Dos de los principales complejos portuarios agroexportadores de la Argentina registraron una fuerte acumulación de camiones, aunque por causas diferentes: el elevado ritmo comercial en el Gran Rosario y un conflicto laboral que afecta la recepción de granos en Bahía Blanca.
En las terminales del Gran Rosario se contabilizaron 4.258 camiones, un 37,6% más que durante la jornada anterior y un 23% por encima del registro comparable de 2025. Las mayores concentraciones se observaron en instalaciones de Puerto General San Martín.
El maíz explicó más de la mitad del movimiento, con 2.232 unidades. También ingresaron camiones con soja, trigo, girasol, sorgo y cebada, hasta alcanzar una carga total estimada superior a las 136.000 toneladas.
La presión logística responde al avance de la cosecha tardía y a los compromisos de exportación. Las ventas declaradas de maíz con embarque durante agosto alcanzaron 6,51 millones de toneladas, mientras que para septiembre se acumularon otros 3,51 millones.
El cereal argentino mantiene una demanda sostenida en Sudamérica, Asia, el norte de África y Medio Oriente. Su competitividad internacional, junto con las dificultades que atraviesan otros proveedores y rutas comerciales, incrementó la actividad de los puertos del Paraná.
En Bahía Blanca, en cambio, la congestión tuvo un origen operativo y laboral. Más de 400 camiones quedaron demorados en las inmediaciones del puerto debido a restricciones en las tareas de recepción de mercadería.
Según la Cámara de Puertos Privados Comerciales, delegados de la Unión Recibidores de Granos y Anexos comunicaron que no realizarían horas extraordinarias ni permitirían reemplazos o derivaciones de personal entre sectores, en el marco de un conflicto salarial.
La entidad empresarial sostuvo que esas medidas alteraron el funcionamiento habitual de las terminales y denunció el presunto incumplimiento de la conciliación obligatoria dictada el 19 de agosto. Por ese motivo, solicitó la intervención de la autoridad laboral nacional.
Aunque la acumulación de vehículos presenta imágenes similares en ambos complejos, sus causas exigen respuestas diferentes. Rosario enfrenta el desafío de administrar un volumen extraordinario de cargas, mientras que Bahía Blanca necesita restablecer la coordinación laboral y la continuidad operativa.
Las dos situaciones vuelven a mostrar el papel estratégico del puerto dentro del comercio exterior: cualquier interrupción en la cadena terrestre repercute sobre las terminales, los buques y los compromisos internacionales. Infraestructura, planificación logística y previsibilidad operativa resultan esenciales para transformar una mayor demanda externa en exportaciones efectivamente embarcadas.
(Antonio D’Eramo) #NUESTROMAR
.

