El gobierno conocía 20 meses antes la posibilidad que Argentina prohibiera transbordos de mercadería de su país en el puerto de Montevideo. La administración K continuará defendiendo que sus cargas salgan por sus terminales portuarias.
El gobierno conocía 20 meses antes la posibilidad que Argentina prohibiera transbordos de mercadería de su país en el puerto de Montevideo. La administración K continuará defendiendo que sus cargas salgan por sus terminales portuarias.
El subsecretario de Puertos y Vías Navegables de Argentina, Horacio Tettamanti, responsable de tomar decisiones que, directa (o indirectamente), perjudicaron a las terminales uruguayas y a los operadores privados del sector, estuvo la semana pasada en Montevideo y fue entrevistado por El País.
El 7 de noviembre pasado, su subsecretaría emitió la resolución 1108 donde se prohibió que “cargas de exportación originas en puertos argentinos” realicen transbordos en terminales que no tengan acuerdo de reservas de cargas con Argentina (como el caso de las uruguayas) y también limitó el tamaño de los convoyes con barcazas que arribaban a la terminal de Nueva Palmira, para privilegiar el tráfico en sus puertos.
Además, hace dos semanas, su dependencia revocó el permiso a un concesionario que operaba un embarcadero en la isla La Paloma, utilizado por barcazas paraguayas como lugar de amarre a la espera de tener sitio para desembarcar en la terminal coloniense. Ambas medidas fueron duramente criticadas en Uruguay. A pesar de eso, Tettamanti dijo que no se siente “el malo de la película” y que por el contrario, es respetado por las autoridades uruguayas.
-¿Se negocia actualmente sobre la posibilidad que Uruguay pueda recuperar, al menos parte, de los transbordos argentinos que perdió desde el 7 de noviembre?
-Establecimos una política que no está relacionada con ninguna otra cuestión que no sea razonable para un país. Es proteger su carga y de exportar su producción a través de sus puertos. Esa política la vamos a continuar. Por supuesto que la vigencia de la resolución 1108 está ratificada y la política portuaria tiende a fortalecer la capacidad de los puertos argentinos. Aún así, en tanto y en cuanto los países del Mercosur vayan adhiriendo a los tratados de navegación, obviamente quedarán automáticamente incorporados a lo que expresa la resolución (N. de R.: “que las cargas de exportación originadas en puertos argentinos, únicamente podrán ser transbordadas en otros puertos de jurisdicción nacional o en puertos de los Estados Parte del Mercosur y sus Estados asociados que mantengan vigentes acuerdos de transporte marítimo de cargas con la República Argentina”. Acuerdo que Uruguay no tiene).
-Usted dice que la medida es para privilegiar la salida de carga argentina a través de sus puertos. Sin embargo gran parte de esa mercadería es transbordada en puertos brasileños con mayores costos y tiempos para los exportadores de su país. ¿No se los perjudica?
-No diría gran parte de la carga. Puntualmente la única que salió por Brasil, por un tema de tiempos, fue la fruta de Río Negro. Pero ya está establecido y se ha conversado con todos los puertos metropolitanos y tenemos la garantía de que el año próximo los puertos argentinos van a manejar esa exportación que, por otro lado, es una exportación tradicional de Argentina y es razonable que los puertos argentinos privilegien y se especialicen en el manejo de la producción de nuestro país.
-Lo que llamó la atención en Uruguay es que esa resolución fuera tomada a pocos días que el gobierno de José Mujica le autorizara a la pastera UPM un aumento de su producción, algo que Argentina no quería.
-Hace casi 20 meses que estamos negociando con el equipo portuario uruguayo y este tema había sido suficientemente explicitado. Nadie que haya participado de la dinámica de estas cuestiones puede haberse sentido sorprendido, porque era una variable que estaba en conocimiento de los actores de las conversaciones.
-¿Cree, entonces, que el gobierno uruguayo no tomó demasiado en cuenta las intenciones de Argentina?
