El hielo del océano Ártico desaparecerá completamente durante los meses de verano a finales de siglo, lo que provocará no sólo la aniquilación de parte del ecosistema polar, sino también un aumento del nivel del mar de unos 60 centímetros en todo el planeta.
El hielo del océano Ártico desaparecerá completamente durante los meses de verano a finales de siglo, lo que provocará no sólo la aniquilación de parte del ecosistema polar, sino también un aumento del nivel del mar de unos 60 centímetros en todo el planeta.
De acuerdo con el oceanógrafo alemán Eberhard Fahrbach, que es considerado uno de los máximos expertos mundiales en océanos polares, el calentamiento global del planeta afectará de forma desigual a los dos polos, de manera que si en la Antártida “no se espera un deshielo rápido”, en el Ártico las consecuencias serán “dramáticas”.
En el Polo Norte, que es un océano cubierto de hielo, se prevé que el cambio climático que está afectando a todo el planeta cause, a finales de siglo, el deshielo total de esta inmensa zona ártica en los meses de verano, si bien hay investigadores que apuntan a que este deshielo podría producirse mucho antes, sobre el año 2050.
“Todavía habrá hielo en invierno, pero la capa de hielo desaparecerá en verano”, aseguró Fahrbach, quien participó en una jornada sobre las regiones polares y el calentamiento global.
El especialista agregó que si no se reducen drásticamente las emisiones de CO2, el Ártico tendrá a finales de siglo una temperatura entre 4 y 7 grados superior a la actual, mientras que en la Antártida este incremento, más moderado, será de dos o tres grados.
Unas temperaturas, subrayó Fahrbach, que hace “millones de años” que no se registran en las zonas polares.
SÓLO LA PUNTA.
Las consecuencias más graves de este deshielo se producirán en el ecosistema Ártico, donde desaparecerán gran parte de los organismos que viven entre el hielo y que son la base de la alimentación de muchos otros animales, como las ballenas o los osos polares, que también podrían extinguirse.
Pero esto es “sólo la punta del iceberg del problema”, pues estos cambios tendrán repercusiones de envergadura en la zona y en todo el planeta.
Por ejemplo, se generarán olas más grandes en el océano Ártico que erosionarán más la costa y producirán una disminución de la superficie continental; aumentará el tráfico de barcos en la zona y también se intensificará la extracción de petróleo, lo que abocará a un aumento significativo de la polución.
En el conjunto del globo terráqueo, la principal consecuencia del deshielo ártico será el aumento del nivel del mar, que, de mantenerse la tendencia actual, podría crecer unos 60 centímetros hacia el año 2100.
El experto alemán señaló que hay investigadores que apuntan a que el nivel del mar podría llegar incluso a acrecentarse entre uno y dos metros, aunque él considera esta cifra “alarmista” y basada en modelos de predicción que “contienen errores”.
El principal reto ahora es “actuar para prevenir que esto vaya a más”, teniendo en cuenta que el dióxido de carbono (CO2) que se emite a la atmósfera tarda siglos en desaparecer y, por lo tanto, sus efectos son muy duraderos.
“Podemos absorber un aumento del nivel del mar de unos 30 centímetros cada siglo, pero no podemos mantener este crecimiento para siempre”, añadió Fahrbach, que instó a los gobiernos a “tomar medidas para ralentizar el proceso del calentamiento global y no acelerarlo más”.
El oceanógrafo se mostró “optimista” por el hecho de que, tras muchos años de inactividad, por fin se están produciendo cambios políticos y adoptando medidas para reducir las emisiones de CO2 y luchar contra el cambio climático, cuyos efectos no son reversibles, pero sí “minimizables”.
21/04/07
CRÓNICA
