José “Pipo” Ramacci analizó la situación de incertidumbre frente a una nueva zafra pelágica que preocupa a armadores y procesadores en Mar del Plata. “Dónde están las 120 mil toneladas que asignan de pescado comercial”, se preguntó el armador.
José “Pipo” Ramacci analizó la situación de incertidumbre frente a una nueva zafra pelágica que preocupa a armadores y procesadores en Mar del Plata. “Dónde están las 120 mil toneladas que asignan de pescado comercial”, se preguntó el armador.
José Ramacci mantiene abierta la página del INIDEP en la computadora de su oficina, donde rastreó información referida a la anchoíta, la especie pelágica que desvela por estas horas a los armadores como él y a los industriales de la industria conservera, ansiosos por dar inicio a una zafra que por ahora solo exhibe gambetas y fintas.
“Estuve viendo que entre 1993 y 2008 el Programa de Pelágicos realizó 11 campañas de investigación sobre la anchoíta, un promedio bastante bueno. Ahora desde el 2008 a esta parte, no se hizo ningún otro estudio. Los conté y son unos 28 investigadores dentro del Programa, alguno debería estar en condiciones de explicar qué pasó con la anchoíta”, dice Ramacci sin perder la compostura.
El empresario es armador de los fresqueros “Salvador R” y “Franca”, que rompió motor y está inactivo desde hace un par de semanas. “Con el Salvador encontramos anchoíta de buen tamaño a 4 horas de Mar del Plata, nos interrumpió el mal tiempo y tuvimos que volver a puerto”, cuenta Ramacci.
Armaron la red de media agua y la fueron a buscar cuando amainó el temporal pero la búsqueda fue infructuosa y el gasto de combustible, altísimo. “Ahora desarmamos porque no podemos correr más riesgos. Las nuevas disposiciones te obligan a ir a una pesca específica y no podemos hacernos los patriotas y salir a buscar un pescado que no sabemos si vamos a encontrar”, reconoce Ramacci.
RP: ¿Qué cree que pasó con la anchoíta, está más afuera?
JR: Eso me gustaría que lo contesten los investigadores del INIDEP. Por qué desde hace 6 años no aparece pescado grande. Dónde se fue. Hay suficiente plancton. Qué pasó con los ejemplares adultos. Son todos interrogantes que deben responder ellos. Solo toman las muestras de los desembarques que traemos. El INIDEP se ha transformado en un elefante blanco que hace tiempo no cumple con los objetivos de su creación. No da las respuestas que necesitamos los pescadores. Los objetivos de Pelágicas son (Ramacci lee de la pantalla) aumentar, actualizar y transferir de forma periódica los conocimientos sobre la distribución, abundancia, potencial de renovación y potencial pesquero de los peces pelágicos de mayor interés comercial en nuestro país, que al presente son anchoíta y caballa. No sabemos nada de nada. También es curioso esto que pasó con los buques costeros y esta autorización del CFP para pescar condrictios que luego no tenía validez porque no fue ratificada por la Comisión del Frente Marítimo. Recuerdo que hace muchos años, los uruguayos permitieron que funcionara una harinera en el puerto de La Paloma. Cuando de este lado del río no se podía pescar para reducir en harina, ese emprendimiento funcionó durante muchos años. Y no recuerdo que hayan pedido permiso a la Comisión.
RP: Pescadores con experiencia en la captura de anchoíta creen que puede estar fuera de Punta del Este, a unas 30 horas del puerto.
JR: Acá con nuestros dos barquitos les damos trabajo a 40 familias. Ya perdí un viaje y no puedo darme el lujo de perder otro porque representa que tenga que trabajar todo el año para recuperar lo que perdería en dos viajes sin capturas. Ahora podría haber ido a buscar esa anchoíta de menor tamaño que trajo el Rocío del Mar, pero mi cliente (Marbella) me dijo que ese pescado no vale mucho y ya era salir hecho con el riesgo de no encontrarlo. Este pescado chico es el que ya pescaron y procesaron las empresas europeas que compran anchoa salada del Mar Argentino. Necesitan mayor tamaño. El año pasado fue una temporada mala en cuanto al tamaño del pescado pero buena en precio, porque en Europa había fracasado. Se llegó a pagar 13 pesos por kilo. Ahora no tenemos ni para empezar: tamaño y mucho menos precio.
RP: El stock patagónico de la anchoíta es menos explotado que el bonaerense. ¿Intentarán ir a buscar ese recurso?
JR: Estamos complicados porque así como en el norte solo podemos entrar con red de media agua a la zona de veda de merluza, en el sur hay dos sectores donde antes pescábamos anchoíta y ahora ya no podemos ni navegar. Es en la zona de El Rincón y un área más al sur, frente a San Blas. Ahí podrían permitirnos embarcar solo con red de media agua y sin necesidad de llevar inspector a bordo. Control satelital e inspecciones al zarpar y al llegar. (Por Roberto Garrone; Revista Puerto)
14/06/16
