El ex secretario de Energía y ex director del Banco Mundial considera que en 20 meses el país deberá importar petróleo

Dice que la Argentina dejará de abastecerse de sus reservas y remarcó la necesidad de un marco jurídico claro y creíble.

Dice que la Argentina dejará de abastecerse de sus reservas y remarcó la necesidad de un marco jurídico claro y creíble.

WASHINGTON.- La Argentina dejará de abastecerse con sus propias reservas petroleras y gasíferas dentro de 20 meses, 26 meses como máximo.

Luego deberá importar, a valor de mercado internacional, perdiendo ingresos fiscales por retenciones a las exportaciones y aumentando el gasto público si decide, como ahora, subsidiar el valor doméstico de los combustibles. Y, antes o después, deberá sentarse a negociar en condiciones de inferioridad con las empresas concesionarias.

Semejante diagnóstico es del ex secretario de Energía, ex también de Industria y ex director por el Cono Sur ante el Banco Mundial durante cuatro años, Alieto Guadagni, que recomienda renegociar las concesiones actuales, pero convocando a "licitaciones públicas e internacionales, que deberían ser transparentes, abiertas a todos los competidores y lo más importante: competitivas", afirma.

"La Argentina no enfrenta una maldición geológica. No está condenada a perder su autoabastecimiento de gas y petróleo. Necesita un régimen claro, creíble y previsible, con alicientes, para incrementar las producciones. Pero no alcanza tampoco con elevar los precios. Requiere un nuevo régimen para los hidrocarburos", argumenta.

"Pero aquí hay que ser claros. Hay dos formas de renovar decisiones: o con la actitud discrecional de la burocracia política o con un régimen licitatorio competitivo".

El problema, reconoce, es que "la burocracia política se opone al segundo modelo porque minimiza su influencia y su discrecionalidad, en el mejor de los casos. Y en el peor de los casos, porque quiere maximizar su bienestar económico". Por eso, insiste, "hay que tener mucho cuidado con la extensión de los contratos que no pasen por el filtro de las licitaciones".

-¿Mejorarían los ingresos para el Estado? ¿Cuánto?

-El Estado es bobo en esto. Desconoce el valor de los recursos que tiene. Y cuando uno no sabe el valor de lo que tiene, lo que hace es escuchar ofertas.

No se casa con el primero. El mejor régimen es un canon fijo, entregado en efectivo y ajustable por el precio del metro cúbico del petróleo o el millón del BTU gasífero, con lo que cual el Estado renuncia a las retenciones a las exportaciones, que son soluciones de corto plazo.

-¿Por qué una empresa cuya concesión vence en 2017 aceptaría una renegociación de la que podría salir perdiendo? Si espera y se pierde el autoabastecimiento, obligaría al Estado a negociar desde la necesidad

-Claro, lógico. Porque además las empresas petroleras están sacando la cuenta que sus reservas, que hoy están valuadas a 35 dólares el barril pasarán a valer 70 dólares en pocos meses más. La pérdida del autoabastecimiento implica el revalúo de las reservas.

Pero a las empresas también les conviene tener reglas de juego estables para el futuro. Si además saben que el nuevo acuerdo va de la mano con la eliminación de las retenciones, el aliciente es muy grande. Además, las empresas están pidiendo la renegociación. Pero hay que evitar que sea mediante un acto discrecional.

-¿Y qué pasa con el rojo fiscal que produciría sin las retenciones?

-Primero que no habrá ningún agujero fiscal porque el día que se pierde el autoabastecimiento y hay que importar, se acabaron las retenciones, lo que pasará en 20 meses más.

Lo que se requiere es una forma de captar la renta que no afecte la producción y convertir la captación de la renta en un costo fijo irrelevante para la toma de decisiones futuras. Esta opción es poco común en el mundo, pero porque minimiza la discrecionalidad política.

Estado "bobo"

-Dice que el Estado "es bobo", que no sabe cuántos recursos petroleros y gasíferos hay. ¿Por qué?

-¿Cuántos geólogos cree que hay en la Secretaría de Energía? Debe haber 2, 3, no hay más. El Estado privatizó las empresas, Aguas Argentinas, Gas del Estado e YPF, con todo su reservorio tecnológico. Se privatizó todo, se fueron esos cerebros y se fue también la información. El Estado se quedó completamente desguarnecido. Ojo: yo no estoy abogando por volver al sistema anterior, pero si queremos desarrollar los recursos naturales con capital privado, con lo que estoy de acuerdo, tenemos que adecuarlo a normas de una economía competitiva, evitar la discrecionalidad.

Tenemos que lograr que el hombre más importante en esas empresas sean los geólogos, los exploradores, no los especializados en relaciones públicas o gubernamentales.

-Lo que dice no caerá bien entre los funcionarios políticos en general, más allá del gobierno de Néstor Kirchner en sí

-(Se encoge de hombros). No se trata de apoyar o no, se trata de para quién trabaja para cada uno ¿Cuál es mi objetivo con esta propuesta? Maximizar la renta del recurso natural que es apropiada fiscalmente por la sociedad.

-Renta que sería coparticipable

-De acuerdo con la Constitución Nacional, esos recursos son provinciales. Esa es una segunda discusión.

-Suponiendo que las provincias aceptaran cambiar sus regímenes energéticos y sus fuerzas políticas ceder su influencia, ¿las empresas se presentarían a las licitaciones?

-Sí. Tiene que ir acoplado con un régimen como el minero. ¿A usted no le llamó la atención que en medio de la crisis no hubo problemas con el sector minero? No hay ningún reclamo de ese sector ante el Ciadi (Tribunal Arbitral del Banco Mundial) ¿Por qué?

Porque la Argentina respetó integralmente y en medio de la crisis todos los contratos firmados con la minería, en base a la ley de estabilidad minera, que determina que cuando una empresa hace una inversión, el Estado firma un contrato con el inversor que enumera todos los impuestos que se le aplicarán por los próximos años.

-Pero la posibilidad de que un socio argentino se sume a Repsol-YPF puede interpretarse como que la tendencia dominante en el país es la opuesta a la que usted señala.

-Bueno, la prensa española lo ha dicho abiertamente. Los españoles tienen interés en invertir en Libia y quieren socios que de alguna manera les permita a ellos tener la renovación discrecional de la concesión. No es la primera vez que se hace: Sobish les renovó la Loma de la Lata.

-¿Pero cómo logra abrirse una negociación con las empresas hoy concesionarias, que quizá no estén dispuestas a eso?

-Hay diversas formas, con instrumentos que alienten la licitación anticipada.

Por lo pronto, el que quiere la renovación de una concesión está de hecho pidiendo una licitación.

Pero lo primero es definir el modelo a seguir, a dónde se quiere llegar. Hay dos modelos capitalistas: el competitivo y el monopólico que vive de la burocracia política.

Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en Estados Unidos

05/08/07
LA NACION

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