El sector pesquero español ha afrontado, desde nuestra adhesión a la Unión Europea, situaciones complejas que han exigido sacrificios importantes para mantenerse en los puestos de cabeza de la Unión Europea y para adecuarse a las exigencias internacionales, como fue la constatación de la reducción de los recursos acuáticos, el ajuste de la flota pesquera, el cambio de la iniciativa negociadora en los acuerdos de pesca, y la incorporación de nuevos países en el reparto de la actividad extractiva, acuícola y comercializadora de los productos de la pesca.
El sector pesquero español ha afrontado, desde nuestra adhesión a la Unión Europea, situaciones complejas que han exigido sacrificios importantes para mantenerse en los puestos de cabeza de la Unión Europea y para adecuarse a las exigencias internacionales, como fue la constatación de la reducción de los recursos acuáticos, el ajuste de la flota pesquera, el cambio de la iniciativa negociadora en los acuerdos de pesca, y la incorporación de nuevos países en el reparto de la actividad extractiva, acuícola y comercializadora de los productos de la pesca.
La diagnosis del Libro Blanco de la Pesca nos permite constatar como el sector pesquero extractivo se enfrenta a una disminución importante de las capturas y desembarques realizados por la flota pesquera española en los últimos años. Las causas de este proceso negativo se encuentran fundamentalmente en la degradación de los recursos pesqueros explotados por la flota pesquera española, en la importante reestructuración de las flotas de gran altura (fuera de las aguas comunitarias) y de altura al fresco en aguas comunitarias y en la ausencia de un proceso semejante en relación con la flota artesanal y de bajura que opera en las aguas españolas.
Las consecuencias de este proceso se manifiestan principalmente en dos situaciones: por un lado en la fuerte disminución del autoabastecimiento del mercado español de productos de la pesca y por otro, en la reducción de rentabilidad de la mayoría de los buques de la flota pesquera española.
Como respuesta a estos hechos, no sólo se continúan aplicando de forma fiel y rigurosa las medidas comunitarias resultantes de la política pesquera común, además se apoya la acción decidida de una gestión sostenible de los recursos pesqueros; la lucha contra la pesca ilegal; el impulso de planes de modernización de la flota; los programas de capacitación de los profesionales de este sector; el desarrollo de planes de acción de la calidad de los productos pesqueros españoles en el exterior; la ejecución de medidas favorecedoras de la competitividad de las empresas nacionales; el fomento de la investigación, el desarrollo y la innovación en los procesos de la pesca y la acuicultura.
En relación con los recursos pesqueros, es primordial asegurar una gestión sostenible de estos, por lo que se debe promover su protección eficaz, mediante actuaciones que permitan su protección y regeneración, así como mediante nuevas medidas de protección ambiental, la elaboración de planes de ordenación de zonas costeras o la realización de planes de gestión. De igual modo, con el fin de reducir al mínimo los efectos en los ecosistemas marinos, se debe aplicar progresivamente a la gestión pesquera un planteamiento basado en ecosistemas, que contribuya a la eficacia de las actividades del sector pesquero extractivo.
En cuanto a las estructuras pesqueras es prioritario adaptar la flota pesquera a la disponibilidad de los recursos para evitar la sobreexplotación de las pesquerías y definir un desarrollo sostenible del sector, tanto a nivel económico, como social por lo que deben potenciarse las actuaciones encaminadas al ajuste y rentabilidad de la flota pesquera costera, así como a la renovación y modernización de toda nuestra flota.
La pesca en aguas internacionales y de terceros países debe reforzarse con la participación activa en los Acuerdos de Pesca y debe tener especialmente en cuenta a nuestras empresas en terceros países. Igualmente, debe reforzarse el control sobre la pesca ilegal, no declarada y no regulada.
El control, la inspección y vigilancia constituyen por si mismo una línea estrategia que merece especial atención. Debe reforzarse y dotarse adecuadamente los medios adecuados para cumplir con esta tarea.
Otra de las propuestas de actuación se refiere a la necesidad de desarrollar una estrategia política diferenciada y enfocada en las medidas socioeconómicas y en la diversificación del sector pesquero. Los elementos básicos se fundamentarán en la formación y en las estrategias de desarrollo local.
Por último otra de las herramientas indispensables para garantizar la competitividad futura del sector es la investigación, desarrollo e innovación, por lo que debe potenciarse una mayor coordinación entre los agentes implicados y el desarrollo de un marco propicio para la innovación, tal como propone el Plan Estratégico de Innovación Tecnológica de este Ministerio.
Por José Luis González Serrano
Subdirector General de Fondos Estructurales y Acuicultura
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España
17/12/07
PESCA & PUERTOS
