En el primer mes de 2011, llegaron al país 2 barcos con el producto para abastecer a eléctricas y compensar déficit de oferta. Costó 114% más que el gas nacional más caro
En el primer mes de 2011, llegaron al país 2 barcos con el producto para abastecer a eléctricas y compensar déficit de oferta. Costó 114% más que el gas nacional más caro
Lejos de lo que ocurría en los años 90, cuando la Argentina era exportadora neta de gas durante todo el año, la caída en la producción interna de ese recurso y el aumento del consumo obligan al Gobierno a pagar una factura cada vez más cara para mantener el equilibrio del sistema incluso en verano, cuando la demanda es menor.
La estrechez del suministro dio lugar a una situación un tanto paradójica: en enero, cuando los requerimientos de gas en hogares caen debido al calor agobiante, el Gobierno debió recurrir a la importación de dos buques de Gas Natural Licuado (LNG) -llega por barco en estado líquido y se regasifica en las costas de Bahía Blanca- que llegaron durante el primer mes del año para sostener la oferta.
El precio de esa importación – que se cubre con fondos públicos a través de la estatal Enarsa, la responsable final de la operación- le costó al Gobierno más del doble de lo que se paga el gas más caro de producción local.
De acuerdo con fuentes familiarizadas con la operación -no suele haber números oficiales sobre el costo de la importación-, los dos primeros cargamentos registraron un precio de u$s 10,7 y u$s 10,3 el millón de BTU (la unidad de medida).
En el primer caso, el precio es un 114% más, por caso, que los u$s 5 por millón de BTU que pagó la eléctrica Loma La Lata a la petrolera Apache bajo el programa Gas Plus, uno de los valores más altos que se registran en el mercado.
La brecha entre el gas de importación por barco es aún mayor si se la compara con otras referencias. Cuesta, por caso, un 280% más que los u$s 2,8 que pagan algunas de las grandes industrias del país, y un 40% que los u$s 7,6 por que vale la importación desde Bolivia. Ese número, además, registró un aumento de casi un 4% para el primer trimestre del año.
A pesar de eso, los valores de este año están por debajo de los casi u$s 17 que costó ese recurso en 2008, cuando comenzaron las compras.
La importación de gas genera rechazo o simpatía de acuerdo con quien emita opinión. Los críticos del Gobierno aseguran que implica un costo difícil de sobrellevar para las cuentas públicas derivado de la falta de estímulos a la inversión privada -debido al retraso en los precios internos del gas- para aumentar la producción.
En el entorno del ministro de Planificación, Julio de Vido, máximo responsable de la decisión, sostienen en cambio que la importación se debe al ritmo frenético de la economía. “Es lógico que con un crecimiento de 9% anual haya que importar energía”, reflexionaron.
Al límite
El fin de semana del 15 de enero el buque bautizado “HISPANIA SPIRIT” llegó a la terminal que Enarsa alquila en Bahía Blanca, con 55.000 toneladas de gas en estado líquido.
Desde ese momento, comenzó a inyectar hasta 5 millones de metros cúbicos por día al sistema nacional.
Pese a ese adicional, la oferta de gas fue deficitaria durante todo el mes. De acuerdo con los números de Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico, requiere de 57 millones de metros cúbicos para abastecer a las centrales en verano.
Pero sólo obtuvo un promedio de 45 millones de metros cúbicos en promedio, con un déficit cercano a 20%.
Por Pablo Fernández Blanco
31/01/11
CRONISTA.COM