-No podría calificar eso. Diría que cada país fija sus prioridades, sus visones y sus puntos de vista. De pronto para Uruguay, ese reclamo argentino (que estuvo de alguna forma llevado adelante infructuosamente durante seis años) no tuvo el mismo grado de prioridad que para Argentina. En ese sentido sí, sentimos que Uruguay no le dio a esa expectativa argentina el espacio que tenía. Siempre planteábamos la necesidad de que los países del Mercosur, con un criterio de integración, fomenten el empleo y el desarrollo económico a través de sus propias flotas y de su propia actividad portuaria. Estamos absolutamente convencidos que el fomento o permitir la actividad de flota de conveniencia en el tráfico de cabotaje regional no es una contribución positiva para nuestras economías.
-¿Cómo se siente ser el malo de la película para los operadores portuarios uruguayos?
-No siento para nada ser el malo de la película. Estoy agradecido, en mi caso y en nombre de todo nuestro equipo, por el trato que tenemos por parte de las autoridades portuarias uruguayas. Podremos haber sido el malo para algún interés que seguramente no forma parte del interés genuino de nuestros pueblos. Difícil para un argentino o uruguayo sentirse el malo de la película cuando existe la necesidad de tener un compañero rioplatense.
-Pero usted no puede negar el distanciamiento que tienen, o al menos han tenido, los dos gobiernos por diferentes temas.
-Siempre que Argentina y Uruguay debaten o analizan el interés genuino de sus pueblos, hay pocos lugares de conflicto. Aparecen cuando empiezan a haber otro tipo de variables. Insisto y divido las cosas: la agenda de la necesidad de los pueblos y la agenda marcada por los medios hegemónicos que en general y especialmente en Argentina son el reflejo de los intereses de las empresas multinacionales.
-¿Cree que esos intereses son los responsables del mal relacionamiento?
-Cuando se habla de la necesidad de los pueblos, prácticamente no encuentro ningún origen de conflicto. En todos los conflictos más serios y más importantes que llevaron a situaciones de desencuentro, casi en todos los casos, encuentro siempre entremezclado el interés de multinacionales.
-¿Rechaza entonces que las medidas tomadas a nivel portuario tengan que ver con ese mal relacionamiento que tuvieron los dos gobiernos?
-En los relacionamientos internacionales, más en dos países hermanos como los nuestros, hay dinámicas que de alguna forma tienen vasos comunicantes. Y todo tiene que ver con todo. Pero la realidad es que los tiempos y los objetivos no cambian en función de instancias. Lo que se plantea del lado argentino es el mismo discurso, el mismo fundamento de hace 10 años. Esa es la realidad.
-¿En qué situación se encuentra la clausura del embarcadero La Paloma que afecta la llegada de carga paraguaya?
-Hay dos ejes de trabajo. El primero es que la situación de esa actividad adolecía de severas falencias en cuanto a mínimas condiciones de seguridad náutica y ponían en riesgo no solamente la operación del sector argentino; también las aguas compartidas del río Uruguay y del canal Martín García. Se tomó la decisión que corresponde a una responsabilidad del Estado argentino. A raíz de este incidente y otros que se produjeron en diferentes lugares estamos reformulando la administración de los amarraderos. Los estamos considerando en función de las operaciones portuarias, tratando de reorganizar la operación náutica de tal forma que cada puerto se ocupe y administre el correspondiente espacio de agua.
Subsecretaría de “puertas abiertas”
El subsecretario de Vías y Puertos navegables de Argentina, Horacio Tettamanti afirmó que las puertas de su oficina “están abiertas” para intercambiar con operadores portuarios uruguayos. “La logística es un instrumento estratégico que tienen los Estados para el servicio de la producción, de las economías regionales y de justicia social”, dijo Tettamanti. Afirmó que es fundamental para los gobiernos de Uruguay y Argentina dialogar y seguir en un camino que esté al “servicio del proyecto de desarrollo, de justicia social y de empleo”, ya que “los padres de familia necesitan empleo y trabajo digno”. El jerarca es considerado como uno de los hombres de confianza y brazo político en el puerto de la presidenta Cristina Fernández. “Formamos parte de un equipo de gobierno que conduce la presidenta. En mi caso tengo el honor de haber sido designado por ella como la autoridad portuaria argentina. No sé si es más fuerte o más débil”, dijo al respecto. (Por Maximiliano Montautti, El Páis – Uruguay)
19/03/14
