Hallan indicios de que un "corredor húmedo" en el Sahara pudo haber sido la ruta del éxodo.
Hallan indicios de que un "corredor húmedo" en el Sahara pudo haber sido la ruta del éxodo.
MADRID.- Que la humanidad proviene de África es un hecho bien establecido, pero por dónde salió de allí es una conjetura. Como casi todos los accesos están bloqueados por el desierto del Sahara, los expertos han supuesto hasta ahora que los primeros humanos sólo pudieron migrar hace 120.000 años por el corredor del Nilo. Sin embargo, geólogos británicos y libios acaban de demostrar que el Sahara tuvo en esa época dos ríos enormes. Y que nuestros ancestros estuvieron en la zona.
Hay evidencias de que las lluvias aumentaron en el sur del Sahara en el último período interglacial, hace entre 170.000 y 130.000 años. Pero el equipo encabezado por Anne Osborne y Derek Vance, de la Universidad de Bristol, descubrió que las condiciones fueron más húmedas de lo que se creía y que alcanzaron mucho más al Norte.
Las imágenes satelitales muestran canales fluviales fósiles que cruzan el Sahara en Libia y fluyen desde la cuenca central sahariana hacia el Norte hasta el Mediterráneo explica Osborne. Nuestros análisis geoquímicos demuestran que esos canales eran ríos activos en el último período interglacial. Estos datos aparecen en la edición electrónica de Proceedings of the National Academy of Sciences .
La cuenca central a la que se refiere la geóloga británica incluye la cordillera más alta del Sahara, las montañas volcánicas del Tibesti, entre Chad y el sur de Libia. Los científicos extrajeron conchas de moluscos que vivieron hace 120.000 años en los cauces saharianos para datarlas.
El resultado es nítido: la composición isotópica de las conchas de los canales es muy distinta de las recogidas fuera de ellos. Pero llevan la marca inequívoca de su origen volcánico: vivieron en aguas emanadas de los manantiales del Tibesti, cientos de kilómetros al Sur. También se parecen mucho al plancton fósil de la costa libia: la desembocadura de los antiguos ríos.
Esto demuestra que las lluvias monzónicas alimentaron ríos que se extendieron desde las montañas del Tibesti, a través del norte del Sahara y hasta el Mediterráneo afirma Vance. Estos corredores rivalizaron con el Nilo como posibles rutas para las migraciones de los humanos modernos hacia las costas mediterráneas.
Las excavaciones arqueológicas de los últimos años apoyan las tesis de los investigadores británicos y libios. Algunos de esos yacimientos fueron datados en 90.000 años de antigüedad o más. Estudios paleoclimatológicos recientes indican también que el Sahara fue húmedo en ese mismo período.
Sobre los orígenes de los humanos modernos quedan muchos puntos por aclarar. Los signos arqueológicos de una inteligencia humana plenamente actual (arte, rituales, pericia técnica, gran diversidad de herramientas) sólo tienen 50.000 años.
Pero el soporte de toda esa creatividad, el cráneo humano moderno, ya existía hace 195.000 años en la actual Etiopía. Los científicos suelen denominar a estos y otros fósiles similares (con forma moderna, pero más antiguos de 50.000 años) humanos anatómicamente modernos.
Las primeras evidencias de Homo sapiens fuera de África son unos esqueletos fósiles hallados en cuevas del sur del actual Israel, datados entre 120.000 y 90.000 años antes del presente.
Por Javier Sampedro
De El País
22/10/08
LA NACIÓN
