El largo viaje por mar de una gran fábrica

Historia de los inicios, a 30 años del Polo Petroquímico de Bahía Blanca.

Historia de los inicios, a 30 años del Polo Petroquímico de Bahía Blanca.

Bahía Blanca fue lugar de emplazamiento de una las primeras plantas flotantes. Adquirida por IPAKO, llegó en barco desde Japón, donde fue construida en sólo 8 meses.

En 1981, los avances tecnológicos sorprendían día a día. Una clara demostración era la existencia de fábricas de polietileno colocadas sobre plataformas flotantes.

Precisamente, en aquella época, Bahía Blanca fue lugar de emplazamiento de la primera de esas plantas, construida en el Japón en sólo ocho meses.

IPAKO S.A. era la propietaria de la fábrica W, así denominada por la palabra inglesa waterbome, que podría traducirse como “nacida en el agua”.

La construcción fue realizada por la compañía Ishikawajima (Harima Heavy Industries), considerada por aquellos años como la dueña de uno de los más eficientes astilleros del mundo. La tecnología fue aportada por Union Carbide de Estados Unidos, mediante el sistema UNIPOL.

El arribo de la planta a Puerto Galván, donde fue amarrada, fue un singular acontecimiento, que atrajo a expertos y legos en la materia. Inclusive, la presencia de periodistas norteamericanos de publicaciones especializadas demostró que se trataba de una experiencia merecedora de la más cuidadosa observación.

Hasta “New York Times” en su sección económica dominical, leída por unos cuantos millones de personas, le dedicó un considerable espacio.

 

Sobre las olas

De un hermoso folleto que la Union Carbide editó con motivo de la “presentación en sociedad” de la fábrica W, se extrajeron algunos datos ilustrativos acerca de la tremenda renovación que significaba para la industria petroquímica el lanzamiento esa fábrica flotante.

“Estas plantas pueden ser trasladadas a cualquier parte del mundo que tenga acceso por agua. Esta alternativa a la fábrica tradicional en tierra ofrece estimables ahorros en tiempo y costo. La fábrica W es una exclusividad de Union Carbide Corporation”.

“El nuevo proceso se denomina UNIPOL de baja presión. Comparándolo con una fábrica tradicional de alta presión (como la de Polisur en tierra), el nuevo proceso requiere un cuarto de la energía, un décimo del área de instalación y la mitad del costo de inversión. Una fábrica UNIPOL de aproximadamente 130.000 toneladas (como la que amarró en Galván) es tan compacta que el área requerida para su instalación es mucho menor que la superficie de una cancha de fútbol”.

“Esta primera fábrica W realizó la travesía desde Japón en 49 días y realizó el traslado un buque de la compañía Wijsmuller, de Holanda”.

“La planta está montada en una plataforma de aproximadamente 89 metros de largo por 22 de ancho. En su parte trasera se encuentra el almacén de materias primas, una planta de nitrógeno, el proceso de purificación y los sistemas de enfriamiento (que usan agua dulce o salada). En el centro de la plataforma se encuentran el reactor UNIPOL y el sistema de recuperación del polietileno. En su parte delantera están las instalaciones necesarias para acomodar un laboratorio completo, equipos para el control del proceso, oficinas del personal, una subestación eléctrica y un generador de emergencia”.

Se señalaba también que en relación con el método convencional de construcción en tierra firme, efectuar la labor en un astillero ofrecía muchas ventajas. “Las ventajas de construcción en un astillero son las siguientes, según Union Carbide: 1) se utilizan talleres y equipos modernos; 2) la supervisión y control del proyecto es más eficiente; 3) los trabajadores son expertos en sus labores individuales y 4) el diseño se puede hacer standard”.

24/11/11

LA NUEVA PROVINCIA

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