Erigido y prestando servicios desde hace 105 años su estructura imponente y su vista única lo convierten en una visita obligada para el turista.
Erigido y prestando servicios desde hace 105 años su estructura imponente y su vista única lo convierten en una visita obligada para el turista.
Hay quienes se arrepienten a mitad de camino, porque subir sus casi 300 escalones no es para cualquier estado físico. Otros jadean, pero al final logran hacer cumbre. Y están quienes lo suben como si nada, aunque al final, el aire escasea un poco.
Lo que al Faro Recalada, con sus diez décadas y media de historia, nunca le falta, es la curiosidad de los miles de turistas que cada año se acercan a conocerlo decididos a ascender por su encierro circular, sabedores de que, al final, las vistas que ofrece el monumento coronarán el esfuerzo.
Antonio, uno de los encargados de atender a los visitantes dispuestos a subir a través de una escalera metálica tipo caracol hasta lo más alto, explica que muchos bajan asombrados por la vista privilegiada a la que acceden.
"A partir del 31 de diciembre vino mucha gente, aunque el récord de visitas se dio probablemente hace un par de años actualmente el número de visitantes es muy bueno", dijo.
Con respecto a la preservación de la estructura de hierro, recordó que en el año 2006, con motivo de celebrarse su centenario, el faro se pintó en su totalidad.
En la actualidad –destacó– con material cedido por una empresa del rubro, se realizan tareas de mantenimiento aunque con ciertas dificultades para llegar a las zonas más elevadas.
Contiguo al gigante de hierro se encuentra el museo naval, donde se pueden encontrar historias concernientes a la inauguración del faro, su crecimiento y fotos de algunos faros aledaños.
"Es un sitio que acompaña y muestra algo más al público. Entiendo que hay muchos que se asombran e inclusive algunos no saben para qué sirven los faros", aclaró el encargado.
El faro se encuentra abierto todos los días, en el horario de 9 a 21 con un costo de 6 pesos el ascenso, menores de 5 años no pagan. Sólo cierra por lluvia.
Curiosos que se animan
Gustavo Suazo, proveniente de Junín, junto a su familia, Carina (esposa), Sofía y Gonzalo (hijos) expresó que el ascenso es una experiencia muy agradable. "Años atrás subimos al faro de Villa Gesell y posteriormente nos enteramos que este era el más alto de Sudamérica y como la curiosidad mata al hombre, vinimos", resaltó.

"Nos gustó mucho la vista y nos llamó la atención la oscilación, que nos explicaron que es lógica. Subimos despacio, al ritmo de los chicos, tomando las precauciones de seguridad pertinentes. Nos vamos con una linda imagen", continuó.
Siempre hay una primera vez
Provenientes de Córdoba y San Juan dos familias se juntaron en Monte Hermoso para pasar unas extensas vacaciones y conocer este atractivo.
"Somos parientes de origen sanjuanino pero por diversas circunstancias algunos nos fuimos a vivir a Córdoba. Del faro nos gustó mucho su altura, el paisaje que se ve y hasta el movimiento que genera, pero el encierro me causó un poco de miedo", dijo Natalia.
"Hace más de 15 años que veraneo acá pero esta es la primera vez que vengo al faro. Me gustó mucho, es muy lindo el complejo, está muy bien atendido por lo cual nos vamos muy conformes", concluyó.
Datos
El 1 de enero de 1906 fue inaugurado y desde entonces es el faro más elevado del litoral marítimo de nuestro país y de Sudamérica en estructura abierta. Se encuentra a 7 millas aproximadamente al oeste de la desembocadura del arroyo Sauce Grande.
Es una torre tubular con franjas horizontales rojas y blancas. Mide 73 metros y está formado por un cilindro central de hierro de 1,50 metros de diámetro y 8 columnas de hierro fundido. La escalera que posee en su interior es de hierro en caracol con 293 escalones.
El 11 de julio de 1928 se libró al servicio un nuevo aparato luminoso, un sistema automático A.G.A.-DALEN a gas acetileno, en sustitución del anterior sistema que era Barbier a incandescencia por el vapor del petróleo. Luego en el año 1976 se volvió a cambiar por un sistema eléctrico a 220 V proveniente de la red urbana.
Un siglo atrás, el lugar que hoy ocupa el Faro Recalada presentaba serias dificultades para el transporte de materiales, pues estaba cerrado por cadenas de médanos vivos. Por esta razón, tuvo que adoptarse el transporte por mar para hacer llegar a la zona los insumos necesarios para la construcción.
Los elementos necesarios fueron trasladados por el vapor Ushuaia. La torre llegó desde Francia, transportada por la empresa Barbier Bernad y Turenne y embalada en unos 100 cajones con etiquetas en las que podía leerse el destino: Monte Hermoso.
24/02/11
LA NUEVA PROVINCIA

