar que el proceso metabólico por el que se produce el DMS es muy diferente del que se había predicho inicialmente.
 
El DMS es un gas fuertemente oloroso (agradable en concentraciones bajísimas, desagradable en concentraciones altas) con efecto tónico-estimulante en los seres humanos (umbral de detección: 3ppb). Se encuentra en las trufas, especialmente en las trufas blancas francesas. Interesantemente, es el DMS quien atrae a los cerdos en la detección de trufas.
 
Señaliza las fuentes de alimento para las aves que sobrevuelan los océanos (ej. gaviotas), y actúa  a modo de ´aroma hogareño´ que es percibido en asombrosamente bajas concentraciones a nivel del mar. Además es el responsable del característico olor a repollo y coles hervidas. Este dato, aparentemente menor, pone en evidencia una característica de la mayoría de las sustancias aromáticas: el olor y su componente hedónico (placer-displacer) varían con la concentración.
 
¿El aroma a mar es tonificante o son afrodisíacas las trufas?
No existe efecto farmacológico comprobado, pero, sin embargo algo de eso es cierto, si bien no se debe a las características inherentes del olor en cuestión. El efecto tónico-estimulante-energizante del aroma a mar, nos remonta a una cuestión ancestral, culturalmente adquirida y transmitida por la humanidad de generación en generación, por lo que depende del contexto y no del estímulo aislado.
 
Esto se relaciona con el enfoque antropológico del olor. “En el caso particular del mar, nos remite a una memoria ancestral como especie y como seres vivos en general. El mar como origen de vida, el mar reflejo del cielo, del sol (energía) y las estrellas (romance, magia, imaginación y ensueño). Nos toca con su infinitud y su fuerza. Es pura energía, dinamismo y quietud, fuerza y sutileza oscilantes, agresividad y calma” describe Otero-Losada.
 
Es por eso que no es el olor en sí, en cuanto composición química, sino el olor asociado al contexto y la huella mnémica que ha quedado grabada como impronta y ya forma parte del acervo genéticamente incorporado a lo largo de la evolución de la vida en el planeta.
 
Y esto se debe fundamentalmente a que la memoria olfativa es episódica – toda una historia con detalles, tiempo, lugar- y está íntimamente ligada a las emociones (considerando que la emoción es la respuesta fisiológica a un estímulo, la respuesta a la emoción es el sentimiento), y en su mayor parte no consciente.
 
Neuroanatómicamente la vía olfativa recorre los mismos centros encefálicos que sirven de asiento a la memoria y el aprendizaje (circunvolución del hipocampo) así como el tono emocional (núcleo amigdalino), influye en la respuesta hormonal (hipotálamo e hipófisis), las sensaciones de hambre y saciedad (hipotálamo), así como en las funciones digestivas, la motilidad gastrointestinal y la frecuencia cardíaca.
 
Lo esencial…….es invisible a los ojos, pero no al olfato!……el aire es esencial para la vida, y el aire invariable e inevitablemente huele. En consecuencia, el cerebro permanentemente recibe esa información, no está bajo dominio entero de la voluntad, porque hay que respirar en última instancia, aunque el olor sea desagradable, es un reflejo de vida.
 
Lic. Eliana Ruetti
Miedo al mar: ¿temor a sus peligros o a su inmensidad?
 
Respeto, miedo, inmensidad, misterio….¿qué nos lleva a sentir esa mezcla de placer y temor al mar? .
 
El miedo es una reacción emocional ante la exposición a un peligro inmediato o potencial. Esta reacción puede considerarse una defensa frente a un peligro o amenaza del entorno que durante miles de años ejerció una función de protección.
 
Existen distintos tipos de respuestas que muestran distintos comportamientos ante el miedo, como por ejemplo, escapar de una situación atemorizante, evitar un evento peligroso o inmovilizarnos ante un temor inminente. Pero, para la psicóloga Eliana Ruetti, becaria del Conicet, “cuando el miedo se vuelve excesivo y desproporcionado, puede resultar en una fobia, que perturban la vida o situaciones cotidianas, de manera que provocan en las personas una marcada incapacidad de realizar sus acciones”.
 
Las fobias producen una ansiedad anticipatoria, y provocan que se intente evitar el objeto o situación temida. El miedo al mar puede considerarse una fobia específica, caracterizada por un temor acentuado al contacto con el mar, que posiblemente haya sido condicionado en base a las experiencias previas.
 
Las personas que presentan este tipo de miedo muestran un importante contraste entre sus vivencias y la expectativa que comúnmente asocia al mar con emociones positivas de tranquilidad o de placer.

Próximo encuentro
2 de agosto (vacaciones de invierno), 17:30 hs.
Luis Capozzo: Estudios sobre Mamíferos Marinos del Mar Argentino (para grandes y chicos)
 
Para más información contactar a Lic. Carolina Diotti – Coordinadora de Comunicación – al 4810-0422 o al 155-891-9632. o por mail:
cdiotti@ecocentro.org.ar o a Isabel Cittadini – coordinadora de prensa CONICET  al  4953-7230-155-523-3123 o a icittad@conicet.gov.ar

18/05/07
ECOCENTRO MAR PATAGONIA

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